castrismo Cuba soviética Cubazuela Cultura DD HH deporte disidencia economía EE UU-Cuba En Cuba España-Cuba exilio historia y archivo Internet & ITC

PD

castrismo

PD en la red

Mis hipótesis sobre la transición

  • mar 02, 200814:31h
  • 13 comentarios

labo.jpg

Asegura la leyenda que John Locke llegó un día a una taberna donde unos amigos discutían acerca de la naturaleza de Dios y la Substancia. Escuchándolos desvariar, se dice que el autor del Ensayo sobre el entendimiento humano comprendió que no existe nada que garantice que, efectivamente, podemos responder ese tipo de preguntas, por lo que primero había que pensar los propios límites del pensamiento.

“El pensamiento sobre el pensamiento”, eso lo que se conoce como “criticismo”, fue una orientación básica de la filosofía moderna. Según Foucault, una de las dos que fundó la modernidad: la otra sería “una ontología que nosotros mismos”, esa autocrítica del presente que es la Ilustración.

Yo creo que no estaría de más intentar tener el pensamiento bajo control y trabajar más en su costal falible. Y si la vanidad o la soberbia nos impiden publicarlo, pues no importa; que se haga en secreto, pero que se haga.

En el caso de los estudiosos cubanos la carencia de autorevisión es escandalosa. A veces, cuando erramos en los diagnósticos y pronósticos sobre el destino de la isla, no sólo no armamos un expediente sobre nuestros fallos, sino que de alguna manera nos las arreglamos para considerar que si algo confirma lo bien encaminado que estaba nuestro método es precisamente el manojo de errores a los que nos condujo.

Ni qué decir de la “mitopatía” en los repasos y reconstrucciones de la historia reciente. Un ejemplo: el “affaire Elián González” es uno de los casos de amnesia intelectual más escandalosos en la historia de nuestra crítica intelectual. Resulta que ahora nadie estaba a favor de que el niño se quedara… Toda persona que uno entrevista entendió desde el principio que el niño tenía que regresar a Cuba por ley, asegurando quejosamente después que Miami es una aldea enfática, poblada por una especie intolerante (que al parecer carece de ejemplares).

Digo esto porque me ronda una idea sobre el cambio en Cuba que quisiera tener bajo control crítico. No se trata de una inducción o inferencia lograda por disponer de un archivo suficiente de hechos; tampoco es algo que me hayan revelado amistades cercanas al régimen de La Habana ni nada parecido. Es el fruto de una operación más bien deductiva o, en todo caso y como dice el título, un ejercicio de fideísmo intelectual. Es algo que, sencillamente, creo.

Proust lo resumiría con una frase: “Hay verdades indemostrables, pero también mentiras evidentes”.

Es falso que “La libertad económica conduce a la libertad política”.

Pero también es falso su recíproco: “La libertad económica no conduce a la libertad política”.

Más que en una acción política de la oposición o en un error político o propósito del gobierno, yo confío en una movida económica general. Si tuviera que adelantar la cualidad antropológica que regirá un cambio en Cuba escogería la ambición, no la habilidad o el deseo de pensar libremente. Se trata de una vieja idea de Shakespeare: el amor y el dinero son puentes que cruzan por encima de todas las diferencias.

Si las fuerzas nacionales e internacionales logran facilitar una apertura económica en Cuba, en el peor de los casos tendremos una dictadura de mercado libre; y eso ya no sería “castrismo”, no sería “totalitarismo”, y las reglas de la lucha por la libertad y la democracia serían otras.

Hace unos años, durante un invierno madrileño, el profesor Ignacio Gómez de Liaño me contaba que las transiciones son multilaterales y tienen un importante capítulo de trabajo en laboratorio. A mí me interesa esa sección, y les aseguro que las probetas y tubos de ensayo de la transición cubana están ahora en plena efervescencia.

Emilio Ichikawa
Miami

Publicado en
Tags
13 respuestas
Comentarios

  • lopezramos dice:

    Me parece interesante la premisa que maneja Ichikawa, sobre todo desde le punto real-politiko.
    La gran pregunta es cómo se logra una transición sino mediante procesos, que podrían ser más rápidos o penosamente lentos, pero nunca tan penoso como el inmovilismo de los previos 50 años. Si existiera una especie de botón Easy de stapples para producir democracia sería una maravilla. El primero que llegue y lo apriete se anota el punto histórico y todo cambia a pedir de boca. Cuando oigo a alguna gente en el exilio me da la impresión de que tienen ese botón escondido en su gaveta.
    Que sigan esas probetas burbujeando a toda máquina!

