- abr 06, 2008 • 13:00h
- 9 comentarios
Los políticos y los editores (que son políticos de bajo perfil) saben bien que hay cosas verdaderas que no son convenientes. Convenientes a un fin, quiero decir, sin entrar a determinar la naturaleza de los fines y si debe o no diseñarse una teleología subordinada a una moralidad.
Los políticos también saben que para gobernar, igual que hay que saber ciertas cosas, hay otras que es obligatorio ignorar; o hacerse el que se las ignora. Tener conciencia de algunas cosas obligaría a emprender acciones o sanciones que podrían poner el peligro el orden. Por ejemplo: ¿sabía Castro que aquellos militares suyos traficaban con drogas? Aquí la verdad es cosa de periodistas o, ya a estas alturas, de historiadores. Lo único importante es que Castro tenía que no saberlo. Se le imponía una ignorancia necesaria.
¿Cuántas veces no hemos escuchado en este último medio siglo que Cuba y lo cubano andan viviendo un momento importante, o interesante, o trascendental de su historia? Pues siempre, cada día, minuto a minuto. Como dice Jorge Ferrer, Cuba está bloqueada, embargada de excepcionalidad. Y esto, que es ingenuo cuando se refiere a la historia, resulta hipócrita cuando se refiere a la política. La urgencia cubana es la mordaza espiritual de sus descendientes.
Decretar inconveniente una verdad es un acto banal pues en el ajedrez de la política nadie, excepto el Príncipe, está apto para ver las consecuencias más allá del tercer movimiento. La “deslealtad” de Eusebio Leal, por ejemplo, es buena para Cuba. Es bueno que la gente empiece a desmarcarse descaradamente del castrismo porque eso ayudará a desmontar toda la maraña simbólica de ese sistema. Veremos, después de unos meses de verdadera economía de mercado, quién se acuerda de Pepito Tey, o de Belarmino Castilla, o de Camacho Aguilera, o de Manduca, o de los Cinco Héroes. “Sobreviví a la revolución”, “sobreviví a Castro” es la meta inmediata de todo su séquito. Se lo merece. Como dibuja Néstor Díaz de Villegas en su prosa enérgica, tanta miel da ganas de vomitar. Pero se trata de un vómito abonador, de un pus floreciente: como el vómito de las auras tiñosas.
Emilio Ichikawa
Miami




Pepito Tey no era pelotero?
La interpretación de Ichikawa puede ser útil “políticamente” -porque los intelectuales también tienen su política- pero desde el punto de vista hermenéutico es equivocada. El texto de Leal es perfectamente fidelista y raulista, a la vez. Su supuesta reivindicación del exilio no es más que una reivindicación de sus hijos quedaditos y su declaración de ser un “sobreviviente” no se refiere a la revolución o a cualquiera de los Castros sino a la “guerra” del imperio contra la isla. Lean mejor, queridos hermeneutas.
Y se acordarán de José Antonio, de Machadito, de Frutuoso, de los que mataron a palo, de los que se murieron enfermos de tristeza, de los que deportaron directo desde la cárcel…porque la memoria de una gente dolida no se borra con un vomitico de tiñosa negra, tan negra como la noche en que apagaron las luces, hace ya casi medio siglo.
Puede que no se acuerden de Belarmino o de Faustino…pero si creo que habrán muchos que se acuerden de Maceo, de Martí, de Carlos Manuel, del Generalísimo dominicano Máximo Gómez, de los Sanguily, de Mella, Guiteras, Rubén, Chivás, Camilo, Che y muchísimos que más héroes de su barrio, de sus calles y su vida trunca y su tristezas…de los balseros desaparecidos, de esa Nación desbaratada con saña, la que ahora pretenden recontra desbaratar más…NO pueden pasar Ichikawa, así vomiten hasta su madre, NO!…o qué nos está pasando???..
Caballero eso está pactao, están haciéndose los que se mueven, pero no se mueven na.
Ahí Galielo está quemao también.(Galilei)
mis saludos
Es cierto, chino, mejor que vomite ese aura tiñosa, y no que siga emulando a un sinsonte.
Me pregunto, a propósito de todo lo que he leído del Congreso, y lo comento debajo de lo escrito por mi profesor de teoría del conocimiento, quien me inculcó la relatividad leninista de la verdad.
?por qué los jóvenes de nuestra generacion, por demás la generacion qué creció con la revolución, no han tenido los discursos mas relevantes de este congreso, ni tampoco una imagen representativa? (Kcho es una estrategia de marketing, Omar Valiño, Cari Duez y Rudy Mora ni siquiera, se quedan en la estrategia politica)
Y… ?por qué son sin embargo, los que tienen en sus manos en el exterior toda la polémica y representatividad intelectual? Estamos castigados adentro? En lo personal, lo que dijo Eusebio y Alfredo y hasta Norge que es de mi generación, no me representa ni me interesa reivindicar como intelectual cubano contemporaneo.
O, parafraseando algo que alguien dijo sobre el congreso de la UNEAC, un vómito “fundativo”?
El samurai tiene razòn. El streaptease de E. Leal es positivo, es el ahora dinàmico naciendo del antes inmòvil.