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Aperturas y visitas

  • Abr 02, 200817:45h
  • 2 comentarios

Casi todos los cables procedentes de La Habana reportan alguna nueva medida “aperturista”, sea la venta de computadoras, reproductores de DVDs o teléfonos celulares. Otros traen la “buena nueva” de que los cubanos podrán hospedarse en hoteles hasta ahora exclusivos para extranjeros, alquilar un Havanautos o comprar aperos de labranza.

Mientras estas noticias van y vienen, oficiales vestidos de civil del Departamento de Seguridad del Estado se dedican a sigilosos menesteres: “visitar” y “conversar” en sus casas con disidentes, periodistas independientes e intelectuales.

Una de esas “visitas” la recibió Ramón Díaz-Marzo, colaborador en los años 90 de la agencia Cuba Press, Cubafreepress y Cubanet, entre otros sitios independientes, y autor del libro Cartas a Leandro. Vale la pena aclarar que Ramón no vive en una casa ni en un apartamento, sino en un cuarto. Una habitación que no es una más de las que un día formaron parte del Hotel Regina, en la Habana Vieja: en los años 70, la barbacoa que Díaz-Marzo construyó se la alquiló a un escritor perseguido llamado Reinaldo Arenas. En ese mismo cuarto, Díaz-Marzo conversaría durante horas con Javier Bardem, cuando el actor español se preparaba para interpretar a Reinaldo Arenas en el filme Antes que anochezca, de Julian Schnabel.

Con su consentimiento, divulgo el correo electrónico que Díaz-Marzo me enviara el pasado 29 de marzo:

El 25 de marzo del 2008 la Seguridad del Estado, a la 1:30 pm estuvo en mi casa y me invitaron a continuar en el periodismo independiente con patente de corso. Querían que me convirtiera en ESPIA. Les dije que yo soy un escritor, no un policía.
Abrazos, Ramón

La finalidad de algunas de estas “visitas” ha sido, como en el caso de Díaz-Marzo, ver si consiguen aumentar la plantilla de sus informantes o chivatos. En otros, para tratar de convencerlos de que se avecinan “cambios” y “no vale la pena” seguir en la acera de la oposición, y lo mejor es sumarse a la movida de Castro II.
Detrás de la supuesta apertura, un muro de silencio. Ni una palabra acerca de los más de 200 presos políticos que se pudren en las cárceles. Ni tampoco sobre la eliminación de leyes, resoluciones y normativas, como el Decreto 217, que impide que los cubanos puedan vivir y trabajar en la provincia donde encuentren casa y empleo. O la Ley 88, mediante la cual pueden mandar 20 años a la cárcel a cualquiera que se atreva a protestar.

Tania Quintero
Lucerna

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2 respuestas
Comentarios

  • Laz dice:

    Gracias a Tania y a Ernesto. Excelente respuesta a los dialogueros de hoy. Ayer te deje un comentario de un Sr. en el blog de Juan Antonio Blanco y el susodicho está insultado porque lo comenté contigo.

  • Woland dice:

    ¡Gracias, Tania!

    Obviamente, la jugada está requetepreparada: por una parte, “apertura” (da grima usar la palabra, aún entre comillas…) tecnomercantilista, que es abultada hasta la náusea por las fuentes de (des)información habituales, e incluso estilizada como “transición”. Mientras tanto, se mantiene intacto el aparato represor, y TODAS las restricciones de los derechos civiles.

    ¡Y chapó por el Sr. Díaz-Marzo!