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Silencio y oscuridad

  • Abr 20, 200816:01h
  • 8 comentarios

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Más tarde o más temprano todo se sabrá, con pelos y señales. Tal vez cuando los estudiosos puedan averiguar libremente en la Isla, muchos testigos habrán muerto. Pero por muy oscuro que sea el túnel de la represión y el autoritarismo, los investigadores tendrán suficientes pistas para caminar por las tinieblas hasta encontrar la luz.

Cubanólogos no faltarán para descifrar la misteriosa desaparición de Camilo Cienfuegos, en octubre de 1959. Ni tampoco las circunstancias que llevaron al suicidio a figuras emblemáticas de la revolución como Osvaldo Dorticós y Haydée Santamaría, entre otros.

Una exhaustiva pesquisa pudiera aclarar interrogantes sobre episodios poco conocidos, como las discrepancias que en los años 60 se produjeron entre Fidel Castro y uno de los más connotados líderes del Partido Socialista Popular, Aníbal Escalante Dellundé.

En su momento se sabrá si los servicios cubanos de inteligencia (y sobre todo, Fabián Escalante, sobrino de Aníbal) tuvieron alguna vinculación con el atentado que el 22 de noviembre de 1963 le costara la vida al presidente John F. Kennedy.

Sobran las dudas acerca de cuestiones tan disímiles como la cifra exacta de los cubanos muertos en Angola o las razones que han llevado al gobierno cubano a establecer vínculos e incluso dar cobijo a miembros de organizaciones terroristas como ETA, FARC, IRA…

A no ser por las revelaciones hechas en 2004 por la revista mexicana Proceso, poco se sabe de las conversaciones secretas sostenidas en 1985-86, durante el mandato de Ronald Reagan, entre emisarios de los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, frustradas por la salida al aire de Radio Martí el 20 de mayo de 1986.

Algún día conoceremos toda la trama que desembocó en la Causa 1 de 1989 y en el fusilamiento de dos fieles generales, Arnaldo Ochoa y Tony de la Guardia. Dos años después, en 1991, uno de los hombres de más confianza de Fidel Castro y que mucho sabía, José Abrantes, exministro del Interior, moriría de un sorpresivo infanto en la prisión de Guanajay, donde cumplía una condena de 20 años de privación de libertad.

En Cuba viven cientos de cubanos condenados al silencio. No pueden hablar, so pena de ir a prision o sufrir un “accidente mortal”. Tampoco pueden salir legalmente del país. La mayoría de estos amordazados han pertenecido a las FAR o el MININT o han sido dirigentes del partido o la administración central del Estado. Protagonistas o testigos de hechos de los cuales nada se debe saber. Al menos por ahora.

En ocasiones ni siquiera se trata de “secretos estatales” o asuntos de importancia nacional. En la década de 1990 en el municipio Diez de Octubre, a un simple empleado se le ocurrió denunciar la corrupción existente en la dirección de comercio y gastronomía municipal. Y al hombre casi lo volvieron loco, luego de recluirlo en un hospital psiquiátrico y haber tenido que soportar amenazas de todo tipo.

El no comment puede tener un origen trágico. En 1961-63 yo daba clases en una Escuela de Superación para antiguas criadas cuando una de mis alumnas se ausentó una semana. Cuando volvió, me dijo que al terminar las clases hablaría conmigo en la calle.

Me contó que en medio de un ciclón, su hermano iba en un jeep a toda velocidad y no se percató de que por la carretera, en sentido contrario, venía una caravana de vehículos ni de las señales que le hacían. En uno de ellos viajaba Fidel Castro. Al no detenerse, los escoltas dispararon sus metralletas. El hermano de mi alumna murió al instante. Cuando se supo que habían matado a un inocente, el Estado corrió con los gastos del funeral. Además de una indemnización monetaria, a la familia le construyeron una casa.

Seño, nos dijeron que no podíamos decírselo a nadie. Pero ya que nosotros no podemos hablar, me gustaría que cuando pasen los años, usted lo contara. Hasta ese día mi familia y yo fuimos revolucionarios y creímos en Fidel.

Tania Quintero
Lucerna

Foto: habanasucia, Flickr

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8 respuestas
Comentarios

  • kuzakutuza dice:

    Hola a todos

    Excelente artículo sobre un tema poco tratado. La foto es muy buena. de donde salió? Quien es el fotografo? Saludos

  • Woland dice:

    Creo que sólo saldrá a la luz una mínima parte de los crímenes del castrismo. Será suficiente para condenarlos ad aeternum, pero no sé si bastará para evitar que dentro de medio siglo (o antes – puede que tengamos que sufrir TAMBIÉN esta vejación…) desfilen por las calles de La Habana los torvos descendientes de la ignorancia y la manipulación y la estupidez. Tras las imágenes del ComaAndante, como era ayer, y gritando las mentiras de hoy y de siempre.

    (Sólo hay que ver como los estalinistas no dejan de crecer en Rusia…)

    “Para todo tenemos un antídoto, excepto para la estupidez humana.” (Subiela, cito de memoria).

  • Cuco dice:

    Claro, Laz, pero TQ bien apunta que quedarán algunos vivos para contalas…a mi no me mires, que seguro que me matan antes.

  • Chismoso dice:

    y algun dia se sabran tambien chismes del estilo de que el “valiente” fidelito castro diaz-balart ha vivido toda su vida ocultando que no es el primogenito del clan castro, pero al hijito como al padre no le gusta ser segundo en nada y se ha cuidado mucho de mantener todo en el mas absoluto secreto. Hay que esperar por este tipo de noticia tambien.

  • Laz dice:

    Estoy con el Historiador

  • EUFRATES DEL VALLE dice:

    Excelente estimada Tania. Muchos suicidios rondan alrededor de los Castro.

  • César Reynel Aguilera dice:

    Tania,

    Estoy de acuerdo contigo, algún día se sabrá, si no todo, al menos una buena parte. Es muy difícil esconder tanta mentira (o tanta verdad), y casi siempre son los encargados de destruir las pruebas los que se encargan de “sacar” y “guardar” las informaciones claves.

    Creo que algún día tendremos nuestra Oficina Nacional del Antiguo Núcleo de Información Secreta y Militar. Allá podremos ir a tomarnos un cafecito y a fantasear como fueron las cosas de verdad, o como habría sido la vida si a aquel chivato le hubiera dado por decir aquello y no eso.

    En fin, por lo pronto me gustaría saber si fue verdad la historia de “Cara linda”, un joven que, según he escuchado muchas veces, tuvo la osadía de enamorar a una muchacha que era del interés de Fidelito Castro Díaz Balart, y pagó con una desfiguración de rostro que le propinaron los “guardaespaldas” de un júnior que, al parecer, salió tan “valiente” como su papá.

    También hay una historia más reciente de escoltas con el gatillo alegre. Es la del joven mejicano que intentó acercarse en la Quinta Avenida a la caravana de Mercedes, y le cayeron a plomazos sin avisar. Estuvo ingresado en el CIMEQ, y salió de Cuba cargado de unas amenazas que apuntan al vínculo de Castro I con los carteles mejicanos de la droga.

    Hay que esperar

    Saludos

    César

  • Historiador dice:

    No, no todo se sabrá. Cuba no es Alemania o Checoslovaquia. Allí los archivos estaban ordenados y cuidados. En Cuba hay desde hace años una limpieza de archivos, para dejar sin testimonio del horror a las generaciones futuras.