Ayer estuve visitando a Manolo en su sitio, leyendo “la pistola sobre la mesa”, escuchàndolo con esa voz clara, esa diccion pausada, y esa mesura de la sabiduria, recordando el dia que fui a un hermoso recital de poesia en el Hubert de Blanck hace ya muchos anos, éste relato no lo habia leido, me alegra hacerlo aqui, en Penultimos dias…
Ayer estuve visitando a Manolo en su sitio, leyendo “la pistola sobre la mesa”, escuchàndolo con esa voz clara, esa diccion pausada, y esa mesura de la sabiduria, recordando el dia que fui a un hermoso recital de poesia en el Hubert de Blanck hace ya muchos anos, éste relato no lo habia leido, me alegra hacerlo aqui, en Penultimos dias…