De las muchas ideas tan buenas, y mejor expresadas e hilvanadas, me quedo con esta pregunta:
“¿Obedecía Lisandro al principio de indeterminación de Heisenberg?”
No sé si era la intención del Sr. Gabor, pero responder “sí” a esta pregunta, como obliga el hecho de que el occiso editara dos versiones diferentes del mismo libro, una para “nacionales” y otra para “extranjeros”, conduce a una conclusión inapelable: era un objeto MICROSCÓPICO.
¡Fantástico! Le faltó incluir la visita de Lisandro a la casa de Carlos Alberto Montaner en Madrid –con el rabo entre las piernas, sudoroso y aterrorizado de que la gente de la embajada cubana lo hubiese visto entrar allí– para ver si podría encontrar trabajo (un buen trabajo, naturalmente) en alguna editorial de nota española. Fue justo antes de irse a vivir a México.
¡Genial! Simple y llanamente insuperable.
De las muchas ideas tan buenas, y mejor expresadas e hilvanadas, me quedo con esta pregunta:
“¿Obedecía Lisandro al principio de indeterminación de Heisenberg?”
No sé si era la intención del Sr. Gabor, pero responder “sí” a esta pregunta, como obliga el hecho de que el occiso editara dos versiones diferentes del mismo libro, una para “nacionales” y otra para “extranjeros”, conduce a una conclusión inapelable: era un objeto MICROSCÓPICO.
¡Fantástico! Le faltó incluir la visita de Lisandro a la casa de Carlos Alberto Montaner en Madrid –con el rabo entre las piernas, sudoroso y aterrorizado de que la gente de la embajada cubana lo hubiese visto entrar allí– para ver si podría encontrar trabajo (un buen trabajo, naturalmente) en alguna editorial de nota española. Fue justo antes de irse a vivir a México.