- feb 16, 2008 • 15:18h
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En todos los años que llevo viviendo en Estados Unidos, ya casi una treintena, nunca las elecciones primarias habían sido tan dinámicas ni tan agotadoras. La razón principal se debe a que ni el presidente ni el vicepresidente se someten a la consulta popular —algo que no ocurría desde 1952 cuando el entonces presidente Harry S. Truman decidió no acudir a la reelección ni tampoco el vicepresidente Alben Barkley— y esto duplica las expectativas: demócratas y republicanos llevan meses debatiendo entre sí y, recientemente, sometiéndose a los votos de sus partidarios en busca de una nominación que pueda imponerse en noviembre. Los republicanos aspiran a conservar la Casa Blanca, pese a la impopular y, en muchos aspectos, desastrosa administración de George W. Bush; en tanto los demócratas creen que, por esa misma razón, ha llegado nuevamente su hora de hacerse con el Ejecutivo.
Desde que arrancara la campaña el año pasado —que en Estados Unidos suele ser desmedidamente larga y costosa—, la voluntad de los electores se ha ido imponiendo a pesar de los sondeos y pronósticos de los órganos de opinión. Hace seis meses se daba por seguro que el encuentro en noviembre próximo sería entre Rudolph Giuliani, el ex alcalde de Nueva York, y la senadora y ex primera dama Hillary R. Clinton.
Pero las primarias han ido variando o alterando estos resultados: Giuliani optó por no participar en las primarias de Iowa, Nuevo Hampshire y Nevada para concentrarse en otros estados y desapareció del interés de los electores; en tanto el senador John McCain, que al principio se veía como un rezagado frente a la pujanza y el glamour de Mitt Romney, está a punto de obtener la nominación. Por el lado de los demócratas, la senadora Hillary Clinton, que al principio aventajaba a los otros aspirantes de su partido, está casi empatada frente a Barack Obama y claramente a la defensiva frente a lo que algunos ven como el empuje incontenible del senador por Illinois. Es decir, las primarias han mostrado hasta ahora un enorme grado de fluidez que convierten cualquier predicción en una temeridad.
El peligro de Obama
Muchos medios de prensa —tanto aquí como en otros países—, ideológicamente inclinados hacia la izquierda, llevan meses bombardeando al público con la “inevitabilidad” del cambio de partido en las elecciones de noviembre. Esa suerte de “destino manifiesto” ha empezado a contagiar en los últimos días la nominación de Barack Obama, que muchos auspician con poco disimulado entusiasmo. La imagen de un mulato risueño y “carismático” que promete cambios (no se sabe bien cuáles) ejerce una poderosa atracción en quienes siempre están a la espera —que suelen ser muchos, incluso en un país tan sereno como Estados Unidos— de un hombre providencial que salve a la sociedad de burócratas grises y poco escrupulosos.
Para los que nos encontramos en las antípodas de ese entusiasmo y recelamos de ese carisma, el fenómeno de Obama es, cuando menos, inquietante: un político inexperto como él, con una brevísima y nada notable ejecutoria como legislador que, precisamente por carecer del respaldo de una carrera y de los compromisos que en la misma suelen contraerse, promete el oro y el moro, no puede ser más que un demagogo, aunque él mismo no aspire a serlo y ni siquiera lo sospeche. Además, si “el nombre es arquetipo de la cosa”, como diría tan sabiamente Borges, un tipo que se llama “Barack Hussein Obama” lleva consigo los estigmas del tercer mundo: la soberbia, la ignorancia y el resentimiento provenientes de los suburbios de la historia.
Ahora bien, la nominación de Obama dista de estar consolidada. Si Hillary Clinton se impone en las primarias de Ohio, Texas y Nuevo México, como muchos prevén, este virtual empate puede arrastrarse hasta las puertas de la Convención Demócrata a fines de agosto, cuando los llamados “delegados especiales” tendrían que decidir entre los dos aspirantes. Tradicionalmente, estos delegados suelen responder al establishment del partido, del cual los Clinton ya forman parte, en tanto Obama es un advenedizo; pero, desde luego, estas preferencias pueden cambiar y de hecho ya algunas han cambiado debido a las inevitables presiones que le imponen a algunos de estos delegados —que también tienen puestos electivos— sus propios votantes.