  • Helios dice:

    Tras toda una verborrea que incluye “cameo appearances” de Locke, Foucault, Shakespeare, Gomez de Liaño y hasta del hijo de los tomates (Elian Gonzalez) al fin de cuentas Ichikawa acaba por donde debia haber empezado.

    Y es la expresion de una banal idea aceptada por todo el mundo menos los verticales mas empedernidos — pero tan asombrosa para el que es digna de este mamotreto: que una dictadura sin hambre es preferible a una dictadura con ella.

    Bueno, la tinta cibernetica es barata, pero las lecturas ciberneticas siguen costando, en tiempo y esfuerzo, lo mismo que las otras.

    Un poco mas de consideracion para los ojos cansados seria apreciada.

  • camilo loret dice:

    chino que rompe tambo, en el laboratorio acaba
    ojala una mano amiga, de adentro o de afuera, vierta el catalizador necesario.
    Llegaremos a ver la formula magica del final?
    son tantos capitulos ya y no se acaba el tunel.
    Cabe el temor de que la efervecencia sea del olvidado vino espumoso?
    Ichi me gusto, pero me quedaron vacios, lagunas que como Cesar, necesito llenar antes que anochezca

  • miquito dice:

    Muy buen artículo. Welcome back! Ichi es uno de los que siempre dice algo inteligente.

  • dead asian bad counter dice:

    No se había muerto este Ichikawa?

  • anse dice:

    césar, usted sí que está clarísimo…

  • Cuco dice:

    César por qué no buscamos a Alí el Químico para que nos resuelva?…si es que ya no se la arrancaron….

  • César Reynel Aguilera dice:

    Emilio,

    Algunas definiciones que podrían ayudar:

    1. ¿Quién propone el trabajo de laboratorio? O sea, las credenciales de la persona que formula el experimento o la hipótesis. Mientras más “títulos” y “honores” disfruta ese “investigador”, más alta es la probabilidad de que termine atrapado en la coreografía y en los compromisos que esos reconocimientos traen consigo. La más frecuente de esas trampas -como tú bien señalas- es el terror a equivocarse y la renuencia a reconocerlo. La otra es la dinámica y las lealtades de grupo.

    2. Intenciones de la persona que propone el trabajo de laboratorio. En este punto la gama es casi infinita. Acariciar el ego propio o arañar el ajeno. Defender el castrismo. Darle rienda suelta al resentimiento. Venganza pura y feroz. Hablar mal de los americanos. O, como el gallego del cuento, joder.

    3. ¿Cuáles son los reactantes? En este caso las posibilidades son cualquier combinación posible (en calidad y cantidad) de los siguientes reactivos: Castro I, CastroII, castrismo, cubanos de adentro, cubanos de afuera, disidentes, USA, Chavismo (cada vez menos mencionada), Iglesia (reactivo muy inestable que se está degradando a ojos vistas) y España/UE (en le mejor de los casos el agua o solvente en el que ocurre la reacción).

    4. Calidad de los reactantes. Aquí los “investigadores” se ubican en cualquier banda de un espectro que corre entre estos dos extremos: I. Los Castros son gobierno, tienen cierta legitimidad y quieren aumentarla. Están dispuestos a involucrarse en “diálogos” que partan del reconocimiento de esta legitimidad, y son capaces de responder constructiva y honestamente a los resultados de esos “diálogos”. II. Los Castros son un par de delincuentes en el poder, dos gángsteres que usaron la coartada de la “justicia social” para justificar sus correría delincuenciales, y que NO están dispuestos (como la historicidad del sistema indica) a engancharse o cumplir ningún tipo de “diálogo” que implique la más mínima pérdida de un poder que descansa, en estos momentos, en la vieja máxima de los bandidos que agarran rehenes y le gritan al mundo “vengan a buscarnos”.

    5. Productos esperados y/o propuestos. Haití. Puerto Rico. China. Rusia. Corea del Norte. Corea del Sur. Rumania. etc., etc., etc.

