- ene 02, 2008 • 22:48h
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Si Fernando conoció a Alicia, en la escuela de Pro-Arte Musical, fue porque su hermano Alberto lo había precedido en la vocación del ballet. Nacido en 1917, el primer bailarín cubano, y el primero también en lanzarse a una carrera en el extranjero, ha muerto ayer de un paro cardíaco en su casa de Gainesville, Florida.
Su canto del cisne fue el documental “Dance of my heart”, sobre su vida y su carrera, dirigido por Ricardo Acosta y mostrado no hace mucho en el festival de cine de Edmonton, Canadá. Pero sin duda el reconocimiento más grande antes de su deceso en el exilio fue la invitación de Maya Plisétskaya en noviembre de 2005, a re-montar su célebre “Carmen” para las nuevas figuras del Ballet Bolshoi, con la magnífica Svetlana Zakharova en el rol titular, con motivo del 80 cumpleaños de Maya.
“Si un coreógrafo hizo algo para mí semejante a lo que hizo Mijail Fokine para Anna Pávlova, ese fue Alberto Alonso”, afirmó Maya.
Alberto fue el primer coreógrafo extranjero invitado a trabajar con el Bolshoi. La invitación se debió a Maya, ansiosa de una libertad artística que no encontraba en sus predios. Identificada con el personaje de Carmen, ve en Moscú en 1965 al conjunto cubano de danza que entonces dirigía Alberto. Se trató del mítico “El Solar”, con Sonia Calero —la viuda y tercera esposa de Alberto; antes estuvo casado con Alexandra Denisova y con Elena del Cueto— bailando con la escoba. Maya se dijo: “A éste es a quien estoy buscando”, y le propuso coreografiar “Carmen” para ella. El esposo de la bailarina, el compositor Rodión Schedrin, se encargaría de los arreglos de la partitura de Bizet. Desde luego, Alberto era un artista de un “país hermano”. No obstante, esa “Carmen” representó mucho de “vanguardia” para el ballet soviético, y Maya tuvo de defenderla con todo el peso de su prestigio y su talento. Por entonces, los cubanos eran la “vanguardia” del ballet respecto de los “hermanos” soviéticos. Todavía el ballet cubano se beneficiaba aún de su estrecho contacto con lo mejor de la coreografía mundial, que a partir de 1940 se concentró en los Estados Unidos.
“Carmen” se estrenó en el Bolshoi el 20 de abril de 1967, y el siguiente 1 de agosto en La Habana, Alicia Alonso se hacía con el rol. No poco se ha escrito sobre las diferencias entre ambas intérpretes en la obra, pero lo cierto es que fue la más aclamada de Alberto, bailada en numerosas compañías, que su eficacia se mantiene intacta y que fue hecha para Maya.
Un perfume de lo “afro-cubano”, estilizado en el lenguaje clásico, subyace en la coreografía de “Carmen”. Esa fue la “novedad” que subyugó a Maya cuando vió “El Solar”, y quizás la principal preocupación estética de Alberto Alonso durante muchos años. Él fue el primer coreógrafo “nacional”, una parte clave de la famosa tríada alonsiana de la “escuela cubana de ballet”: Alicia, la bailarina; Fernando, el maestro; Alberto, el coreógrafo. Creo que fue durante su período como director de la escuela de ballet de Pro-Arte Musical, entre 1941 y 1959, donde Alberto intentó trabajar su acercamiento experimental a una expresión distintiva “cubana”, que redundaría en varios títulos notables, estrenados fuera o dentro de lo que hoy es el Ballet Nacional de Cuba, del cual fue fundador en 1948. Entre ellos, “Antes del alba” (1947), con música de Hilario González y diseños de Carlos Enríquez, el “primer ballet cubano”; “La rebambaramba” (1957), de Amadeo Roldán, con textos de Alejo Carpentier; el sabroso “El güije” (1967), sobre textos de Nicolás Guillén y Oscar Hurtado, música de Juan Blanco; o un quizás demasiado folclórico –pero a mí me gustó– “Manita en el suelo” (1984), con libreto de Carpentier y música de Alejandro García Caturla.
