- ene 30, 2008 • 10:02h
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Pedro Campos Santos ha escrito un artículo, en su cuerda habitual (socialismo verdadero, la culpa es de la burocracia, etc) que circula por los correos electrónicos de la isla, y en el que se hace referencia a las reuniones para informar del nuevo impuesto sobre los ingresos no declarados en divisas, la resolución 277/2007.
La esencia del problema estriba en que las empresas estatales vinculadas al capital foráneo reciben el monto total de los emolumentos en divisa que pagan los extranjeros por los servicios de sus empleados, de lo cual, dichas empresas pagan a los trabajadores sólo un por ciento menor y en moneda nacional. Muchos empresarios extranjeros, reconociendo que tales pagos en moneda nacional son insuficientes para la reproducción de sus empleados cubanos, dada nuestra realidad, han acudido a la entrega -por debajo de la mesa- de algunas regalías a una cantidad indeterminada de trabajadores, como formas de garantizar sus servicios, muchos de alto valor técnico-profesional. Apercibidos de esta situación, algunos en el aparato burocrático recaudador de divisas para el gobierno, pretenden ahora que los montos de estas regalías sean declarados y por ellos se pague impuestos.
Los trabajadores cubanos presentes en la reunión, rechazaron tajantemente estas exigencias, pues no todos reciben esas regalías, recordaron el “funcionamientoâ” salarial ya explicado y la firma por todos ellos de un “código de ética laboral” que les impediría aceptar tales pagos extrasalariales. Se dijeron allí muchas otras cosas que evidencian la insatisfacción de los trabajadores y empresarios cubanos con las acciones de los aparatos burocráticos que cada vez más vienen distanciando al estado de los trabajadores y el pueblo, como se ha venido planteando en distintos artículos.
La reunión resultó en una “sublevación pacífica”, especialmente contra ACOREX, según testimonian algunos que estuvieron presentes, pues por primera vez en la historia de esa institución los trabajadores masivamente rechazaron vehementemente, tanto por la forma como por el contenido, una directiva administrativa, como se dice en el argot cubano: “plantaron” y no aceptaron las imposiciones del aparato gubernamental. La reunión fue mucho más que un rechazo a esas medidas, fue una muestra de la indisposición de los trabajadores a seguir acatando la filosofía burocrática del actual sistema estatista que los esquilma. Con esta actitud han dado una buena lección de cómo defender sus intereses, dentro de la Revolución.
Algo similar ocurrió en otra reunión con los trabajadores de CUBALSE.
Todo el artículo está escrito con el gastado truco de criticar al imperialismo para poder soltar luego algunas verdades enmascaradas con el recurso retórico de una “defensa de la Revolución” contra las supuestas amenazas externas. No comparto en lo absoluto la visión de Campos, pero no deja de ser sintomático que la gente en Cuba se entusiasme con cosas como ésta:
No es un simple problema de un impuesto, o de la incapacidad de una funcionaria o un grupo de ellos para “imponer” medidas anti-obreras; es un asunto de fondo en la sociedad cubana actual, de supervivencia de la Revolución: acabamos con el burocratismo y la corrupción o estos fenómenos acabaran con nosotros. Se trata de la concepción del socialismo visto como capitalismo de estado, que sólo debe ser parte inicial del proceso, para el cual los trabajadores son asalariados, generadores de ingresos, productores de ganancias, igual que en el capitalismo, solo que ahora no para un capitalista individual, sino para el estado “bienintencionado y buen repartidor-”, que le permita a su aparato burocrático concentrar fondos para su acumulación centralizada en función de “sus planes”, no discutidos, compartidos ni aprobados por los trabajadores y el pueblo.
Aquí pueden leer el artículo completo de Campos en documento Word (los subrayados no son míos).
Y aquí, otros artículos suyos.





Aunque la cita de Einstein que me parece más acertada es otra:
“Only two things are infinite, the universe and human stupidity, and I’m not sure about the former.”
Creo que el Sr. Campos se inspiró en una cita diferente de Einstein a la hora de escribir este artículo: “If the facts don’t fit the theory, change the facts.”
Ahora resulta que el sistema que esclaviza a los cubanos es sólo una anomalía, una perversión de burócratas que se han “infiltrado” dentro de “la Revolución”, y que ¡ojo! tal vez no se trate más que de retorcidos agentes de la C.I.A….
Cito: “Pero la profundización de la Revolución y los cambios “estructurales” para más socialismo son inevitables. Lo confirman esta reacción de los trabajadores y los últimos discursos de Raúl.” Claro, la misma “Revolución” se encargará de “corregir los errores” (llevamos medio siglo en eso – otro medio siglo más tampoco lo va a notar nadie…).
Cinco trompetillas para el Sr. Campos.