Penúltimos Días

Febrero 22, 2008 · 4 Comentarios

Muy buen artículo de Manuel Díaz Martínez en EER, sobre el Renunciante en Jefe:

Castro jamás se ha equivocado en su contra. Quiso ser el dueño del país y lo consiguió sin cometer ni un solo error. Lo más dañino para Cuba de cuanto ha hecho es haber establecido un sistema rigurosamente autocrático, en el que su voluntad ha sido la primera y la última instancia de poder. Así, la inteligencia y la iniciativa personal del ciudadano, o sea, la fuerza creadora de la nación, quedó abducida por el líder omnímodo, cuyo nombre ha llegado a fundirse simbólicamente con el del país.
No olvidemos la aberración, mundialmente generalizada, de que discrepar de Castro significa situarse contra Cuba. Por supuesto, un régimen de estas características sólo se construye mediante el falseamiento de la realidad, la divinización del adalid y la coacción sin límite.
Por el mundo circula la creencia de que hay dictadores malos, como Pinochet, porque son de derecha, y dictadores buenos, como Castro, porque son de izquierda, y esta tontería forma parte del conjunto de factores que determinan la tibieza con que la comunidad internacional ha reaccionado ante la violación de los derechos humanos en la única nación con dictadura que existe en América Latina.

Bookmark and Share

4 Comentarios ↓

  • Woland

    ¡Ay! ¡Cuánta verdad!! Es que eso de que nuestra especie sea llamada Homo sapiens es un disparate mayúsculo. Somos (todavía, y probablemente para siempre y sin remedio), sólo Homo insulsus, u Homo stupidus.

  • maite

    Qué desastre ! así mismo es, a cuànta gente le cuentas los horrores y arbitrariedades de ese “riflexivo” y nada.
    Y Cuba es él, Manuel Diaz Martinez tiene toda la razón esto es una pesadilla, interminable

  • Woland

    ¿Verdad que es infinitamente frustrante??

    Cuentas una y mil historias: “Escúchame, escúchame — no es algo que haya leído: te hablo de mi vecino, que estuvo años en la cárcel porque los segurosos DECIDIERON que aquel accidente en una fábrica era en realidad un sabotaje suyo. No necesitaron pruebas. Y el abogado defensor, apenado, no pudo más un día, y le dijo a los familiares: “No gasten más dinero apelando. En este país nadie le gana un juicio a la seguridad del estado”.

    Y nada. Te oyen, pero no te escuchan. O lo olvidan, lo olvidan todo: prefieren olvidarlo.

    Vuelves y les dices: a ese otro lo conozco, era profesor de la Universidad donde estudiaba, y terminó… sí, también en la cárcel. De alta seguridad, faltara más: el número de cárceles es lo único que ha crecido en Cuba desde 1959. Cárceles y marabú, vaya legado… Pero escucha, que te cuento su crimen: había escrito un libro, semejante al “Diálogo acerca de dos nuevas ciencias”, de Galileo, pero en el que los personajes discutían acerca de las bondades de la Revolución… ¿Recuerdas? Sí, Galileo, la Inquisición, y tal. Sí, y la canción de “Middle of the Road”, vaya… Pues bueno, a este chico no le trataron con tantos miramientos: registraron su casa, se llevaron el manuscrito, y a la cárcel. La Tierra se moverá, pero Cuba no. ¿Qué no me has escuchado…? No, ninguna bomba, ningún arma, ni un puto tirapiedras.

    En vano: das la vuelta, y oyes como el MENSAJE se va re-escribiendo en sus cerebritos: “el imperialismo yanki es culpable de todos los males… los cubanos tienen bla-bla-bla, bla-bla-bla”. Bla-bla-bla, bla-bla-bla.

  • Güicho

    Se debe a la misma razón por la cual hay religiones. El mismo gen obtuso se activa en ambos casos. Y resulta que los predicadores y misioneros más efectivos del siglo XX fueron las decenas de miles de pedagogos socialistas en el mundo occidental.

Escribir comentario