- oct 22, 2007 • 14:46h
- 7 comentarios
La célebre obra de Antón Arrufat Los siete contra Tebas se repone en La Habana 39 años después de haber recibido el premio UNEAC, en un montaje dirigido por Alberto Sarraín. Enrisco tiene un comentario al respecto y las notas del programa. También Rosa Ileana.






Se me ha roto el monitor del PC, estoy escribiendo esto a ciegas, debe haber sido un coctel molotov que puso Enrisco en su comentario “pobre y saboteador”.
Además no son tantos años nada, no son 39 como dice En-risco, son nada más que 36 como según Es-torino. Existe una gran diferencia como pueden apreciar.
Contra la Revolución nada, contra Tebas todo.
por que le dieron la bola al companero Sarrain ( para agraderle a Prieto la oportunidad..?? ) quienes abandonaron el barco..???
Estoy seguro que mas de un teatrista cubano penso en eso antes, y estaba esperando la oportunidad..pero el juego esta al final de 9no y la bola se la dieron a uno de afuera…jajajaaj
que buen comentario el del companero Sarrain..quienes abandonaron el barco..?? por que pudo dirigirla ” el ” .. Otro del patio, lo mas probable es que recibiera el NO del Prieto..No creo que los teatristas se olvidaran de ponerla, pero la bola se la dieron a un pitcher de afuera…No son tantos contra Tebas…jajajaja..otra vez paso.
tun, tun, Se puede?
Si mal no recuerdo, ya fue puesta en escena hacia el 2004 por el Teatro de la Luna, así que no entiendo por qué lo de los 39 años
Muy buen comentario Enrisco, me recuerda el comentario de Yoani Sánchez en Generación Y Las medias noticias” es un síndrome típico de la prensa ” libre” y revolucionaria. Hay muchas cosas que los revolucionarios compañeros deben callar y además agradecer al Prieto de la cultura. 30 años son muchos, demasiado.
PP
Gracias a Rosaileana, por ofrecernos tan valiosa información. Las palabras de Arrufat, y las cartas de apoyo-denuncia de tan ilustres amigos, constatan la evolución positiva e irreversible que se gesta en Cuba. De nada servirán escritos saboteadores y pobres como los de Enrisco, que “ilustran” el rencor, la marginación conceptual y espiritual de un gruprito, que parece decidido a querer mutilar el embrión de ala. Felicidades a la nueva era, que, aunque lenta, viene a pasos indetenibles. El tiempo está a favor del optimismo.