- mar 03, 2008 • 00:03h
- 5 comentarios
Hoy, 3 de marzo, se celebra el Music Freedom Day, una jornada de protesta contra la censura musical en cualquier parte del globo. En la lista de Freemuse, el mayor catálogo mundial de música censurada, hay un caso cubano ampliamente conocido: el de Gorki Águila Carrasco, líder del grupo Porno para Ricardo. Pero la historia de la censura musical en Cuba daría para un abultado volumen (uno de esos seguros best-sellers pendientes): desde la famosa cuota obligatoria de música nacional en las emisoras radiales hasta el veto automático en los medios a los músicos que abandonan el país o que hacen declaraciones incómodas, pasando por numerosos episodios que parecen sacados de una antología del absurdo. La época más tenebrosa de la censura musical en Cuba parece haber quedado atrás, pero todavía hoy una gran cantidad de músicos, temas y videoclips siguen prohibidos en la radio y la TV cubanas, y las disqueras nacionales tienen claro a quién promover y a quién marginar por razones ideológicas. Los invito a comentar aquí algunos de esos casos y experiencias del lugar que muchos consideran un “paraíso musical”.
PD: Enrisco abunda en su blog al respecto.
PD2: Y Alexis Romay, en Belascoaín y Neptuno.





Desde hace algun tiempo he tratado de conseguir musica de “Ojedita” y no he tenido exito. Radico en Fort Lauderdale. Fl.
He tratado con “el Museo del Disco” y otras
tiendas disqueras. Me gustaria conseguir musica de Miguel Ojeda. Agradecere si me pueden enviar informacion al respecto.
Muy Agradecida,
Eldy
Ernesto, sugiero que cuelgues el comentario de Tania en la página principal. Está sabroso. Por otra parte, colgué en mi blog unas notas al margen de la efeméride. Si tienes tiempo, date un brinco.
Alexis
http://akerunoticias.wordpress.com/entrevistas/comunicaciones-cuba-entretelones-de-la-censura/
El videoclip “Mi generación” del grupo Tesis de Menta sigue censurado en Cuba –aunque puede verse en youtube:
http://es.youtube.com/watch?v=UjIz-QwdU10
“desde la famosa cuota obligatoria de música nacional en las emisoras radiales”
Una cosa no tiene que ver con la otra. De algo tienen que vivir los músicos de la isla, del derecho de autor, de ahí la llamada “política musical”, no creo que tenga mucho que ver con la censura. Si alude a esta “cuota” como un ejemplo de “censura” contra la música internacional habría que recordar que mucha música internacional, casi el 99%, se difunde en Cuba violando convenios internacionales.
Por lo demás, ¿tienen culpa los orientales de haber nacido en el Oriente de Cuba? ¿Determina eso su comportamiento social? ¿Es razón para esterotiparlos y alimentar ese odio visceral? ¿No es acaso elemental el hecho de que “la capital” es sólo una pequeña porción geográfica del territorio cubano, que por muchos períodos de mala planificación regional, administrativa y política, se ha erigido como la única representación posible de un país que es mucho más diverso que cualquier barrio habanero? ¿Dónde quedó aquello de “De San Antonio a Maisí”?
Ernesto, te felicito por haber descubierto que el 3 de marzo es el Music Freedom Day.
En Cuba no solamente hay más de 200 presos políticos, no hay libertad de expresión ni de asociación y la población no tiene acceso a internet: es también uno de los países con más censura musical a partir de 1959.
La lista es larga y me gustaría comenzarla con Ela O´Farrill y su Adiós felicidad. Ella, como Frank Domínguez, otro excelente compositor, terminaron yéndose del país. Si el Trío Matamoros hubiera vivido después del 59, no hubieran podido cantar La cocainómana, y de la cual Silvio Rodríguez y Pancho Amat con El cabildo del son tienen una excelente versión. Tampoco Arsenio Rodríguez con La vida es un sueño. Y el Benny, se hubiera quedado en Cuba con aquella legión de censores incultos del arte, la cultura y la música cubana?
Quienes alguna vez trabajamos en el ICRT sabemos que todos los departamentos de música, tanto de la radio como de la televisión, tienen listados de canciones, intérpretes y compositores prohibidos, nacionales y extranjeros.
