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Fidel Castro, crítico de ballet

  • pd
    Editor Jefe
  • mar 03, 200815:35h
  • 6 comentarios

¡Qué me dicen de este ancianito venerable que ahora, según propia confesión, ocupa su tiempo libre en ver videos como este! En mi artículo “Vista del clasicismo en el trópico”, publicado originalmente en Cubista, y dedicado a analizara las relaciones entre ballet clásico y totalitarismo, escribí: “en el caso de Cuba, a Castro –¡gracias, Terpsícore!– no se le ha ocurrido bailar ballet”. Desde luego, para eso ha estado, gran suerte para ambos, Alicia Alonso. Cada uno ha comprendido quién es el Luis XIV del otro.
Lo que entonces no pude prever es que Castro se atreviera a hacer crítica de ballet.
Comienza con cuidado, aclarando que está “lejos de ser un experto” (¿el único tema, acaso, en que no lo es?), “pero que en las circunstancias actuales constituye para mí una agradable forma de olvido casi total del tiempo”. Así rebaja la categoría de ese arte a la de pasatiempo. Usa luego un adjetivo vacío (“increíble”) que tan sólo los balletómanos menos imaginativos emplearían. Y, tradición obliga, le da a su crítica un toque absolutista: “la que tal vez sea hoy la mejor intérprete de ese ballet en el mundo”. No imagino al Crítico en Jefe comparando “lagos” del Ballet Bolshoi, el Mariinsky, la Ópera de París, el Royal Ballet de Londres, el American Ballet Theatre. Apunto que Viengsay Valdés es una excelente bailarina, reconocida y aclamada internacionalmente, a quien mucho admiro, y a quien esta laudatio le debe conferir a partir de ahora el halo de intocable en el Ballet Nacional de Cuba. Atrás queda cualquier rivalidad –que es el pan cotidiano de todas las compañías– con otra artista. Aunque para evitar unos celos proverbiales, también el Crítico tenga que moderar su entusiasmo ante la bailarina reconociendo que “es el fruto de toda una escuela guiada por Alicia Alonso”.
Hasta donde recuerdo, es la primera vez que el “Compañero Fidel” ejerce su “juicio” sobre ballet de una manera tan explícita y santificada por el Granma. Sus ardores balletómanos se han intensificado en los últimos años, estimulados –se dice– por uno de sus nietos que estudia danza clásica. No es nuevo, tampoco, que un soberano enarbole sus favoritismos artísticos. “¡Estaba previsto!”, sí, por Luis XIV.

Isis Wirth
Munich

6 respuestas
Comentarios

  • César Reynel Aguilera dice:

    Isis,

    Existe la posibilidad de una interpretación más freudiana, un vejete pre mortem que se despide del mundo mirando nalguitas envueltas en leotardos.

    Demasiado sospechosa esa afición de última hora por el ballet. No encaja con un guajiro que siempre ha mostrado la sensibilidad artística de un murciélago.

  • Cuco dice:

    Que mal se ha de sentir cuando confiesa en teatro con lleno total que quiere olvidarse de todo….esta al caer el telon.

  • Querida Isis:
    Me parece que la “afición” del Compañero en Jefe por el ballet no está relacionada con la estética del arte de los fouettes sino más bien con indagaciones más pragmáticas del arte de la política. Lo que nuestro blogger en la Habana quiere descubrir de los bailarines de la excelsa escuela cubana de ballet es: ¿por qué se le van?

  • Güicho dice:

    Isis,
    tal parece que el vejefete te quiere denigrar la profesión. No se puede subestimar, ya está probado que todo lo que toca se vuelve un intestino.
    Saludos!

  • Estimada Isis, no sabia que al companero le habia dado por el ballet ahora…. un dia lo veremos en el sillon custome made con tutu… y que se cuide Alicia Alonso, porque a lo mejor le da por ponerse el titulo de primerissimo companero absoluto. De el, esperamos cualquier cosa…