El carácter de McCain
En el lado republicano, ahora que ya parece asegurada la candidatura de John McCain, los elementos que se autotitulan “conservadores” dentro del partido (y que, en verdad no son más que liberales reciclados del siglo XIX) han empezado a exigirle al senador por Arizona credenciales de su conservadurismo que, hasta ahora, él ha rehusado ofrecerles. Algunos comentaristas dicen que si no gana el corazón y la voluntad de estos recalcitrantes —obsedidos por los preceptos morales de un puritanismo aldeano— perdería necesariamente en noviembre.
Yo creo, sin embargo, que McCain haría muy mal en ceder ante la presión de estos extremistas, ya que con eso alejaría a los electores independientes que se cuentan entre sus más entusiastas partidarios; en tanto los conservadores no tendrían más remedio que votar por él, ya que su abstencionismo favorecería a los demócratas.
Aunque el ex gobernador de Arkansas y ex pastor bautista Mike Huckabee aún se mantiene en la contienda por las primarias, sólo uno de esos milagros en los que él cree puede otorgarle la nominación. Políticamente, ya no cuenta. Queda por ver ahora a quién lleva McCain como compañero de fórmula. En mi opinión, Giuliani sería el más efectivo, aunque resulte un segundo trago amargo para la ruralía fundamentalista que, por primera vez en un cuarto de siglo, está a punto de perder el control ideológico del Partido Republicano, una secuela digna de celebrarse.
Si un resultado positivo sale hasta ahora de esta campaña por las primarias en Estados Unidos es el grado de entusiasta participación de la ciudadanía. Más allá de las objeciones que susciten los aspirantes, el electorado norteamericano ha demostrado una pujanza y un nivel de independencia que desmiente algunos de los pronósticos más firmes de las encuestas y los medios de prensa. La democracia goza aquí, sin duda, de excelente salud.
Vicente Echerri
Nueva York





Change y mas Change, Hope y mas Hope, Yes we Cany mas yes we can, y las misma historias de la maestra que tiene 2 trabajos, y la fabrica que cerro y los trabajos se fueron al extrior. De que mas habla el Barck Hussein Obama, muchas platitudes y slogans, pero nada de substancia.
Mi voto: es para McCain.
EL mesianismo me asusta, porque el que se quema con leche, despues cuando ve una vaca llora.
Me uno a la repulsa de bongo, Liborio y otros a los repugnantes comentarios racistas del Sr. Echerri. Por suerte los políticos americanos no se guían por las estupideces que croan alegremente estos “intelectuales”. Sin ir más lejos, el mismo Bush nombró (y ha mantenido) Director de los NIH al Dr. Elias A. Zerhouni. Un médico argelino, graduado en Argelia, y que llegó a los EE.UU. con 24 años. Para el Sr. Echerri e ignorantes de su nivel, no estaría de más leer en la página oficial de la NIH: http://www.nih.gov/about/director/directorbio.htm. Le resumo algunos detalles: 18,000 empleados y un presupuesto en el 2007 de 29 mill millones de dólares a su cargo. Obviamente, en Washington no pensaron que con ese apellido sólo podría dedicarse a crear células terroristas en todos los institutos de la NIH…
Liborio,
Si Ud realmente cree que EEUU esta en su peor momento histórico, yo le aconsejaría que mirara un poco mas atrás en la historia de esta nación. Es cierto es que la administración de Bush no goza de popularidad a nivel mundial. Es cierto que hay problemas económicos. Y es también cierto que nos encontramos peleando dos guerras devastadoras. Pero quizá exceptuando el punto de la mala fama del presidente en el extranjero, estos escenarios ya se han vivido antes aquí. Eso no significa que la sociedad deba sencillamente inclinarse ante cualquiera que venga prometiendo “cambio” a secas. Lo responsable desde mi punto de vista seria votar por quien ofrezca una plataforma realista para alcanzar “soluciones”. Sin entrar en un teque muy largo, mi voto en este caso lo tiene John McCain.
