castrismo Cuba soviética Cubazuela Cultura DD HH deporte disidencia economía EE UU-Cuba En Cuba España-Cuba exilio historia y archivo Internet & ITC

PD

Uncategorized

PD en la red

La utopía vacía (I)

  • nov 09, 200712:04h
  • 10 comentarios

Cuba en chino

La Historia de Cuba ha sido rápida y azarosa, de manera que podemos pecar por exceso atribuyéndole la mayúscula a la palabra Historia. Y además de rápida y azarosa, se ha venido haciendo con tal grado de violencia y desarraigo que resulta casi imposible adjudicarle algún sentido o hilación estable. Quizás lo que creemos que opera por síntesis o contraste —oponiendo por ejemplo República y Revolución, Colonia y Modernidad—, sean artimañas de un relato que nos malcontamos a nosotros mismos, o que los historiadores se empeñan en domeñar como relato.

Que hayamos tenido hombres de impulso sublime, como José Martí y José Lezama Lima, que hayan querido actuar al nivel de la Historia o de la Imaginación insuflándole a Cuba una potencialidad casi infinita, coloca a tales hombres en una situación incómoda respecto a la mayoría de los hombres de su país y respecto a ellos mismos. O esos hombres son la expresión más acusada de la estirpe “delirante” del país, o son sencillamente su excepción, cosa que no les concede ventaja alguna, sino más bien un estigma de rareza, como si fueran habitantes de otro mundo en vez de habitantes de la isla. En un país de pericos y de perros mudos, tal género de hombres puede llevarse la palma, o pueden aparecer como ridículos. Esos hombres han contribuido, seguramente, a “deformar” nuestra historia, le han tirado un paño, como se le tira el paño a los bustos o a los muertos, queriendo “edificar” una Historia, el primero —Martí— “actuando y escribiendo”, y el segundo —Lezama— sólo “escribiendo”, aunque de la manera “poiética” en que entendía Lezama la escritura, como una extensión del cuerpo. Martí, con su afán pedagógico y redentor, nos colocó en una encrucijada, en un problema de “interpretación” que aún estamos pagando, como si hubiera escrito el bosquejo de una ópera que todos, a su turno, interpretaremos a su manera aunque hayan variado las circunstancias de la realidad. Lezama, oscuro pedagogo a través de la poesía, imaginó Eras Imaginarias, y llegó a colocarnos en una de ellas, para más desdicha la Final: la Revolución encarnando la última imago de su Sistema Poético. Del desarraigo, ambos habían hecho, o legado, una obra de plenitud, o más exacto, la obra de una vida, cosa que un país, un país pequeño y de corta historia apenas puede soportar, constituyéndose ese género de “símbolos de plenitud” en carga insoportable para los que vienen después.

Es curioso que Lezama, a pesar de su videncia, a pesar de que sufrió en lo personal el totalitarismo, tardó en reconocer la naturaleza de éste, o no supo verla en toda su magnitud. Es curioso, por ejemplo, que Lezama recomendara a sus alumnos escritores, dentro de su Curso Délfico, el libro Mono y esencia de Huxley, y no recomendara, sin embargo, Rebelión en la granja o 1984, que hubieran explicado mejor la realidad de Cuba en la década de 1970: Mono y esencia explicaría Cuba durante la “República”, y lo más seguro que también la explicará después del “comunismo”, pero no la explica en la etapa que va de 1960 hasta hoy, cosa que sí hacen las dos novelas de Orwell. Lezama fue un hombre reticente a lecturas especulativas sobre política, de ahí tal vez que su elección de Mono y esencia sea simplemente una “rareza” más en sus ideas acerca del mundo y la literatura. O en el peor de los casos, un desfase que coloca a su Sistema Poético —como él llamaba a su “método” o “intuición metódica”— en un aprieto respecto a sus relaciones con la Historia y la realidad. La persona no, la persona Lezama ya estaba en aprietos desde finales de la década de 1960, y lo siguió estando hasta su muerte en 1976.

Mi pregunta es: ¿cómo un hombre que sabía de los “campos de trabajo” de la UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), y que de algún modo se sabía pretendiente potencial de estos “campos”, no pudo o no supo darle un viraje a su Sistema Poético, o al menos concluirlo en una Era Imaginaria menos discutible, al menos postular una revisión de su Sistema antes de su muerte en 1976? Lezama habla de la nueva Era Imaginaria en 1959 y 1969, haciendo equivaler la Revolución a la Resurreción. Su incomprensión de la política es la de un letrado pre-moderno, incapaz de captar en la Historia otra sustancia que no sea la de la Imagen. Sin embargo, en sus últimos poemas, la metáfora capta la asfixia, en este caso, la reclusión del cuerpo del poeta entre las cuatro paredes de su casa de Trocadero: había engordado y pasaba la mayor parte del tiempo en su sillón. La muerte cívica trabajaba en los planos físicos, hasta el infarto final, que podemos aceptar como “muerte médica” si prescindimos de ver en el totalitarismo un elemento tan potente y desvastador como la Naturaleza.

