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La hora del recuento

  • Feb 19, 200820:40h
  • 11 comentarios

Cuando el próximo día 24 Raúl Castro comparta o acapare los dos cargos de la nomenklatura que han quedado momentáneamente vacantes —la Presidencia de una república fantasma y la jefatura de un ejército defasado—, la “transición” cubana habrá llegado a su feliz término institucional. Por mucha expectativa que provoque en una prensa sedienta de sucesos simbólicos, la renuncia voluntaria de Fidel Castro tras 49 años de férreo mandato es, para decirlo con pocas palabras, uno de los grandes fracasos de nuestra historia política, visiblemente encapsulada en el arbitrio de un líder octogenario y su visión dinástica del mando. Resulta comprensible que, por el momento, ni en Cuba ni en el exilio sobren las ganas de celebrar. Pues, en cualquier caso, lo único que podría festejarse es que todo está saliendo según el guión dictado desde el Palacio de la Revolución.

Salvo leves sobresaltos (y la difusión del video de unos estudiantes poniendo en ridículo al Presidente de la Asamblea Nacional fue, sin duda, uno de ellos), la sucesión de poderes que comenzó hace año y medio ha funcionado muy bien: España cabildea a favor de La Habana ante la Comunidad Europea, que a su vez busca una salida al estancamiento diplomático creado por la intransigencia fidelista. En Latinoamérica hay ya una especie de eje chavista-bolivariano que se mantiene con el precio del petróleo, y Cuba ha conseguido sacar amplios beneficios de esa entente. Países que antes tenían “relaciones difíciles” con la Habana (Guatemala, México, Chile…) se aprestan a la normalización diplomática con la coartada de que “tarde o temprano, habrá cambios en Cuba”. Un puñado de presos políticos convenientemente deportados están a punto de permitirle a la diplomacia de Raúl Castro volver a poner condiciones. Y la disputa electoral norteamericana, con el sorpresivo empuje del fenómeno Obama, dibuja un escenario alentador para un cambio de la política cubana desde la Casa Blanca.

El Comandante en Jefe se retira, entonces, si no en el apogeo de su gloria sí en un digno cenit. Ha conseguido, incluso, que casi olvidemos la imagen lamentable que ofreció en TV cuando todavía intentaba seguir jugando un papel mediático de primer orden. Las palabras de su renuncia son las de un anciano comprensivo, una especie de padre de la nación, un viejo profesor retirado capaz de ver su país como una gigantesca universidad —que al parecer imagina como ciudad experimental, poblada de obsequiosos subnormales estilo Randy Alonso. El “modelo chino” a la cubana, un plato político que está demostrando ser tan poco exótico como un restaurante chino de la calle Zanja, ya tiene su Deng Xiaoping: el barbudo sabelotodo que seguirá aleccionando a los cubanos desde la inocua tribuna de un diario sin demasiados lectores.

El verdadero saldo del castrismo, por supuesto, no acaba con esta “renuncia”. Pero es poco probable que se prolongue demasiado sin el maquiavélico ejercicio de poder que ha caracterizado el mandato de Fidel Castro. Morirá en la cama, cualquier día de estos, y Cuba tendrá entonces la opción de sacar cuentas póstumas. O bien pudiera sacarlas ahora. Ya que no somos capaces de vaticinar el futuro inmediato de la isla, ¿por qué no sopesar cuál ha sido el legado político del penúltimo caudillo cubano?

Ernesto Hernández Busto
Barcelona

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11 respuestas
Comentarios

  • viktor dice:

    Ver (rever) ” Cuba en chino”, de C. Beltrán, en artículo de R. Sánchez Mejía, en PD, noviembre 9, 2007. Reproducciones en gicleé de todos los tamaños, impresión en t-shirts, todas las tallas. Precios verdaderamente módicos.
    Saludos al perro Sebastian y a sus felices amos.

  • Anónimo dice:

    … El “modelo chino” a la cubana, un plato político que está demostrando ser tan poco exótico como un restaurante chino de la calle Zanja…
    Excelente “mi chino”
    Un aplauso
    Nadaius

  • fumanchù dice:

    Sopesar, sì. Asì tienes trabajo, que si no…

  • Enrique dice:

    Ernesto
    me pudieras dar tu email. quisiera preguntarte algo. Gracias

  • Laz dice:

    Preciso analisis, Ernesto.

  • Uziel Gomez dice:

    Creo que lo importante de la renuncia del caballero, más allá de los cambios estructurales políticos, sociales y económicos que podrían o no venir, es que Cuba se desliga de una persona, un dictador, un caudillo, y entra en un gobierno colegiado o institucional (aclarando que las instituciones existentes son antidemocraticas) pero al menos no gobierna el país “una” persona.. ya Fidel no será Cuba…. Cuba tendrá que buscar su identidad y su rumbo sin la figura omnimoda de ese señor.. con un poder TOTAL….Ahora, los cambios dependerán de cuánto los jerarcas comunistas abrirán la puerta, que está totalmente cerrada, con candados, cerraduras como ciudad sitiada…. Si abren un poquito la puerta, entrará la luz para los cubanos.. y si abren la puerta entera se vendrá la luz total con una avalancha de cubanos aparetados detras de las puerta esperando que se abra…… y de eso es síntoma los videos de los estudiantes que pedían cosas tan humanas como acceso a internet, entrar en los hoteles, usar una misma moneda, salir y entrar del país.

  • francisquito dice:

    Me gustó tu comentario, muy bueno.
    FV

  • sergio dice:

    Estoy de acuerdo con lo que has expuesto, Ernesto. Así veo yo este caso también.

  • Ernesto Gonzalez dice:

    Muy preciso tu analisis. Creo que su retiro no es un triunfo del exilio; es una puñalada mas del dictador. Sabe que hay una estabilidad en el pais y que su retiro no causara mucho revuelo. Sin embargo, hay una dinamica que ha empezado a rodar y ciertas cosas pudieran ser impredecibles, incluso para un genio politico como Fidel Castro. Veremos que pasa. Por lo pronto, gracias por el trabajo que estas haciendo. Me entere por esposa (me llamo desde el carro en camino al trabajo) de la noticia y lo primero que hice fue encender la computadora para ir a Penultimos Dias.