    6. Tiempo de reacción. Este es el parámetro que, a mi entender, genera la mayor discrepancia entre los “investigadores”. Para empezar no se ponen de acuerdo ni para definir el “Tiempo cero”. Yo insisto en que los cronómetros de la “transición” deben echarse a andar cuando “El Obsta-culo” desaparezca físicamente. Mientras tanto, todo el mundo quieto en base. Incluido el pobre imbécil y borracho de Raúl Castro.

    En el otro punto que los “investigadores” no se ponen de acuerdo es la velocidad de reacción. Cuándo deben empezar a aparecer los primeros “productos”, o cuando podrán decir, en ausencia de esos “productos”, que la reacción no está ocurriendo. Este es un parámetro muy importante, todos los químicos saben que las reacciones más improbables ocurren si le “dan” el tiempo adecuado (la edad del universo, por ejemplo). En el caso de la “transición” este parámetro se torna imprescindible para diferenciar entre “paciencia” y calendas griegas.

    7. Presencia o ausencia de catalizadores (sustancias que disminuyen la energía de activación de la reacción y, por tanto, aumentan la velocidad). La apertura económica que tú propones cae dentro de esa categoría. Sin embargo, lo que no está claro de este “catalizador” es el “producto esperado” que se generaría como consecuencia de su utilización. Para muchos, ese producto sería la perpetuidad del castrismo de una forma cercana a Rusia (comunistas, segurosos y antiguos torturadores reciclados en empresarios exitosos), o a China (masacre de Tianamen unos años después).

    8. Cantidad de energía y presión que estemos dispuestos a “invertir” en la reacción. El ejemplo clásico es el carbono, dependiendo de la combinación de esos dos parámetros puede convertirse en grafito, o en diamante. Para los cubanos la analogía es evidente. Sacrificio. Si mañana los de adentro deciden salir a la calle a jugarse la vida, el castrismo se cae como el castillo de naipes que es. Con los cubanos del exilio sucede algo parecido, si mañana nos pusiéramos de acuerdo, para no enviar remesas durante un año, pondríamos a los Castros a pedir el agua por señas. Pero, como la madre del cuento del rey Salomón, preferimos que los impostores ganen antes que hacerles daño a los nuestros. Tanto es nuestro amor por los de adentro que no nos atrevemos ni a decir: “con las remesas, como con las delicias con mano propia: tantas como hagan falta, y tan pocas como sean posibles”.

    Te saluda

    César

  • Comparto la impresión final de Emilio Ichikawa, los materiales están efervescentes. Es hora de ponerlos juntos, construir alianzas y consensos para actuar. No creo, ni en modelo chino, ni mexicano, ni ruso, creo en lo que podemos hacer nosotros. Creo que todo el conjunto de gente joven y no tan joven, educada y emprendedora tiene el derecho de vivir y desarrollar sus potenciales en su país y dentro de su cultura. No tenemos porque estar dando tumbos alrededor del mundo por el empecinamiento de un grupo de personas para los que su tiempo ya pasó. Siempre insisto que necesitamos un cambio de actitud mental más que de condiciones reales. Si desean darle un vistazo a algunos de mis puntos lléguense a:
    http://propuesta-para-el-dialogo.blogspot.com/
    Gracias Ernesto por permitirme estos comentarios en tu Blog.

  • Cuco dice:

    Bueno, agudo….pero….Dónde queda ese Laboratorio de múltiples probetas buen hombre?…

  • Güicho dice:

    Ichi, evidentemente, no es ciego. Pero no hay que agacharse hasta Locke y Shakespeare. Todo lo que hacemos es por miedo o codicia. Cualquier otra razón se puede reducir a esas dos. El amor, p.ej., es codicia sexual o sentimental. La insana sociedad castrista se basa abrumadoramente en el miedo. Luego, más codicia sólo podrá mejorarla.

    Y, por lo demás, la debilidad filosófica nacional no está del todo mal, si se tiene en cuenta cuan insulsos y aburridos son los pueblos (aquí y allá siempre mayoritariamente ignorantes) con pensadores críticos brillantes.

  • anse dice:

    qué culto, cuántas citaciones, para decir qué… mejor leerse a oscar elías biscet

  • Ernesto Gonzalez dice:

    O Emilio Ichikawa esta escribiendo mejor o yo lo estoy entendiendo mejor. Muy buen articulo.