- nov 27, 2007 • 22:09h
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LA FOTOGRAFÍA PUEDE CONVERTIRSE EN EL YESO, APLICADO A LA FRACTURA DE LA REALIDAD: INMOVILIZA.
“De acuerdo con la leyenda histórica, a finales del siglo XIX, la gobernante rusa Catalina la Grande decidió viajar por todo el país para observar de primera mano cómo vivían los campesinos. El primer ministro y amante de Catalina, Potemkin, ordenó la construcción de falsas aldeas especiales a lo largo de la ruta prevista. Cada pueblo constaba de una hilera de bonitas fachadas, que daban al camino pero que, al mismo tiempo, para ocultar el artificio, estaban ubicadas a una considerable distancia. Como Catalina nunca se bajó del carruaje, volvió de su viaje convencida de que todos los campesinos vivían en la felicidad y la prosperidad.”
Lev Manovich, El lenguaje de los nuevos medios de comunicación.







Si Catalina hubiera ido en carruaje, las aldeas pontemkinas no habrían servido de mucho. La zarina viajó en barco ida y vuelta por el Volga, y Potemkin se cuidó de desmantelar los pocos atracaderos grandes.
Vamos, que eran rusos, casi tártaros, pero no mongos.