Alberto también sabía mostrar su talento en coreografías de índole menos puntual –sin contar su disparo a la universalidad con “Carmen”-, como en “Concerto” (1943, Vivaldi-Bach), “Sinfonía clásica” (1955, Prokofiev), una asombrosa “Conjugación” (1970), aunque —si mi memoria no me falla— acerca del Che, y un “Diógenes ante el tonel” (1971), con Loipa Araújo, en lo que constituyó entonces una especie de convulsión en La Habana.
El vaso comunicante con esa “cubanización” de la coreografía a partir de lo clásico fue su faena en la televisión, en cabarets, en shows como “Cabaret Regalías” y “Casino de la Alegría”, o sea, en el reino de lo que se denomina “comedia musical”. Él fue el Jerome Robbins cubano. Robbins, norteamericano, el de “West Side Story”, se movió entre el ballet y la comedia musical con el mismo éxito, y sus credenciales de rancio “balleticismo” fueron autenticadas por Georges Balanchine, quien lo hizo director adjunto del New York City Ballet desde su fundación en 1948.
El paralelismo entre Robbins y Alberto Alonso corre parejo a la síntesis que ambos buscaron entre ballet y el género “menor”. También, como Alberto, Robbins contribuyó a lo “nacional” del ballet norteamericano, por ejemplo con “Fancy Free” (1944), su opera prima, que por cierto Alberto interpretó.
Los artistas estadounidenses del ballet buscaban entonces expresar lo “suyo”, y los cubanos, formados en esa matriz —aunque Alberto primero se nutrió en Europa—, lo trasladaron al patio desde que pudieron. Alberto Alonso lo logró, o al menos fue nuestro primer Adelantado.
Isis Wirth
Munich





Me gusta el ballet, pero no tengo esos conocimientos tecnicos para disfrutarlo como me imagino que lo disfrutan ustedes , me he leido todos los comentarios ya veo que son del 2008, y estamos en el 2010, de todas maneras gracias a todos, he aprendido y disfrutado muchisimo por ellos. No se quien tiene la razon
ni mucho menos, no hace falta, lo que hace falta es discutir o mejor dicho intercambiar opiniones con respeto, inteligencia y con lo mas aproximado a la verdad.
Estoy de acuerdo 100% con usted Roger y con Isis en lo de escribir con seudonimos, debe ponerse el nombre completo de uno, si vamos a opinar o creer en una causa vamos ha hacerlo con valentia y dando la cara sino lo mejor es hacer mutis. Una vez mas gracias por sus conocimientos en ballet.
Mi querido Roger, amén! No sabía lo de “Carmen suite” en el Miami City Ballet, cuán lamentable, y qué “casualidad”. Tan cierto lo que dices de esa especie de destino oscuro que se cierne sobre el ballet cubano, y cómo se impone esa urgencia de escribir sobre la verdadera historia del ballet cubano; nadie mejor que tú para ello, como hemos hablado.
A mí también me molestan mucho los seudónimos, confieso que no entiendo cuál es el mecanismo psicológico, a no ser la falta de coraje y de civismo.
