- ene 02, 2008 • 21:09h
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La revista de la arquidiócesis de La Habana, Palabra Nueva, ha publicado un artículo de Orlando Márquez donde se hace, una vez más, un llamado al cambio. Un fragmento:
En los últimos meses se ha desatado un proceso de debate público –aunque no publicado– sobre los males que nos aquejan. ¿Cuál es el objetivo de invitar a decir, sin miedo, la verdad? Es reconocer la existencia del miedo en nuestra sociedad, así como la existencia de un conflicto subyacente, y eso es importante, mucho. Como importante es la oportunidad que tengan los ciudadanos para narrar su versión de la realidad a partir de la propia experiencia. Cuando en tales debates la gente habla de la incomprensible escasez de artículos básicos –no de lujo–, de vandalismo, de corrupción, de crisis educacional, de discriminación interna, de restricciones a las libertades y falta de oportunidades, al tiempo que reclaman a la autoridad por nuevas oportunidades, están avanzando en la solución de las causas subjetivas del conflicto cubano, confiando en que la otra parte –la autoridad que quiso escuchar– responda del modo apropiado a las demandas. Si esto ocurre, todos estaremos ayudando a remover esta especie de “marabú social” que nos angustia.
No hay que esperar soluciones inmediatas y repentinas, es cierto. La gradualidad es más conveniente que el radicalismo impetuoso y veloz. Pero la gradualidad debe ser vista pronto, porque la idea de “posponer una vez más” las soluciones no sólo espanta, ahora sería tomadura de pelo y desaliento total. Comenzar a responder coherentemente a las expectativas surgidas sería la prueba de que las quejas encauzadas no son un momento para la catarsis colectiva, y que el gobierno está dispuesto a escuchar y a satisfacer las necesidades de los ciudadanos, lo cual es su razón de ser.





me llama la atencion de que siendo usted tan respetuoso con las fuentes, no diga la vía H/T por la que obtuvo esta nota de Palabra Nueva. Sobre todo despues de haber visto, unas horas antes, alguna referencia en otro sitio.
Bien por los curas !!!
Y si tenemos en cuenta que en los paises del bloque comunista, el clero estaba tan penetrado por la policia politica, que entre el 60% y 70% eran informantes… No es tan aventurado pensar que El Cesar cubano va a hacer ciertas reformas (obligado por la presion social y su desmesurado instinto de conservacion) y que La Iglesia Criolla esta cumpliendo con su revolucionaria tarea de preparar las combativas masas a resignarse ser un tanto menos esclavizados, y MILAGRO: Un poco menos hambreados. Amen