Penúltimos Días

Mederos y el pop cubano

April 16, 2008 · 8 Comentarios

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El otro día unos amigos me emplazaban a enlistar algún pintor cubano pop además del desaparecido Raúl Martínez y el vivísimo Umberto Peña, consabidos. Apenas balbuceé una respuesta pero me contuve de pronunciar “Mederos”, pensando, por extensión, también en René Ávila. Los cuatro artistas están históricamente relacionados. Ávila formó parte junto con Martínez del grupo Los Once, de capital importancia en la pintura cubana de la década del cincuenta. Los cuatro fueron protagonistas de la epopeya (que rima con prosopopeya) del diseño gráfico cubano de los sesenta.
Raúl Martínez transitó el oficio con la misma versatilidad y ligereza con que sustituyó el expresionismo abstracto de su pintura en los cincuenta por el pop acarreador de masas del resto de su carrera, hasta su muerte en 1995 y Umberto Peña mantuvo en activo su pintura, a veces oculta tras su monumental obra de diseño en la mayoría de los medios, al punto que hoy, en renovado exilio, aún despierta expectativas. Ávila, por su parte, se diluyó en la discreción extrema a pesar de su importante papel fundador en la etapa prerrevolucionaria, una pintura social (masas, manifestaciones, de ocres y blancos y textos en pancartas) apenas divulgada en los setenta y una larga carrera como diseñador de títulos y créditos cinematográficos en el ICAIC. Sólo Mederos queda exclusivamente como diseñador, pues su obra en pintura es floja y desconocida, y su figura, su existencia, sólo recuerdo de familiares y fanáticos.
Félix René Mederos Pazos nació el 20 de noviembre de 1933, en Sagua la Grande, Las Villas, aunque alguna otra fuente señala La Habana. Autodidacta, comenzó a trabajar en una imprenta de la capital en 1944 y en 1959 ocupaba la posición de director de arte del principal canal de televisión del país. En 1964 dirige Intercomunicaciones, un equipo oficial de propaganda.
La creación de la alqaédica OSPAAL, en junio de 1966, proveyó de nueva temática al cartel político cubano. Considerables recursos se invirtieron en una campaña gráfica de subversión mundial, rociando gasolina el fuego de Indochina. Dos, tres, muchos Vietnam. Se produjeron millones de carteles políticos, en cuatro idiomas, para distribuir en cinco continentes. El investigador americano David Kunzle maneja la cifra de cinco millones de posters producidos sólo durante 1972.
Fusiles, guerrilleros, guatacas, soldados, guitarras, indios, negros, asiáticos, sombreros, ponchos, banderas, mapas, y texto totalitario. El poster político cubano (OSPAAL) definitivamente no tiene el glamour intelectual de su primo cineasta (ICAIC) y caben en el medio resmas serigráficas de otros cientos de fuentes.
Sin embargo, entre esa nata sobresalen los carteles de René Mederos. Heredero directo e indisimulado del comic americano (como casi todos en su generación), sus imágenes quedan bajo la férula de la pantalla bloqueada a mano y la tinta inflexible de silkscreen de bajos recursos. Hace estampas casi festivas dentro de un tema violento y tenebroso.
En 1969, enviado por el DOR, viaja a Vietnam del Norte y documenta de primera mano la vida del país en guerra. Exhibe los originales en Hanoi, que luego formarán una colección clásica de estampas bucólico-comunistas con aire de Roy Lichtenstein que recorrerán buena parte del mundo y regresa a Vietnam en 1972 para extender la serie original. Visitó los Estados Unidos en 1991 y realizó un mural en la UCLA sobre el tema de Vietnam, del que no he visto imagen.
Mederos murió en La Habana, de cáncer, en 1996. Su característico estilo estableció un standard en el diseño de carteles en Cuba e influyó probablemente, gracias a la exportación de la Revolución, a más de un artista gráfico en el resto del mundo.