Nos vemos en París!,
Muchos besos,
Isis
Isis, amiga: parece que no se termina nunca cuando se abre la “caja de los truenos” (como reza el dicho vernáculo). Nadie se atreve en Miami a comentar la oportunista y rara actuacion de Villella al “pensar” en montar “Carmen suite” en el Miami City Ballet. la obra nada tiene que ver con el estilo de la compañía, ni siquieta tiene figutas adecuadas para los caracteres principales. ¿Por qué nadie se pregunta si esto es una operación coral de acoso y deribo, y guerra sucia de paso, con pedro pablo Peña y su ingente trabajo al crear el Cuban Classical Ballet of Miami? Ya ésta nueva compañía hizo una “Giselle”, no perfecta, pero meritoria, ya quisieran algunas compañias europeas hacerla así de compacta y empastada, en estilo. Ahora en febrero estrenan “Swan Lake” y en junio-julio harán su primera gira europea. El desprecio de Villella por el ballet cubano lo ha puesto de manifiesto varias veces en público y en privado. se ha servido de bailarines cubanos en la plantilla por simple recurrencia y oferta de mercado. ¿Por qué nadie se pregunta estas cosas en Miami? ¿Por qué preferir a Villela en estas lides? ¡Acaso sabía ya que en los planes de Pedro Pablo peña estaba también el montaje de “Carmen suite” para finales de 2008 (de lo que doy fe absoluta)? “Carmen suite” no pinta nada en el repertorio del Miami City Ballet; mejor sería que se aplicaran a intentar hacer un poquito mejor “Tema y variaciones” o qué cosa son los acentos “demi-caractere” en “Don Quijote, que lo hacen de pena. Y es ansí, querida Isis. El “dramma” del ballet cubano se exteinede como una sombra allí donde va un bailarín criollo (de eso tú y yo hemos hablado). Es una especie de destino. Y es por eso la urgencia de escribir sobre la verdadera historia del ballet cubano, sacar del armario (no en sentido bíblico, por favor) a tanto falso divo y diva. me sigue molestando los que se escudan en el seudónimo y enjuician a las personas. Nada dice algo mejor de una persona que el dar la cara con lo que se piensa, por eso al principio me dirigía a ti, que con toda honestidad defiendes tus criteris a partir de tu firma verdadera. Un gran abrazo de nuevo y nos vemos en París para el apogeo de “Espartaco”.
Ric efectivamente, tienes razon. Excribi mi nota rapidamente y no me explique correctamente. Alberto tiene un solo hijo(su tercer hijo) con Sonia Calero, dos hijas con Elena del Cueto, las cuales han sido abandonadas totalmente por el, y efectivamente la pelicula “Dance of My Heart” excluye por completo la existencia de ellas. La pelicula va mas alla, en esta se toca muy por encima la vida y obras de Alberto Alonso antes
de Castro. Y solo se habla de Sonia Calero, El Solar, Carmen Suite y su hijo Alberto hijo, y tercero (su nieto). Hay momentos en la pelicula que uno tiene que preguntarse si la pelicula es sobre la vida de Alberto Alonso o de Sonia Calero. Lo cierto es que la pareja Alonso-Calero salio de Cuba para vivir y trabajar en Mexico mucho antes de que su hijo se escapara en balsa a los E.E.U.U. La llegada de su hijo a los E.E.U.U. fue el boleto de entrada que la pareja Alonso-Calero necesitaba para poder entrar a ese pais. Como nota de interes la pelicula “Dance of My Heart” dirigida por Ricardo Acosta, sera exhibida prontamente en el Miami Film Festival y luego por el Miami City Ballet de Vilella en el debut de Carmen Suite.
Isis: querida amiga, te contesto a ti porque me parece indigno lo de escudarse tras seudónimos para insultar. Es un tipo de cibercobardía me es totalmente ajena, indiferente. Para terminar con “Carmen suite”, hay un documental de la tv soviética (creo que el canal se llamaba Musicadja o algo así) donde se ve el montaje; es decir, Alberto montandole a Maya. Luego los cubanos del BNC y del ICAIC “copiaron” la idea y por eso hay imágenes en blanco y negro de los ensayos. Mientras las imágenes de La Habana en el salón “de atrás” de la planta baja de calle Calzada son ficnticias y se ven artificiales, en las de la tv rusa no, se ve el trabajo real del momento de la creación coréutica.
