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Hacia un nuevo gobierno en Cuba

  • feb 27, 200810:34h
  • 8 comentarios

Tras un régimen unipersonal de medio siglo, inicia la lenta e indecisa formación de un nuevo Gobierno en Cuba. A juzgar por los últimos meses, ese Gobierno sigue la misma ideología del anterior, pero posee un jefe, un estilo, un lenguaje y una racionalidad diferentes.

A Raúl Castro y su equipo, por lo visto, no les interesa jugar a la confrontación con Estados Unidos, ni la alianza con Chávez y Morales, ni el proselitismo obsesivo de Cuba en América Latina y el Tercer Mundo. A esos sucesores les interesa, sobre todo, reconstruir la legitimidad histórica del socialismo por medio de la satisfacción de las necesidades básicas de una ciudadanía deseosa y, a la vez, temerosa de cambios.

Con Raúl Castro en la Presidencia del Consejo de Estado de Cuba, y a pesar de la ubicación de un político tan rígido como José Ramón Machado Ventura en la primera Vicepresidencia, se deshace, en buena medida, el espejismo insular. Aquella fantasía del país de Granma, basada en el cacareo de las “virtudes” del socialismo, se viene abajo. La realidad de un país en crisis desde hace dieciséis años, por lo menos, es mirada de frente por la clase política. Los muchos y graves problemas de Cuba —transporte, vivienda, escasez, bajos salarios, altos precios, imposibilidad de viajar, falta de acceso a Internet, dos monedas, apartheid turístico…— no se esconden bajo la retórica triunfalista de la “batalla de ideas”, ni se atribuyen al “criminal bloqueo imperialista” o a la “guerra mediática de la mafia de Miami”. Por primera vez, las causas de los problemas de Cuba se localizan en una legislación obsoleta y una administración ineficiente.

Los únicos problemas de Cuba no son, desde luego, económicos y sociales. Raúl Castro, como tecnócrata de nueva estirpe, quisiera reducir la política a administración y pensar que con las necesidades básicas cubiertas, aunque sin libertades públicas, la ciudadanía insular estará conforme. Habrá que esperar un poco más para saber si esa visión gerencial es capaz de contener el malestar de la población y, sobre todo, para saber si con un partido único y una economía estatalizada es posible alcanzar una administración pública eficiente. Aún no sabemos, con certeza, cuántos deseos de ser libres tienen los ciudadanos de la isla.

No por manida, la distinción conceptual entre sucesión y transición se vuelve pertinente para entender el caso cubano. Sucesión es relevo, continuidad de las élites del poder, no alternancia ni circulación de las mismas. Transición es y ha sido en regiones tan disímiles como Suráfrica, Portugal, España, Sudamérica, México o Europa del Este, cambio de régimen, transformación de sistemas de partido único o hegemónico, con grandes limitaciones de derechos políticos, en democracias regidas por la libertad de asociación y expresión y la competencia electoral. En Cuba, por tanto, se está produciendo una sucesión autoritaria, no una transición democrática, lo que no quiere decir que la primera no pueda ser un punto de partida para la segunda.

En la cuestión cubana, entendida de un modo inclusivo, las opciones de futuro se ven claramente delineadas. Los reformistas de la isla están, mayoritariamente, por la sucesión autoritaria. Los opositores de la isla, los exiliados, Estados Unidos y casi toda la comunidad internacional, incluida aquella que prefiere el diálogo diplomático a la presión comercial (España, la Unión Europea, el Vaticano, América Latina), desean una transición pacífica a la democracia en Cuba. Las diferencias de método o procedimiento, y las naturales reacciones que provoca la corrección diplomática, no deberían hacernos perder de vista que son muy pocos, realmente, los países que quieren que en Cuba persista un régimen comunista en pleno siglo XXI.

De manera que el conflicto entre transición y sucesión está planteado y, de algún modo, determinará la historia contemporánea de Cuba.

En los próximos años, el Gobierno cubano avanzará en su proyecto, intentando que la reconstrucción de la legitimidad a que hemos hecho referencia sea suficiente para normalizar sus relaciones diplomáticas con la mayor parte del mundo. La oposición, el exilio y la comunidad internacional más influyente seguirán presionando o persuadiendo al régimen de la isla para que avance en la liberación de presos políticos, en la apertura de la esfera pública y, eventualmente, en la concesión de derechos civiles y políticos.

La formación de un nuevo Gobierno en Cuba, que se verá con mayor claridad cuando se reestructure el Consejo de Ministros y cuando la Asamblea Nacional comience a aprobar las medidas anunciadas, implica la subsistencia del mismo Estado. De hecho, el binomio Raúl-Machado Ventura puede ser interpretado como una transacción entre ortodoxos y reformistas, insinuada por Fidel Castro en su “proclama” del 31 de julio de 2006, que intenta garantizar la preservación del régimen durante el proceso sucesor. El objetivo de las élites cubanas es la creación de un nuevo Gobierno dentro del viejo Estado.

Para un país como Cuba, sometido durante medio siglo a la voluntad de una persona, ese cambio, por muy limitado que sea, es importante. Cuba comienza a ser gobernada por instituciones —el protagonismo de la Asamblea Nacional continuará reforzándose en los próximos meses— y la intervención de la clase política insular en la toma de decisiones es cada vez mayor. Quienes desean una transición a la democracia deberán aspirar a que las instituciones del régimen se abran al reconocimiento de la oposición y el exilio y a la comunicación con el verdadero malestar de la ciudadanía. Cuando ese contacto se produzca, dichas instituciones aprenderán a tolerar que la sociedad civil las rebase y a coexistir con nuevas asociaciones políticas, en condiciones de libertad. Sólo entonces nos acercaremos al fin del Estado socialista en la historia contemporánea de Cuba.