Rolando Sánchez Mejías
Barcelona

Ilustración: César Beltrán, Cuba en chino (2003), acrílico sobre lienzo, díptico, 48 x 96 pulgadas.

Publicado en
10 respuestas
Comentarios

  • Jose Antonio dice:

    Parece que el Sr. Rodriguez no entendio el post.
    O entre mito y realidad, el tiene su propio mito. Y es este el creer en figuras canonizadas por encima de la condicion humana.
    Todos sabemos que un Santo no come, defeca, suda o se equivoca.
    Me parece bien que alguien piense asi, pero definir la cubanidad y la intelectualidad, basada en sus ideas mitologicas, vamos hombre, que quien desde el Poder lo intento no lo ha logrado. Ya somos dos millones fuera de alli.
    Quere imitarlo es anacronico.

  • Anónimo dice:

    Mentira. Palabrería vacía, si, es esta que se edifica a través de un supuesto que “supone” basado en lo que el autor considera (?) sobre estos dos magníficos cubanos. Mentira. Esto no es crítica, no es literatura, es solo un entretenimiento ruin en alguien que en vez de hacer arte, diatriba contra Martí y Lezama, inventando y abriendo vericuetos inexistentes e inservibles, para poder mostrar “algo escrito”. Y Rolando Sanchez Mejías lo sabe. Verguenza debe sentir al leer esto que ha escrito y degustar lo que escriben tamaños “cubanos” sobre su escrito. Martí escribió y combatió como lo hicieron muchos otros cubanos de su generación, para terminar con el colonialismo español sobre Cuba. Y fue un combatiente de ideas. Y fue un artista de la palabra, oral y escrita. Y le sobró el talento para hacer literatura. Jamás necesitó de miserias como lo que representa este escrito, para que supieran de él. Ustedes saben bien que Martí no “deformó” historia alguna, él hizo historia, y haciéndola, como había que hacerla en su momento, dejó hasta la vida.

    Y se llaman cubanos!!!! y se llaman intelectuales cubanos!!!!!. estos que tales cosas escriben, o aplauden o ignoran ( a veces con pretextos como este del cuento chino, oh, verguenza, Chino, verguenza!!!! sabes que es parafernalia esto que se ha escrito; necesitas este juego?).
    Dios nos salve, a los cubanos de hoy y de mañana, de tales intelectuales, de tales cubanos.
    Penúltimos Días continúa perfilándose como un espacio para lo más nauseabundo de la llamada intelectualidad (?) cubana de la diáspora.
    Y la Patria espera.
    Al Rodríguez

  • Jose Antonio dice:

    jajajajaja. De medico China va la cosa.

  • Asian Quote Coalition dice:

    “Cuba en chino” incorpora el humor y la “viveza” (que no “vividura”) a todos los conceptos anteriores. ¿Por qué Cuba en chino?. Bueno, quizás porque la china es una cultura que ha marcado nuestra historia; o porque algunos creen que el futuro cubano será chino(apertura económica y apretura política); o porque a uno de los Castro le dicen el chino; o porque hay que tener paciencia, o comer con palitos o, como presumen los más pesimistas, porque Cuba tiene un chino “atrá” y que, tal y como van las cosas, será agotador el trabajo incluso para el médico chino.

    Emilio Ichikawa.
    Florida City. Mayo, 2003.

  • Jose Antonio dice:

    Machetico, que tiempo hacia !! Me gusta tu concepcion pictorica.
    Por cierto los “tibaracones” si son autoctonos, como la Polymita picta.
    La recuperacion va muy bien amigo. Gracias a todos los buenos deseos.

  • viktor iazikret dice:

    Sobra una ene en “insunflándole”, es insuflándole. Lima sentía MIEDO, al igual que su amigo Piñera, pero no se paró a decirlo en la Biblioteca. Dice Paul R. Medved que en esa época mucha gente lo sentía.

  • machetico dice:

    Un abrazo para Jose Antonio en espera de su recuperación rápida y total. Nos volvemos a ver pronto junto a un río (con tibaracones?)

  • Jose Antonio dice:

    Ni nuestra Historia es tan corta, ni tan larga, ni tan Historia autoctona. Es uno mas de los ejercicios inservibles que aquejaron al siglo XX.
    Lo que si es autoctono es la grandiosidad como nos vemos nosotros mismos.

  • Jose Antonio dice:

    Estupendo, me aferro a esta version definitoria de lo humano sobre el mito.
    Y me cabe la pregunta. No es un Imaginario Poetico semejante aplicable tambien a una Alemania Nazi, un Republicanismo espanol y hasta en aquellos baluartes “silentes” del Franquismo?
    Por solo mencionar fenomenologias politicas que universalizan la CUBANA.

  • Isis dice:

    Certero, brillante e infaliblemente desmitificador.