Un detalle al tal RIC (o la tal: no sé si es hombre o mujer). Rompo mi promesa o principio simplemente para aconsejarle leer, leer mucho, buscar en los libros, las hemerotecas y hasta en los rumores balletómanos, que alguna que otra vez informan bien de aconteceres pasados. La mitomanía no tiene lugar aquí. Es pedestre. Es sucio insinuarlo. Por demás que no es serio… y vamos siendo ya mayores para escoger el disfraz. Los anónimos (que tan útiles fueron a Livia y a Clodia Púlquer en tiempos de Julio César), son, en palabras de Thorton Wilder “la peor y más rastrera imitación de un arma”.
Querida Batsheva, yo le oí a la propia Alicia decir que ella le había sugerido a Alberto “cambiar” o “introducir” algunos pasos.
Y muchos saludos a Ric y a VS.
Mi querido y admirado Roger, disculpas que estoy tarde, pues como te había comentado, estaba en París para ver el Corsario del Bolshoi.
¡Muchísimas gracias!, y gracias no menos por tus valiosísimos y esclarecedores comentarios.
De un reportaje a Célida Villalón:
Varias anécdotas se conocen sobre la creación en torno al ballet “Carmen” que Alonso creo para Maya Plisetskaya y sus desacuerdos con Alicia Alonso, nos puede comentar algo …..
Yo llevaba nueve años fuera de Cuba cuando Alberto hizo “Carmen”, pero según lo que él me ha contado a través del tiempo, por mis contactos familiares con él, su musa fue Maya Plisetskaya, bailarina muy distinta a la Alonso. Cuando Alicia quiso bailar “Carmen” en Cuba, después del estreno en el Bolshoi, Alberto me contó haber tenido que cambiar algunos pasos, para que la coreografía le fuera mejor al estilo de Alicia. A propósito de esto, “Carmen” ha vuelto a ser reincorporada al repertorio del Ballet cubano, pero por supuesto, Alberto nunca ha devengado un centavo por derecho de autor. En ese mismo caso está Jorge García, bailarín exiliado en Portugal desde 1966, y coreógrafo del ballet “Majísimo”, obra que el Ballet de Cuba ha presentado muchas veces, y nunca ha abonado a García lo que le corresponde por derechos de autor.
http://www.danzaballet.com/modules.php?name=News&file=article&sid=1656
José Antonio hola, yo no espero que la gente este de acuerdo conmigo en mis opiniones, y no creo que en esta me quede sola como dices. Se por personas que vivieron esos tiempos cerca del Sr. Alonso que por pedido de la Sra Alicia, el coreógrafo tuvo que agregar pasos y cambiar otros que se “ajustaban mas” a su personalidad. Por algún motivo la coreografía es, por momentos diferente. Cual fue el motivo? solo ellos lo saben.Saludos
VS, Sonia y Alberto sólo tienen un hijo, que ya estaba en Miami cuando ellos llegaron. Alberto tenía dos hijas de su matrimonio anterior con Elena del Cueto, de quienes, como ya dije, él nunca más se ocupó cuando ellas abandonaron el país. Cuando él llegó aquí, las dos hijas y Elena fueron a la radio a poner los puntos sobre las íes sobre quién era su padre y cómo las había apartado de su vida desde que ella se fueron al exilio. Inclusive en el documental “Dance of My Life”, sólo se menciona (me imagino que con la aprobación de Alberto) como hijo suyo a Albertico, el hijo de él con Sonia. Sus hijas exiliadas para él nunca más existieron a partir de 1962.
Ric, no se quien eres, pero estas muy bien informado. Cuando Maya pidio a AA que le hiciera la famosa Carmen Suite practicamente le salvo su vida artistica para el futuro. En Cuba estaba viviendo debajo de las zapatillas de Alicia Alonso y su carrera estaba practicamente eliminada, ya que el estilo coreografico de Alberto Alonso y estilo clasico de Alicia NUNCA se llevaron. Alicia no se le puede sacar de Giselle o Lago de Cisnes. Cuando Alicia recibio noticias de la creacion de Carmen Suite por su hermano politico tuvo que imponer su autoridad y exigio que se la montaran a ella. Quien de las dos es mejor, pues es totalmente subjetivo. Que la coreografia de Carmen Suite es protestando las represiones del hombre por los regimenes autoritarios se convirtio en una excusa para lograr asilo politico en los EEUU …Cierto que Alberto y Sonia no llegaron a los EEUU hasta el 93, depues que su tercer hijo escapo de Cuba en una balsa ya que el gobierno Mexicano le denego visa para entrar a ese pais y reunirse con sus padres que ahi radicaban.