En cuanto a la comparación Castro-Bush: Está Ud realmente hablando en serio?..No creo que el mundo tenga aun los elementos necesarios como poder evaluar el desastre que ha sido Castro, como no los tuvo de Stalin, hasta años despues de su muerte. Además, que importancia tiene lo que piense nadie en el extranjero, si los que votamos vivimos aquí? Yo particularmente ya tuve bastante de “políticos” cuya gestión estuvo consignada mas a ganar la devoción internacional que a resolver los problemas de sus conciudadanos.
Conde Liborio, ya sabemos quien escribe la Wikipedia. Carter fue un desastre mucho peor que Kennedy, aunque nadie ha superado a Bush. Por favor deja de consultar la Wikipedia, es como consultar la “reflexiones”
¿y que propone Hilaria? ¿Su mayor experiencia? Otra fórmula de mercadeo. EEUU está en su peor momento histórico. Un desastre la economía, un desastre la política exterior, un desastre la guerra de Irak, un desastre Afganistán, un desastre el conflicto Israel-Palestino. En todo el mundo incluyendo los propios estados unidos hay una pésima opinión con su gestión de Bush y la popularidad del presidente dentro del Unión está al nivel de la de Castro, mientras que fuera, Castro es más popular. Cualquier cambio va a ser bueno. Nadie lo podrá hacer peor. Hasta McCain, si no se nos muere primero que el Coma-andante.
Vicente Echerri es un reaccionario de carton. Repite los argumentos que oye en la radio conservadora americana. No le hagan mucho caso que es de carton. Igual que sus argumentos. Es el Armengol de la derecha.
No creo que este país se encuentre en el “momento histórico” en el “cualquier cambio sea bueno”. La comparación con Cuba es absolutamente inadmisible.
El senador Obama haría muy bien en precisar que tipo de cambio se propone, de lo contrario, la dichosa palabrita no es mas que un recurso de mercadeo destinado a apelar a todo el que este inconforme con algo, no importa con que.
Bueno, al ver quien firmaba esas opiniones me di cuenta de todo: Echerri. No se podía esperar otra cosa. Fué uno de los cheerleaders de la invasión a Iraq y todo lo que sea tremendismo, fuerza, imposición, injusticia ( siempre y cuando otros sean las víctimas y no él) etc. etc. Echerri. ¡Ya sabía yo!
Un buen punto para empezar a hacer las cosas mejor es saber que es lo que se ha estado haciendo mal.
But we can’t, our Latin America policy can not just be “I oppose Castro” and “I oppose Chavez” and that’s the end of it. Because we’ve been neglecting, (applause) we’ve been neglecting Latin America even in our own back yard. We’ve been so obssessed with Iraq and so obsessed with the Middle East. (Barack Obama)
Hay momentos en la historia de los países que cualquier cambio es bueno, no importa si no está muy claro que cambio será. Ejemplo: Cuba.
Un análisis muy bueno. Yo tampoco veo muy claro ese “cambio” que Obama va proclamando. Es puro globo, más estrategia que contenido. El país que Obama quiere cambiar es el que está a punto de hacerlo presidente.
Yo quisiera que algunos de los politologos de este blog me digan a que cambios se refiere Obama,diganme cual es el cambio que trae este, para preparar las maletas, por si acaso.
Ernestico. ¿tú escoges a los colaboradores o ellos se presentan solos?
Me temo que este tipo de “analista” no es de los que le hace la competencia a NYT.
Hablando de Analistas, que vaya preparando los 40 cañas.
Si Echerri leyera su último párrafo, se daría cuenta de lo desacertado del análisis con respecto de Obama. Hoy Obama tiene todas las de ganar mientras que Hillary viene en picada y ha tenido que cesar a sus directores de campaña. En cualquier momento cesa hasta al marido. Si no fuera tan cara de guante ya hubiera renunciado. Hasta en la foto que encabeza el artículo la imagen de Hillary se ve borrosa en contraste con la de nitidez de Obama. Y los superdelegados se están pasando al lado de Obama como refleja hoy El Mundo.
