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Sobre la “legitimidad discursiva”

  • mar 14, 200814:11h
  • 11 comentarios

“Legitimidad discursiva” es una frase que indica que uno tiene, por suerte o mérito, prestigio para hablar de ciertas cosas. Prestigio en términos de linaje, poder, edad, sabiduría, etc. Por ejemplo, si a los 20 años a usted se le da una revelación importante sobre la vida matrimonial pues debería callar: nadie le va a creer siendo usted tan joven y, por otra parte, podría desprestigiar lo visto en caso de que resulte auténtico.

Es situaciones como la anterior se dice que no hay legitimidad discursiva. Un discurso que por demás es “usurpado”, pues las personas que han tenido un matrimonio longevo reclamarían para el sí derecho preferente de hablar sobre la naturaleza del mismo. Yo lo padecí, pues yo lo cuento.

Si a mí, por ejemplo, una agencia gubernamental o una empresa privada me otorga un dinero para estudiar, digamos, las especies invasoras en el sur de La Florida, es improbable que pueda, usando tretas retóricas, desviarle un dinerito al primo balsero que llegó hace dos semanas por aquello de que, de alguna manera, él también “aplica” como una especie intrusa. Muy peculiar, ciertamente, pero invasora al fin y al cabo.

Ahora bien, si el dinero se otorga para estudiar algún tema de sociedad, la cosa ya es distinta. Una persona hábil puede halar para acá, tirar hacia allí y, al final, se demuestra lo que se quiere. En los estudios sociales, la “legitimidad” no es muy difícil de conseguir. Y esa es la base de lo que se conoce como “negocio epistémico”: tú me invitas-yo te invito, tú me publicas-yo te publico, tú me reseñas-yo te reseño, tú me posteas-yo te posteo, tú me linkeas-yo te linkeo, tú me criticas-te jodiste.

Tomemos el caso de los estudios de minorías; de los estudios raciales, los llamados “Afrocuban Studies”, para ser más exactos. Una institución financiada para realizar ese tipo de estudios podría justificar, llegado el caso de una auditoría, que en su anuario se hayan publicado tanto a autores negros que escriban sobre cualquier cosa, como a autores blancos que escriban sobre el tema negro. Es decir, desde ese punto de vista sería legítimo un discurso sobre “la música en la novelística de Tolstoi”, si lo escribe un negro; o “los negros en el M-26 de Guanabacoa”, así lo escriba un holguinero rubio de ojos azules exiliado en Iceland.
Respecto al tema cubano en general, existe un consenso bastante extendido que le otorga una ventaja moral (de legitimidad) al discurso que se produce dentro de la geografía insular.

Ventaja con la que yo no estoy de acuerdo porque, al traducirla en argumento epistémico, se cae en la falacia de una concepción sociologista del saber que considera, entre otras cosas, que existen puntos de observación técnicamente privilegiados, algo ya desmentido hace tiempo dentro de la ciencia y con seguridad en la metodología de la investigación social. Desde Comte, por cierto.

Emilio Ichikawa
Miami

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11 respuestas
Comentarios

  • legitimadora congénita dice:

    excelente artículo de ichikawa. paño para manga. polémico.

  • Aflojen, señores, que me ha dado un tremendo dolor de cabeza solo de leer el articulo y los comen-tarros.

  • Cuco dice:

    Conste que no estoy por ningun negocito epistémico!!…soy de los que piensan que la oquedad cognoscitiva y espiritual suena falso enseguida y un tejido interno consistente apoyado en el don de ubicuidad facilitado por Bill Gates ha solo unos pocos lustros, suple cualquier punto de vista “técnicamente privilegiado”. En este mundo global de hoy será exclusivamente la calidad de una propuesta la que mande, venga de donde venga y de quien venga. Creo que es lo trascendente de esta conversación negocitos epistémicos aparte.

  • A igualdad de condiciones intelectuales, el observador mejor situado tiene ventaja sobre en que está en un puesto de observación desfavorable. Los datos para el primero serán frescos, dinámicos, de primera mano. En los tres años que he estado fuera del país y he tenido acceso a lo que se publica por el exilio cubano me he dado cuenta de lo distanciados que están de la realidad que se vive en la isla. A veces el desconocimiento debido al distanciamiento se superpone al desconocimiento producido por una visión excesivamente ideologizada (prejuiciada). En la mayor parte de los casos se desconoce lo que pasa allá y es poco legítimo opinar o escribir sobre lo que se desconoce.

  • Jose Antonio dice:

    La mejor no ha sido precisamente la de Madariaga.

  • Jose Antonio dice:

    No se, pero de todas las historias de Espana que he leido, las mejores para mi han sido dos, y han sido escrita por los ingleses

  • ahr dice:

    estoy de acuerdo. el de la primera persona del singular que ademas se hace explicita. asi de vez en cuando podemos aliarnos estrategicamente y pasajeramente en frágiles nosotros….

  • Comte dice:

    Lindo artículo, qué duda cabe, Ichikawa está escribiendo como antes, y le cabe toda la razón en lo que dice, pero no sé si recurre al mejor argumento cuando afirma que no hay “puntos de observación técnicamente privilegiados”. El igualitarismo de la frase elimina el conocimiento y se cae en el relativismo (historicista). Se trata de una opinión, bastante extendida, temo que infalseable, que se torna en dogma: por circularidad, la frase es por si misma un punto de vista privilegiado, de una fuerza tal que neutraliza el conocimiento ajeno, aunque este sea francamente superior. Y un golpe bajo: en una situación normal –que, por supuesto, no es el caso al que él se refiere-, el que tiene acceso a un archivo -o a ciertos conocimientos, o a ciertas destrezas, y por qué no, el que posee una inteligencia superior-, tiene un punto de vista privilegiado sobre el que no lo tiene.

  • De hecho creo que igual hay que ser piadoso con la legitimidad discursiva, y todas las otras. Si se va a ser radical, el único discurso legítimo es el de la primera persona del singular. Y eso si se entiende el YO como una entidad unívoca; pues en el marco de un YO plural habrían voces interiores disputándose el sujeto o el cuerpo del sujeto. Aute citaba frecuentemente esta frase de Agustín, como prueba de su esquizofrenia: “Yo soy dos, y estoy en cada uno de los dos por completo”, en ese caso: ¿quién habla legítimamente incluso dentro de mí?.
    Bueno, un saludo y son ustedes muy bondadosos en leer esto y Ernesto en ponerlo.

    Emilio Ichikawa.
    emilioichikawa@gmail.com

  • ahr dice:

    emilio, esa es un poco la disyuntiva dentro de postcolonial studies. quien puede hablar por quien y que puede decir “uno” sobre “el otro”. yo no creo que se legitime tanto la posicionalidad geografica (dentro de la isla) como la esencialidad etnico-nacional (el que es cubano versus el que no lo es y cuya vision va a ser a menudo cuestionado on those grounds).

  • Güicho dice:

    Está bien, chino, no sé a dónde tú querías llegar, pero el ejemplo de la asociatividad afrocomparada te quedó bonito.