Coco, muy interesante y enjundioso lo que has escrito, y posiblemente muy verdadero, pero tu legendaria (y divertida) mitomanía me impulsa tomar siempre todo lo que dices sobre tu persona con un grano de sal. Ya no me queda ningún pelo, pero bastantes que me tomaste hace tantos años…
Hola vuelvo a ser yo para pedir excusas por las erratas dactilográficas que hago en “el directo”. No estoy acostumbrado. Respecto a Maya y Alicia. Sin presunción alguna, las vi a las dos muchas muchas veces. A Alicia desde el estreno. A Maya, desde que fue a bailarlo a la Habana. Se puede hacer un filme tremendo de aquellos dias en la Habana, del rastrero posicionamiento de algunos miembros del BNC para que la función de Maya no funcionara bien. Por suerte, la propia Maya Mijailovna tiene una memoria prodigiosa. Ahora algunas estrellitas del ballet cubano de esos tiempos andan por Europa presumiendo de calidad estilística y otras lindezas. Maya y Alicia hacian dos personajes muy distintos. No es cierto que Alicia agregara pasos por su cuenta. Lo contaba tambien Alberto: él mismo se los señaló para (y fue un acierto!) singularizar la interpretación. Probablemente Alicia es más carnal, criolla o hagiográficamente lo que se quiera, pero el ballet “Carmen suite” es Maya. No seamos cicateros en eso, por favor! La distancia, la cierta y calculada furia que a veces se traduce en imposición escénica, en majestad de la mujer sobre los hombres, es Maya! Y es también la idea del personaje. La de Alicia tenía sus valores, su gusto, cuando podía sus detalles técnicos deliciosos. Pero el estilo de la obra (que se hizo en el Bolshoi, no perdamos eso de vista: de ahí la geometría y frontalidad de Don José en diálogo con su superior) roza lo épico no lo estrictamente marcado por el romance dramático. Y eso también es Bolshoi. La distribución espacial de Messerer (tio de Maya, excelente pintor) evoca también los rigores del ballet teatral soviético de entonces. No pretendamos “tropicalizar” en vano. Tampoco es justo. A quien le interese, hay un estudio de Vadim Gayevski: “Los personajes españoles de Plisetskaia”, donde ata corto estas cosas. Él tambien vio a Alicia en Moscú hacer “Carmen suite” (una vez me lo comentó, creo que en 1987). Pero naturalmente, era un elegante crítico. Y en su ensayo no menciona a Alicia, sino habla de la creación del personaje, del carácter, y de allí una frase suya que me parece perfecta: “Las españolas de Plisetskaia hacen recordar los antiguos sueños de cuando la mujer era dueña del mundo. Pero las heroínas de Plisetskaia no buscan el poder, sino el amor”. Mi modesta conclusión es que comparar a estas grandes bailarinas en el personaje de Carmen es pedestre, burdo, poco científico. Por el contrario, otra cosa es valorar los aportes de una y otra a una lectura coréutica que está destinada a permanecer.