Rafael Rojas
México DF

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8 respuestas
Comentarios

  • Alberto Dumont dice:

    No se puede achacar los problemas internos de falta de democrácia al resto del Mundo. La democrácia se hace cambiando la Constitución y dejando a los partidos politicos la libertad suficiente para que organicen la vida pública del Pais. Donde los ciudadanos tengan la posibilidad de elegir a sus gobernantes de entre el abanico ideológico que concurra.
    Y de verdad los líderes comunistas de la Isla creen que aurorizar los partidos políticos es doblegarse a otros Paises ‘?.

  • Cuco dice:

    Oye Juan Carlos, suave compadre…una cosa es el actual gobierno de E.U y otra lo que los cubanos que vivamos aqui, alla o acuya opinen…que te pasa con los que le dan la gana de opinar desde E.U ?, son la Mafia de Miami?…y si un mafioso opinara que lo dudo, contestale y ya!.

  • Coño, el día que Rafael Rojas se aparece con un análisis lúcido, con una gran dosis de sentido común, es el día que no sólo no recibe los aplausos de los aduladores de siempre, sino que además todos los comentarios son críticos con su artículo.

    A mi me gustaría añadir,si el “gurú de la diáspora” me lo permite, que “si con un partido único y una economía estatalizada es posible alcanzar una administración pública eficiente.” esto vendría a demostrar que todo lo que ha hecho el, ahora, compañero Fidel, no ha servido para nada y ese es el principal reto que tiene el sucesor. Si estando a las mismas 90 millas, a pesar del bloqueo y si la ayuda de la URSS, el administrador Raúl, es capaz de comenzar a satisfacer las necesidades de una población que “aún no sabemos, con certeza, cuántos deseos de ser libres tienen” eso significaría que el Coma en Jefe nos ha hecho perder 50 años de vida. ¿Pondrá en evidencia El Sucesor en jefe de esa manera al Gran Hermano? Posiblemente no le quede más alternativa, de la misma forma que, teniendo en cuenta la edad, tampoco le queda más tiempo.

  • “Los opositores de la isla, los exiliados, Estados Unidos y casi toda la comunidad internacional, incluida aquella que prefiere el diálogo diplomático a la presión comercial (España, la Unión Europea, el Vaticano, América Latina), desean una transición pacífica a la democracia en Cuba.”
    Qué contradicción Mr. Rojas, primero usted no puede mezclar el exilio de los Estados Unidos con el del resto del mundo. Es un insulto a la inteligencia pretender que desde el pais donde se traman las medidas más radicales(la ley Helms Burton) desde donde brota el furor y el odio que limita la ayuda y las visitas dividiendo las familias y desde donde nace la agresión más brutal se pueda desear una transición pacifica para Cuba.

  • Objetivo dice:

    Al fin habló el gurú de la “diáspora”, para titular su artículo “Hacia un un nuevo gobierno” (!?), “se inicia la lenta e indecisa formación de un nuevo gobierno en Cuba”. Fintas, argucias, imperdonables porque quien firma eso debe tener la inteligencia y la cultura suficientes para no estar de acuerdo con lo que él mismo dice. No entiendo. ¿Servidor de dos patrones?
    “El objetivo de las élites cubanas es la creación de un nuevo Gobierno dentro del viejo Estado.”
    “Para un país como Cuba, sometido durante medio siglo a la voluntad de una persona, ese cambio, por muy limitado que sea, es importante.”
    “A juzgar por los últimos meses, ese Gobierno sigue la misma ideología del anterior, pero posee un jefe, un estilo, un lenguaje y una racionalidad diferentes.”
    Puede que usted le haga el juego a ellos, los del poder en la isla, o a los otros fuera que puedan favorecer esta posición suya tan “aguda”. Es natural, usted es un político. Es de esa manera como se podría entender este artículo.Pero si no es un político, por favor, ahórrenos estas disquisiciones que serían risibles si no tuviera usted un cierto empaque.

  • anónimo dice:

    Aún no sabemos, con certeza, cuántos deseos de ser libres tienen los ciudadanos de la isla.

    La unica frase que vale la pena en ese articulo

  • anónimo dice:

    Laz, no estás equivocado.

  • Laz dice:

    “La realidad de un país en crisis … es mirada de frente por la clase política” es una aguda conceptualizacion de Rafael con la que comulgo absolutamente y es esencialmente lo que explica las decisiones que se han tomado: o arreglamos un poco esto o nos vamos todos pa’l carajo. Ya mas adelante cuando refiere que los que aspiren a una transicion democratica deben de lograr que las instituciones del regimen se abran al reconocimiento de la oposicion,…, ya ese es el el “pollo del arroz con pollo” y habria que preguntarle al Dr. Biscet como es que por reclamar menos que eso lo tienen enterrado en vida, o al Dr. Darsi que nada mas pone un pie en la calle y tiene una jauria encima; o el caso de Paya que acogido a lo que la propia Constitucion Castrista establece le dieron un “Constitunazo” con el rechazo de su peticion. No estimado y siempre agudo Rafael, ellos establecen la reglas del juego para que nadie con esas reglas pueda abrirse un espacio que los pueda afectar y si algun sagaz encuentra un resquicio en 24 horas lo aplastan con una Marcha Combatiente y nuevas reglas y asunto resuelto. Nada deseo mas que estar equivocado. Un saludo afectuoso y agradecido por este y todos tus analisis que siempre son una bendicion en este mundo huerfano de ideas.