- nov 30, 2007 • 23:59h
- 4 comentarios
Mañana sábado, dichosa jornada-no-sólo-cubana de Penúltimos días, habrá pocos posts pero sustanciosos. Entre ellos, uno de Isis Wirth sobre François Antommarchi, el médico que atendió a Napoleón en su lecho de muerte, y el encargado de hacerle la mascarilla mortuoria. El pobre doctor está enterrado hoy, sin pena ni gloria, en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, donde le tocó vivir los últimos años de su vida. Y créanme, merecería por lo menos una novela.




Misha, me interesa eso de que has oído el apellido por allá. ¿Pudieras si posible ofrecer más datos?
Saludos
Había oído ese apellido por allá, por eso pensé. Gracias por la aclaración.
No obstante era un buen lugar para vivir y para morir. Tranquilo, cálido, montañoso, marítimo, alegre, sano y seguro.
Fue agraciado por Dios, pues.
No, Misha, Antommarchi era corso. Pero se aplatanó en Santiago los últimos años de su vida, y allí murió e hizo testamento. No se impaciente, espere a mañana (exactamente a las 10 y 13 minutos de la mañana, hora de Europa) que hay más sorpresas.
Ernesto, no le “tocó vivir los últimos años de su vida” en Santiago de Cuba , él era de Santiago de Cuba.
Dices “le tocó” como si hubiera sido un castigo, si era su ciudad pienso que fue una felicidad morir allí.
Cierto que si está allí , pues muy olvidado está.Nadie lo sabe.