A los que se interesan en “Carmen suite”, el ballet de Alberto Alonso que bailaron contemporaneamente Maya Plisetskaia y Alicia Alonso. Lo primero que tengo que decir es que nunca entro en estas discusiones que resultan ociosas y siempre acaban balmente en el insulto. Salvo el obituario de mi amiga y excelente conocedora del ballet cubano Isis Wirth, el resto de las necrológicas que han salido sobre Alberto Alonso carecen de rigor, ya sean escritas en Cuban Norteamérica o México, me da igual No remito a mi modesto escrito, por pudor. pero al interesado, le remito a la Dance Collection de la National Lybrary de NY donde encontrará verdades, dados y pareceres sapientes sobre ese gran coreógrafo cubano, del que tambien puedo decir, gozaba de su amistad desde siempre. Nos reencontramos primero en la Opera de Roma en 1986, donde fue a remontar su obra “Diario perdido”, con música de Brui-Tedeschi (que ya hece unos años también se fue: excelente músico asociado al dodecafnismo y la electroacústica, muy sólido); luego intervine directamente cuando trabajaba en el Ministerio de Cultura español para que se le invitara a Madrid a remontar “Carmen suite” (el ballet se llama así, no Carmen a secas, por favor!) y donde estuvo casi dos meses. Le vi renacido al poder salir de Cuba al menos unos dias, siempre despues hablamos de aquello. Maya estuvo gentilísima con Alberto, entendiendo su dramática situación personal. Lo mismo Azari Plisetski (hermano de Maya) que esos dias pasaba por Madrid a la sazón de los preparativos del estreno). Todo esto para decir que durante años sustuve largas, larguísimas conversaciones con Alberto Alonso sobre ballet, política, y sobre la vida. Insulta a la verdad quien diga que Alberto se inventó algo sobre lo que sucedió en Moscú no sólo la noche del estreno, si no, en las cinco réplicas (iban a ser 7 y una matinée extra especial, que también no se llegó a realizar) iniciales. Las versiones de aquella tensión en los pasillos alfombrados de Bolshoi las tengo no sólo de Maya, sino de muchos otros artistas de la compañía, y Alberto tiene razón y verdad en lo que cuenta. Irina Lazareva y Marina Lazareva (las dos cigarreras del estreno) alguna vez me hablaron de ello. Para vuestra información, son hermanas. Creo que hoy ya no viven las dos. Boris Yefimov fue practicamente obligado a entrar en el reparto y Nina Timofieva, hizo el Destino por aquello de “poner a los burócratas en su sitio”. De modo que hay mucha historia que contar y no es justo hacer leña del árbol caído hablando en falso de la memoria d eun muerto. La agresividad de los dirigentes de la segunda planta del Bolshoi (donde estaban los despacho de los jefes del partido) se hizo notar enseguida y el estreno, en más de una ocasión, estuvo en el borde, en la cuerda floja, a punto de no hacerse. Y tiene razón Isis una vez más al hablar sobre los avatares del clan judio moscovita de baialrines y coreógrafos. Ivan Gusstavson Somin está finalmente escribiendo un libro sobre esas gentes, artistas que sufirieron lo suyo. Maya Plisetskaia misma me conó hyace años (y me lo repitió en una entrevista en Madrid a la sazón de su homenaje en el Teatro Real) cómo tenían a Jacobson, el más grande coreógrafo de ballet moderno! de guarda nocturno en un almacén, helado de frío y enfermo. Fue Maya, y tres bailarines más quienes se encararon al poder y a todo, lo rescataron y Jacobson pudo hacer su última gran obra: el “Espartaco” (con Maya sin puntas, por cierto). Que le pregunten a Barishnikov lo que tuvieron que pelear él mismo y Pshkin su maestro para poder llevar al concursop de Moscú el solo “Divino Vestris” (por el que ganó el oro) de Jacobson, pues se oponía todo el aparato. En fin no quiero alargarme inutilmente. Felicito a Isis por su obituario. Ah, no podemos olvidar aquel ballet que tantas tardes se hizo en el teatro del Centro gallego: “Avanzada”, con banderas rojas, trajes verde olivo…. es una obra del Bolshoi! no un invento criollo.
