- oct 20, 2007 • 12:32h
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Había oído hablar del theremín, ese extraño instrumento musical que por sonido sería algo así como el bisabuelo de los sintetizadores, pero en cambio el nombre de Clara Rockmore no me decía nada hasta que Connie, la del Archivo, tuvo la gentileza de mandarme los links a sus interpretaciones de la Habanera de Ravel y El Cisne de Saint-Saëns. Además del asombro que provoca ese sonido, entre la pureza del violonchelo y el convincente lamento de las almas en pena (similar también al sonido que en la infancia sacábamos de un peine envuelto en papel biblia y usado como armónica), estos videos muestran la gestualidad interpretativa de Mrs. Rockmore, a quien no cuesta mucho imaginar como una ferviente devota del Más Allá, oficiando el ritual de convocar a fantasmas melómanos.




Hace un tiempo presencié en Montecarlo una demostración por Jean-Michel Jarre con un eterofón original de Theremín de los años veinte. Deja algo así como la sensación del soundtrack de un B-Movie de los años 50.
Casualmente en este mismo momento estaba escribiendo del theremin, à propos de la música de un ballet donde se emplea.