Aunque lo que relato no tiene relación directa con el artículo de Echerri, sí lo tiene con las ¿celebraciones? por la muerte del Chacal de la Cabaña. Resulta que en su reciente visita a Venezuela, Ahmadinejad y Hugo Chávez acordaron patrocinar un proyecto al que titularon “el reino ideológico de la izquierda y del Islam revolucionario”. El tema inspiró un seminario de 4 días organizado en la Universidad de Teheran. El Gorila Rojo y el Iluminado iraní tenían la esperanza de que la conferencia produciría una síntesis de las ideologías ¡marxista y khomeinista! Y destacaría lo que el Iluminado iraní ha etiquetado como “el aspecto divino de la guerra revolucionaria”. Pero al final, el evento resultó un fracaso. A la conferencia le dieron el título de “Ché como Chamran” un juego de palabres destinado a enfatizar las “metas comunes “ del marxismo y del islamismo. Honraba a Mostafa Chamran, fundador del movimiento pro-iraní libanés Amal, en el 26 aniversario de su muerte, que coincide con el aniversario de la del Ché. La conferencia contó con tres huéspedes de honor: Mahdi Charran, hermano del difunto y los hijos del Ché Aleida y Camilo. Al principio todo parecía que marcharía estupendamente bien, ya que todos los participantes coincidían en que la única fuente del mal residía en los Estados Unidos y sus “ambiciones devoradoras de tierra”. A los khomeinistas les encantó escuchar como sus huéspedes de Europa y América Latina denunciaban “los planes criminales de los Estados Unidos para atacar a la Revolución Islámica”. Asimismo los guevaristas allí reunidos se sentían complacidos de escuchar como sus anfitriones alababan al difunto Chacal de la Cabaña como “un combatiente por la justicia universal”. Pero la cosa se complicó, y de qué manera, cuando uno de los oradores principales, Hajj Saeed Qassemi, Coordinador de la Asociación de Voluntarios para el Suicidio Martir, hizo el elogio del Ché, llamándolo “un revolucionario verdadero que había hecho temblar al Gran Satán americano” y fue entonces que hizo la gran revelación que el Ché había sido “un hombre verdaderamente religioso que creía en Dios y que odiaba al comunismo y a la Unión Soviética”. La hija del Ché pidió la palabra y dijo a la conferencia que posiblemente lo expresado por Qassemi se debía a una mala traducción: “Mi padre nunca hizo mención a Dios”, y ante el asombro de la concurrencia iraní agregó, “Él nunca se encontró con Dios”. Esta afirmación ocasionó tal conmoción que los hermanos Guevara fueron retirados de inmediato del lugar y llevados bajo escolta al hotel en que se hospedaban. Hasta aquí ya sería una buena pieza digna del genio del Absurdo Samuel Beckett, pero hay más. Qassemi regresó al podio y proclamó que el Ché y su “Guía Supremo Fidel Castro” habían decidido ocultar sus creencias religiosas para asegurarse el apoyo soviético. Ambos eran hombres de Dios y nunca creyeron en el socialismo ni en el comunismo”. Para el final de ese día los hermanitos Guevara habían pasado de ser VIP a ser “No personas” en Irán y el aniversario de la muerte del Ché sólo recibió una leve mención en los medios de comunicación y los “Heroicos Guevaritas” ni eso. Nada que parece una maldad concebida por un chico travieso. ¿Tendrá Dios algo que ver con esto?
La escultura es espantosa, tiene la cabeza chiquita, es como un mamerto, que no hay relacion armoniosa entre las partes… Me parecio que las botas eran enormes…es un homenaje a siete leguas…
Aunque lo que relato no tiene relación directa con el artículo de Echerri, sí lo tiene con las ¿celebraciones? por la muerte del Chacal de la Cabaña. Resulta que en su reciente visita a Venezuela, Ahmadinejad y Hugo Chávez acordaron patrocinar un proyecto al que titularon “el reino ideológico de la izquierda y del Islam revolucionario”.
El tema inspiró un seminario de 4 días organizado en la Universidad de Teheran. El Gorila Rojo y el Iluminado iraní tenían la esperanza de que la conferencia produciría una síntesis de las ideologías ¡marxista y khomeinista! Y destacaría lo que el Iluminado iraní ha etiquetado como “el aspecto divino de la guerra revolucionaria”. Pero al final, el evento resultó un fracaso.
A la conferencia le dieron el título de “Ché como Chamran” un juego de palabres destinado a enfatizar las “metas comunes “ del marxismo y del islamismo. Honraba a Mostafa Chamran, fundador del movimiento pro-iraní libanés Amal, en el 26 aniversario de su muerte, que coincide con el aniversario de la del Ché.
La conferencia contó con tres huéspedes de honor: Mahdi Charran, hermano del difunto y los hijos del Ché Aleida y Camilo.
Al principio todo parecía que marcharía estupendamente bien, ya que todos los participantes coincidían en que la única fuente del mal residía en los Estados Unidos y sus “ambiciones devoradoras de tierra”.
A los khomeinistas les encantó escuchar como sus huéspedes de Europa y América Latina denunciaban “los planes criminales de los Estados Unidos para atacar a la Revolución Islámica”. Asimismo los guevaristas allí reunidos se sentían complacidos de escuchar como sus anfitriones alababan al difunto Chacal de la Cabaña como “un combatiente por la justicia universal”.
Pero la cosa se complicó, y de qué manera, cuando uno de los oradores principales, Hajj Saeed Qassemi, Coordinador de la Asociación de Voluntarios para el Suicidio Martir, hizo el elogio del Ché, llamándolo “un revolucionario verdadero que había hecho temblar al Gran Satán americano” y fue entonces que hizo la gran revelación que el Ché había sido “un hombre verdaderamente religioso que creía en Dios y que odiaba al comunismo y a la Unión Soviética”.
La hija del Ché pidió la palabra y dijo a la conferencia que posiblemente lo expresado por Qassemi se debía a una mala traducción: “Mi padre nunca hizo mención a Dios”, y ante el asombro de la concurrencia iraní agregó, “Él nunca se encontró con Dios”. Esta afirmación ocasionó tal conmoción que los hermanos Guevara fueron retirados de inmediato del lugar y llevados bajo escolta al hotel en que se hospedaban. Hasta aquí ya sería una buena pieza digna del genio del Absurdo Samuel Beckett, pero hay más. Qassemi regresó al podio y proclamó que el Ché y su “Guía Supremo Fidel Castro” habían decidido ocultar sus creencias religiosas para asegurarse el apoyo soviético. Ambos eran hombres de Dios y nunca creyeron en el socialismo ni en el comunismo”.
Para el final de ese día los hermanitos Guevara habían pasado de ser VIP a ser “No personas” en Irán y el aniversario de la muerte del Ché sólo recibió una leve mención en los medios de comunicación y los “Heroicos Guevaritas” ni eso.
Nada que parece una maldad concebida por un chico travieso. ¿Tendrá Dios algo que ver con esto?
La escultura es espantosa, tiene la cabeza chiquita, es como un mamerto, que no hay relacion armoniosa entre las partes…
Me parecio que las botas eran enormes…es un homenaje a siete leguas…