Batsheva, lo siento, pero lo estas llevando de subjetivo. Sabras que objetivamente, nadie estara de acuerdo contigo. Alicia Alonso, con todo lo que tiene de atroz, es mucha, demasiada Alicia, y en esta discusion si que te quedas solo
Hola a todos lo siento pero no hay Carmen como la de Maya Plisetskaya, creadora absoluta del personaje, la tarea mas difícil y la que demuestra la calidad total del artista. Alonso hace una copia agregándole pasos para tratar de diferenciarse y destacarse. Todo esto es una opinión personal por favor, sin animo de enojar a nadie. Alonso nunca me gusto, técnica fantástica para la época, pero me es un poco difícil separa al ser humano del personaje. Pienso que Maya fue y sera la mas grande bailarina de todos los siglos algo a lo que Alonso no puedo aspirar, lo sabe y le pesa, y por eso constantemente tiene tremenda campaña de auto-prensa, pero el lugar ya estaba y estará ocupado por otra …. la Plisetskaya.
saludos y buena año.
Analista, hasta tanto recuerdo, y hasta donde sé, se fue a México en 1991, y luego a Estados Unidos. Lo del hijo, como recuerda Ric, creo que fue el motor. Alberto ya era entonces un “low profile”, tranquilo y discreto pero sin mayores problemas. No obstante, también creo que necesitó reunir todo su valor para hacer lo que hizo. Ninguna duda. Y subrayo lo de “low profile” y discreto.
Muchos saludos,
Isis
Ric, coincido contigo en tu apreciación entre las dos Carmen, la de Maya y la de Alicia. Incluso, hubo una época en que los fans se ripiaban por determinar cuál era el rol cumbre de Alicia, si Giselle o Carmen. Hay una frase de Consuelito Vidal, que puede ser apócrifa: “Yo no sé qué tanto lío con la Carmen de Maya, si cuando yo la veo a usted, Alicia, lo que veo es un putón, caballero”. Claro, mucho se ha especulado con que las “raíces españolas” de Alicia le otorgaron esta facilidad por encima de la rusa. Con todo mi inmenso respeto por Maya, de quien Vladimir Vassiliev dijo que era la artista más grande que él había conocido. En fin.
Lo cierto es que Alicia le sacó lascas al personaje. Por ejemplo, cuando aparece escamillo, el torero, Alicia, en vez de quedarse quieta, comienza a mover las piernas en posiciones voluptuosas: la atención se traslada inmediatamente a esto. Maya, en cambio, estudiaba al “personaje” con quien tenía que vérselas, pero de una forma más contenida.
Ric, como decía ayer, Maya y su familia “sabían” de qué se trataba la cosa, en carne propia, pero de ahí a que “Carmen” fuera un vehículo para ello, creo que hay un gran trecho. Sencillamente, no podían (hasta donde sé). Como apunto en el artículo, ella tuvo que defender mucho a esa “Carmen”, por ser “contestaria” artísticamente. O sea, que era mucho para los Soviets, que tenían todavía su versión del “realismo socialista” en el ballet, que incluso, en las peores épocas, en la década del 30, fueron más atrás de Petipa, perhaps too much a kind of an “abstract” for them. Sí que recuerdo algunas críticas soviéticas de la época refiriéndose a que los enemigos de Carmen – o sea, Zúñiga y soldados bajo su mando- representaban la coerción y la opresión de la sociedad, contra la cual Carmen se rebelaba. En la típica “langue de bois” de esta gente, esto lo mismo se puede entender como transposición de la “lucha de clases” pero también en clave. Quién lo sabe?, desde luego. Pero yo me inclino más por la “lucha de clases”, en vez de una velada alusión al “sistema”. Claro, hubiese sido en este caso la justificación “políticamente correcta” que los críticos le encontraron a un ballet que se salía de las normas de ellos, y que había que hacer pasar, debido a su calidad artística, que justo los comisarios no entendían, y peor, combatían con denuedo por ser “decadente”.
Alberto no fue, hasta donde tengo entendido, un connotado outspoken en consonancia con el establishment.