César Beltrán
Miami

PD: En Flickr, el fonometrista, guitarrista eléctrico y productor cubano Javier Hernández Miyares, colgó una colección de trabajos de Mederos, que incluye varios prints, algunas pinturas (muy lejos en calidad de sus carteles) y una caricatura personal.

8 Comentarios ↓

  • Iván

    César:
    Boix clasifica. Luego, habría que preguntarse si parte del hiperrealismo cubano no era más pop que otra cosa: Gory, Flavio y Torres Llorca. Lo de Ávila es más que acertado. ¿Y Korda?
    Para mí el grado más alto del pop cubano lo alcanzan los Van Van en la primera mitad de los setenta. Pop con mayúsculas.
    El pop es también actitud. Ahí no hay quien te tumbe.
    Pop lo demás, sin el pop, ¿qué hubiera sido de la misma revolución? Este del pop es un buen tema. Casi “el” tema.

  • Amadeus

    Realmente no me puedo imaginar que Mederos haya podido influenciar “a más de un artista gráfico” con esas ilustraciones edulcoradas habiendo tanta calidad en el mundo del diseño gráfico. Si todavía me dijeran Raúl Martínez, René Azcuy o Peña, que de alguna forma marcaron pautas en la gráfica cubana, lo aceptaría sin rechistar. Pero Mederos…

    No obstante hay que reconocer que Mederos tenía oficio y gracia y lo hacía con profesionalidad. No el caso del difunto Frémez, que era un diletante y oportunista que vivió de esos fotomontajes mediocres hasta el final de sus días.

  • raysa

    Pop Cubano, y donde dejas los que siguieron trabajando con el tema como Grupo Puré, Carlos Cárdenas o Glexis Novoa?

    Es mas, desaprobado!

  • Cloro Díaz Epóxido

    Clasifican un montón, efectivamente. Entre ellos Carlos Cruz Boix, de salida temprana al extranjero, así como otro expatriado precoz como Castellanos. Es que el pop como filosofía, como actitud, como bien dice Iván, permeó artistas y estilos, pero también generaciones completas, extraplásticas, de otros ámbitos. Entre los once participantes en Volumen Uno, en 1981, varios presentaban marcadas influencias del pop art americano. El caso de Rubén Torres Llorca es, sin duda, el más evidente en este sentido. Con la visita de Robert Rauschenberg y su proyecto itinerante ROCI, en varias sedes habaneras (entre ellas el Museo Nacional) se catalizó en muchos sentidos la influencia que la pandilla de Castelli ejercía desde hacía años a través de revistas que se consultaban en la Biblioteca Nacional y en otros pocos (muy controlados) sitios. Aún sin incluir el monstruoso legado de los Van Van, “el tema ” es largo. Vale la pena retransitarlo en aras de conocer antecedentes del arte cubano de hoy en día.

  • Lopez-Ramos

    Cloro, un mportante vehículo de influencia Pop para la generación Volumen I y subsiguientes fue un libro que milagrosamente sobrevivió en la biblioteca de San Alejandro a los directoratos de El guagüero y de Celia Morán. Nueva York. Escenario del arte nuevo, de Alan Solomon y Ugo Mulas. Todos manoseamos con devoción aquellas páginas en blanco y negro que tanto nos influenciaron. Ello, por supuesto, después de Los Van Van.

  • Cloro Díaz Epóxido

    Simón, tuve ese libro muchas veces en mis manos. Muchos nos lo fumamos hasta el cabo.

  • javier hernandez-miyares

    “Félix René Mederos Pazos nació el 20 de noviembre de 1933, en Sagua la Grande, Las Villas, aunque alguna otra fuente señala La Habana. Autodidacta, comenzó a trabajar en una imprenta de la capital en 1944…”
    el me conto que a los once anos empezo a trabajar en la imprenta como barrendero. no tuvo la oportunidad de estudiar. cuando uno considera sus raices humildes, es impresionante lo que pudo lograr con su talento nativo. por supuesto el fue levantado por la epopeya del 59 y se acomodo, pero nunca perdio su humildad y por eso yo lo considero menos un artista y mas un ser humano.

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