Unos porque se fueron del país (Celia Cruz, Olga Guillot, Albita Rodríguez, Arturo Sandoval, Paquito D’Rivera, Isaac Delgado y un largo etcétera); otros porque radican en Miami (Emilio y Gloria Estefan, Willy Chirino, Jon Secada, Jorge Luis Piloto, etc, etc) y otros porque han hecho declaraciones que al gobierno cubano no le han gustado, como Oscar de León. La censura y la intolerancia, valga decir en este día, no sólo funciona entre los castristas: también entre los anticastristas.
Roberto Carlos estuvo censurado mucho tiempo, después fue descongelado, pero hay una canción suya que está prohibida: Un millón de amigos. Por qué? Porque era o es el tema musical de la sección de contacto con los oyentes de la Voz de los Estados Unidos de América (VOA). José Feliciano durante años fue censurado, por sus canciones de corte religioso y carcelario. En la misma lista figuraba José Luis Rodríguez, El Puma, aunque no sé por qué habían prohibido al venezolano.
Volviendo a la escena nacional: no sólo ha habido canciones censuradas, sino unas cuantas cuestionadas y puestas en el punto rojo del kolimador. Son los casos de Ojalá y Resumen de noticias, de Silvio Rodríguez; Ese hombre está loco, de Tanya y Si todos saben de ti, de Ojedita, cuya letra dice “ahora a quién vas a anular, ahora a quién vas a fingir, a quién vas a confundir…”. Pedro Luis Ferrer no escapó de ese linchamiento musical.
Otras canciones no fueron expresamente censuradas, pero no fueron bien vistas, como La titimanía, de los Van Van: demasiado explícita en un país donde los tembas-dirigentes se divorciaban de sus tembas-esposas y se casaban con mujeres más jóvenes (el caso más connotado, el de Carlos Rafael Rodríguez, que cambió a su esposa María Antonieta Henríquez, una señora más o menos de su edad, por Mirta, su secretaria, bastante más joven y agraciada).
Más controvertida que La titimanía, en mi opinión, fue La Habana no aguanta más, con un mensaje directo al pulmón para los orientales, quienes pronto respondieron con una canción del grupo Karachi, cuya letra no recuerdo. Hubo una contrarrespuesta de Los Van Van en la voz de Pedrito Calvo, tratando de calmar la cosa y qué más o menos decía “de Oriente son mis padres”.
En Cuba sólo se atreven a criticar y burlarse de los “palestinos”, como los habaneros llaman a los nacidos en las provincias orientales (Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma, Holguín y Las Tunas) algunos humoristas y ante determinado auditorio. No olvidar el chiste: “La cuna está en Oriente, aunque el niño está en La Habana”. Recuerdo que a principios de 1991 hice un Puntos de Vista, programa televisivo, que titulé Guajirito soy (de hecho el último que pude hacer,entre los entrevistados estaba Silvio Rodríguez, autor de la canción con el estribillo “guajirito soy, guajirito soy”) y en un agromercado en el Vedado unos jóvenes empezaron a hablarme mal de los “palestinos”. En ese momento desconocía que se referían a los orientales y pensé que se referían a los palestinos de verdad, a los de Yasser Arafat.
Como lo dijeron con tanta guasa, cuando edité el programa lo dejé. Pero cuando Magaly García Moré, en ese momento la jefa de la redacción a la que yo pertenecía en los Servicios Informativos de la Televisión Cubana, revisó el programa terminado, me llamó a su oficina: inmediatamente tenía que quitar esa alusión a los “palestinos”, porque no podía olvidar que orientales eran los que habían hecho la revolución. Sencillamente de truco! Ésa fue la segunda gran bronca que tuve con la García Moré.
Esas “controversia musicales”, al mejor estilo de Joseíto Fernández, ocurrieron en los 80-90. Y evidentemente no fueron olvidadas, porque en el 2000 el tema regional volvió a primer plano con Polo Montañez y su Guajiro natural y el dúo Buena Fe con su Guantanamero, de los casos que en este momento recuerdo.
En todas las dictaduras siempre los compositores tuvieron problemas. Ocurrió en España, Chile, Argentina… En Brasil, Chico Buarque tuvo que exiliarse por canciones que abiertamente desafiaban la dictadura militar, como Calice, O que será que será y A pesar de vocé.
Estoy segura que otros visitantes de Penúltimos Días tendrán más y mejores anécdotas que contar.