Lo de “Conjugación” es cierto. Pero, ¿se le podía pedir más? En su catálogo también aparece el ballet “A Santiago”, con textos de Martí y Maritza, y música de Juan Almeida, y “Viet Nam, la lección” (1973), con música de Leo Brouwer, y “Un día…el 2 de diciembre”… “El bosque echó a andar”…
Hay otros ballets estrenados en el Ballet Nacional de Cuba, que no son de él, y que se llaman “El pensamiento revolucionario cubano”, “Martí, autor intelectual”, “Nace un comité”, “Leningrado”, “El futuro nació en octubre”, “Los pinos nuevos”, “La tierra combatiente”, entre otros, supongo.
Baile y política están muy relacionados.
Ric, muchísimas gracias!, y sí, yo me ocupo del asunto. No puedo sino estar de acuerdo contigo, y claro que te creo. “Carmen”, ¡una metáfora de la represión! Come on! Sí es muy cierto que la familia de Maya, judía, como Maya misma, fue siquitrillada, y si mal no recuerdo su padre murió o estuvo preso en un campo. Sufrieron, pero el establishment no se pudo pasar de ellos, por su “intelligentzia”, y los judíos del ballet se las arreglaron no sólo para sobrevivir sino para tratar de ayudar a mucha gente en desgracia, y mucha gente de valía artística. Vuelvo de nuevo, pronto.
Saludos miles,
Isis
Isis
¿Cuándo se exilió Alberto Alonso? ¿Se sabe por qué?
A propósito de tu comentario, estuve mirando las esas dos Carmen. Para mí, no hay competencia–la de Alicia es mucho más genuina, orgánica que la de Maya. Es apasionante, asombroso lo que hacía esa mujer. Pero Maya, a mi entender, no acaba de entender el personaje, su sexualidad y gracia; inclusive (no sé de cuándo será el video que vi), se nota pesada de cuerpo. Lo que crea Alicia allí es fuera de serie.
Isis, yo me imagino que tú escribas sobre ballet y danza para alguna publicación. Si no es así, la pérdida es nuestra, de los lectores. Tus reseñas siempre son precisas, informadas, inspiradas y bien escritas. Gracias por hacer esta nota sobre AA, sin duda un gran maestro de quien –después de mencionar su gran talento y enorme aporte en su campo– no puedo olvidar que cuando llegó a USA declaró a Dance Magazine (y a otras publicaciones) que desde que creó “Carmen” para Maya él se convirtió en una especie de perseguido político. Aseguró que la noche del estreno(créeme, por favor) en Moscú, él pensaba que se lo iban a llevar preso (!!!), que sus compañeros del Bolshoi estaban temerosos por él, pues se había atrevido a hacer un ballet que era una protesta evidente contra la represión (!!!). Dijo que a partir de ahí las autoridades nunca lo vieron con buenos ojos… A mí no me gusta que me tomen el pelo, y cuando los artistas inventan estas cosas para justificarse, me revienta. Él y Sonia vinieron porque el Período Especial les estaba haciendo la vida imposible en Cuba y (sobre todo) porque el hijo al que adoran se había escapado hacia USA pocos años antes. Ése chico fue el sol de su vida, y al menos con él se portó siempre como muy buen padre, a diferencia de como trató a sus hijas con Elena del Cueto, de quienes JAMÁS se ocupó desde que se exiliaron con su madre. Lo dijeron ellas mismas en la radio en Miami cuando él y Sonia se asilaron, llorando cuando se acordaban de cuánto sufrieron de niñas cuando su padre las eliminó de su vida. Al César lo que es del César. Yo no creo que los muertos, por morirse, se ganan la dignidad de gratis. El hombre fue un grandísimo artista, pero como persona fue un propulsor de un régimen oprobioso, un aprovechado del sistema que en ocasiones puso el arte al servicio de lo peor de la política (“Conjugación”) y, al parecer, no siempre un padre ejemplar.