“Además, si “el nombre es arquetipo de la cosa”, como diría tan sabiamente Borges, un tipo que se llama “Barack Hussein Obama” lleva consigo los estigmas del tercer mundo: la soberbia, la ignorancia y el resentimiento provenientes de los suburbios de la historia.”
Este es el parrafito que demuestra la soberbia, la ignorancia y el resentimiento de Echerri.
Precisamente que McCain esté ganando en el lado Republicano indica que los norteamericanos están hartos de los políticos tradicionales Bush, Clinton y compañía. Por cierto parece que Bush padre anunciará su apoyo a McCain el lunes. Hillary Clinton representa más de lo mismo en el lado Demócrata y los norteamericanos quieren un cambio. Y luego el catastrofismo de que si ganan los Demócratas los EEUU se vienen abajo es el mismo cuento de “cuidao niño que viene el coco” Simplemente una tontería. Me recuerda al Coma-andante metiéndole miedo a los cubanos con los imperialistas. Uuuuuh que viene Bush. En todo caso los Demócratas ganarán por el contraste entre el desastre actual y la época de prosperidad vivida cuando los Clintones vivieron en la Casa Blanca.
Wikipedia sobre Jimmy Carter (Premio Nobel de la Paz 2002): Su mandato estuvo marcado por importantes éxitos en política exterior, como los tratados sobre el Canal de Panamá, los Acuerdos de paz de Camp David (tratado de paz entre Egipto e Israel), el tratado SALT II con la URSS y el establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular China. En política interior, su gobierno creó los ministerios de energía y educación y reforzó la legislación sobre protección medioambiental.
Carter no tuvo culpa ni de la crisis del petróleo, ni de que los Iraníes secuestraran a los rehenes, ni de que los soviéticos invadieran Afganistán. Sino tendríamos que echarle la culpa del derribo de las torres gemelas a Bushito.
El caballo de Obama que salió de atrás ya le saca la cabeza a la yegua de Hilaria, en realidad ha ganado mucho más votos Obama si quitamos a los superdelegados que pueden y deben inclinarse al final del lado de los votantes.
Excelente analisis.
No tan duro como se merece. Es una burrada mayúscula con cita de Borges mal interpretada (si hubiera dicho que Obama es un golem mediático le hubiera quedado mejor la referencia), dentro de un análisis trillado. La historia del día es el repunte de Hillary y el backlash del culto a Obama.
Uuuuy, le tiraron duro a Echerri
El entusiasmo por Obama refleja la caracteristica populista del candidato junior, y la ansiedad de los ansiosos de virar la tortilla para reparar el desastre. Por otro lado, irreparable.
Este voto seria la consecuencia mas nefasta del Bushato.
Como dige en un principio: Change….por que cosa, como y por quien…las respuestas pudieran ser “change, para el desastre final”
Aun no se me olvida el “Change” que quisimos cuando Nixon, que nos sobrevino en un Carter, que hubiera sido el final total de este pais si no hubiera sobrevenido un Reagan.
Sobre la decadencia norteamericana
Ya lo dijeron el innombrable y el macaco rojo: ” a USA le quedan de Imperio 30 anos con los Republicanos y 10 anos con los Democratas.”
Coño PD que buen artículo! Por si no lo saben, lo de los candidatos especiales o superdelegados como quieran llamarle es también la teoría de los analistas políticos en Alemania, por lo que me dan esperanza de no perder mis cuarenta cañas
Lo del “arquetipo” del nombre de Obama, me parece lo más estúpido y racista, de lo más intelectualmente caído.
Siguiendo esa lógica, podemos juzgarlo a usted de la misma manera en que concebimos a los conquistadores españoles: con ansias de oro y poder, sanguinarios y violadores disfrazados de “civilizados” y “cristianos”.
¡Qué ridículo argumento! (si se le puede llamar así).
Además, relacionar un nombre árabe con odio y resentimiento, es ofender y faltarle el respeto a toda una cultura, que no está necesariamente representada en fundamentalistas.
Si es por eso, debiéramos considerarlo a usted un terrorista bruto disfrazado de intelectualoide (como el apellido es vasco). ¿O no es verdad? No se puede juzgar así al pueblo vasco.