Encuentro en la Red resume unas polémicas declaraciones de Rafael Rojas en su conferencia del miércoles pasado en Madrid. Yo también tengo la impresión de que el nuevo gobierno cubano hará más cambios que los que su apariencia gerontocrática hace suponer. Pero se trata de una impresión personal, es decir, de algo que me cuidaría mucho de afirmar en público.
Más dudas tengo en lo que concierne a la oposición cubana. No creo que deba cambiar de estrategia y convertir al gobierno en interlocutor legítimo; sí que podría, en cambio, empezar a utilizar las ventajas del marketing político para comunicarse directamente con la sociedad cubana y convertir en una verdadera oposición lo que ahora es sólo inconformismo. Esa sería la única manera de competir con la eventual popularidad que le traerían a Raúl unas reformas económicas que muchos se apresuran a dar por hechas.
Tales reformas, sin embargo, son ahora mismo una incógnita. El problema cambiario, por ejemplo. ¿Quién puede asegurar que se reducirá la actual relación cambiaria sin reacciones incontrolables en la economía? O quitar la libreta de abastecimiento: ¿podrá el gobierno cubano garantizar un abastecimiento mínimo sin ese símbolo de la miseria cubana? Las reformas económicas, entonces, podrían volverse en contra del gobierno, y el efecto de ese fracaso es peligroso, pues tendría repercusiones más directas. Ya vimos lo que pasó con aquel discurso sobre el marabú y el vaso de leche. No basta con un cambio de discurso, o unas espectaculares notas al margen del guión fidelista, en que se identifican con claridad unos problemas que todo el mundo conoce. La inercia de una economía llena de mentiras puede pesarle demasiado al raulismo. En cambio, ciertas reformas burocráticas o “ideológicas” parecen más sencillas de implementar, y sus resultados serían más fáciles de controlar para un gobierno que escoja la vía del pragmatismo. Hoy mismo está Pérez Roque en Nueva York, haciendo malabares para ganarse el reconocimiento internacional en materia de derechos humanos con unos tratados que no hay manera de aplicar al pie de la letra dentro del molde sociopolítico cubano. Y mañana el nuevo gobierno, con dos o tres decretos, pudiera permitir que los cubanos entren a los hoteles o compren un teléfono celular. O que los profesionales viajen sin tantas trabas al extranjero.
Ahí está, creo yo, la paradoja del raulismo: que en realidad quisiera convertirse en “modelo chino”, pero le falla la economía. Presionado de manera concertada por la comunidad internacional, la población y la disidencia interna, las únicas reformas que el raulismo podría realizar a corto plazo tendrían que ser, precisamente, las ideológicas. Pero ello implicaría desactivar la cacareada “Batalla de Ideas” y colocar al sistema político en la vía del desguace.
Ernesto Hernández Busto
Barcelona
PD: Un post de Enrique del Risco.
PD2: Un post de Alejandro Armengol.





Primero creo que tenemos que convencernos que el tiempo se acabó para una forma de gobierno ineficiente y excluyente. Después creo que debemos intentar por todos los medios demostrarle al gobierno que empecinarse en mantener el poder absoluto es una tarea imposible. Tenemos que mostrarles que será imposible incluso si hicieran algunos cambios económicos. El famoso Modelo Chino el cual implica tener a la población quieta sin pedir cambios políticos, mientras se reestructura la economía, solo se dio después de un Tiananmen, no entiendo porque muchos obvian este importante detalle. En Cuba el gobierno no podrá usar la fuerza de la misma manera que lo hizo el gobierno chino. Es por eso que insistimos que la mejor salida para nuestra situación es que nos sentemos a dialogar y que los cubanos, incluidos todos, gocen absolutamente de todos sus derechos
La batalla de ideas se acabó el 26 de julio de 2006. o el 31 con la abdicación del Coma. Yo veo que todo el mundo habla de reformas económicas, de modelo chino y de no sé que gilipolleces y nadie habla de las condiciones propiamente económicas para tales reformas. ¿De donde va a sacar El Chino en Jefe los recursos necesarios para hacer las inversiones que necesita la economía para su relanzamiento? A los chinos les ha tomado 30 años para llegar a los niveles económicos que tienen hoy. El Chino en Jefe no cuenta con más de, a todo reventar, un quinquenio.
Una observación al primer comentario: Tiananmen se dio en 1989, es decir, once años después de comenzadas las reformas en 1978.
Y otra cosa más: qué le impide al gobierno cubano usar la fuerza como hizo el chino en Tiananmen? No veo qué.
A Liborio: el dinero lo pondrán quienes los tienen, es decir, los capitalistas.
Pérez Roque ha dado una entrevista en Al-Jazeera en la que ha demostrado que sabe hablar inglés de la misma manera que respeta los DDHH: poco y mal. Si uno quiere ver ciertos atisbos de apertura en la entrevista, los puede ver; y si uno quiere interpretar la entrevista como una declaración de principios (o batalla de las ideas), pues también lo puede ver así.
SAludos
ademas, los chinos limitaron el crecimiento de la poblacion a un hijo por pareja, asumiendo que cada persona solo tiene una pareja durante la etapa reproductiva.
en cuba eso no va a funcionar.
Jajajajajajajajajajajaja jajajaajaj jajajajajajajajajja buenísimo el artículo de Rojas…. que me parto jajajajajajaja, comiquísimo el Rojas este…..que el exilio “reacomode su agenda”, que el exilio negocie….que dialogue….. jajajajajajajajajajajaja jajajaajaj jajajajajajajajajja , que “cambie de estrategia y de lenguaje”….que “reconozca que…”? pero bueno, ¿de que árbol nos hemos caído Sr Rojas? dese una vuelta por los blogs y luego nos cuenta de la capacidad del exilio para “reacomodar” nada o para reconocer algo que no sea su propio punto de vista. Ay! Que hartada de reírme..en fin…muy bueno….en serio.
Rojas, todo eso está muy bien, pero… ese dedito en alto, por favor, ese dedito…
En efecto, no puede desactivar la “batalla de ideas” porque estaría aflojando el control sobre los sujetos, y así comenzaría el desguace. Al contrario, creo que los mecanismos represivos y de control se van a recrudecer. Es la manera de evitar el colapso. Cabría preguntarse si el régimen podría controlar a las gentes indefinidamente. Es en este control donde el régimen continuará invirtiendo muchos recursos, y al que se dedicará con devoción.
Las soi-disant reformas económicas serían si acaso mínimas.Mientras haya un gran sponsor (Venezuela) que pague las cuentas. Y mientras las cuentas estén pagadas…
Coincido con que las únicas reformas serían las ideológicas, y en ello hay sólo dos opciones: 1-no hacer nada, a no ser intensificar el control, que equivale a decir lo mismo; 2- disminuir el control y la represión aun si sólo un poco, lo que permitiría renovar la imagen del régimen en el exterior.
La segunda opción fue por la que se decidió Gorbachov y ya sabemos el resultado, como lo saben ellos sin dudas mejor. A Gorbachov desde luego le interesaba modernizar la economía, pero subestimó el potencial de su “glasnost”.
El régimen se ha decidido por la primera opción.
ademas, los chinos limitaron el crecimiento de la poblacion a un hijo por pareja, asumiendo que cada persona solo tiene una pareja durante la etapa reproductiva.
en cuba eso no va a funcionar…
Dice Anónima.
Pero la realidad es que en Cuba ya eso está funcionando de manera natural, la pirámide poblacional se está invirtiendo. Vean las estadísticas.
Rojas, rojitas, diría Hugo Rafael. Espejo de Monseñor Arteaga. De paciencia y prosa popeye de Santa Fe.