Buena exposición del legado de Lydia Cabrera en la Biblioteca Otto G. Richter, que alberga la Colección Herencia Cubana de la Universidad de Miami. Mientras observo las vitrinas, me llaman la atención unas fotos de la Quinta de San José, propiedad de María Teresa de Rojas y residencia de Lydia y María Teresa durante sus últimos años en Cuba.
Una de ellas la había visto antes, en la portada de Páginas sueltas (Ediciones Universal, Miami, 1994), y en la tarjeta postal que Lydia mandaba a sus amigos por Navidad. Pero hay más fotos, tomadas por Pierre Verger, de quien casualmente Basilio (enciclopedia ambulante de información gratuita) me ha mostrado un par de catálogos hace apenas dos días. Verger hizo con la cultura negra de Brasil lo mismo que la Riefenstahl con Nubia, pero con una perspectiva antropológica más seria. Era un apasionado estudioso de las relaciones entre la santería y el candomblé, y tras años de estancia en Brasil y Benin, llegó incluso a ser investido fatumbi. Viajero incansable, pasó por Cuba en 1957, para fotografiar a Hemingway, y asistió con Cabrera y el africanista Alfred Metraux a la ceremonia de Yemayá en la laguna San Joaquín en Matanzas, documentada en la exposición con las fotos de Josefina Tarafa.
Verger se hizo buen amigo de Lydia, y quedó fascinado por aquella mansión que la antropóloga cubana y su amiga se dedicaron a restaurar durante años, con piezas de la época colonial, rescatadas de viejas residencias habaneras.
Después que Lydia salió de Cuba, la Quinta fue demolida, y parte de sus tesoros repartidos entre el Museo de Artes Decorativas y otra gente que se aprovechó del desguace. Triste destino de un lugar que propició incluso un artículo de María Zambrano titulado “El estilo en Cuba: la Quinta de San José” (Bohemia, 21-V-52, pags. 39 y 98-99), incomprensiblemente no incluido en la antología de Zambrano que preparó Jorge Luis Arcos para Endymión en 1996. Se trata de un texto curioso que, como ha notado Rafael Rojas, marca un acercamiento poco común en la definición de lo cubano. En estos días, cuando resuelva unos problemillas con el servidor, lo voy a colgar aquí.
Postdatas:
-La web de la Fundación Verger.
-Un documental sobre Verger, dirigido por Liz Buarque de Hollanda.
-Las grabaciones musicales de Verger en Cuba parecen ser un tesoro.
-El libro de Berger sobre Cuba (196 fotos), publicado por Paul Hartmann en 1959, con introducción de Lydia, parece agotado. A ver si alguien se anima a reeditarlo.
Fotos:
Pierre Verger, El patio de la Quinta de San José, La Habana, 1957.
Lydia Cabrera en el balcón de su casa, Quinta San José, La Habana, 1944. Col. Lydia Cabrera, Cuban Heritage, University of Miami.
PD1: Notable contribución de William Navarrete a mi post de esta mañana: un ensayo sobre la relación entre Verger y Lydia Cabrera (incluido en su libro Catalejo en lontananza, Aduana Vieja, 2006), dos fotos inéditas de la Quinta de San José y fotos de una rara edición (¿cubana?) del libro Cuba. (He leído que Lezama se gastaba buena parte de su sueldo en esos libros de arte y fotografía editados por La Casa Belga, pero no había visto ninguno).









Ernesto, he leído con mucho interés tu texto. Si quieres puedo enviarte fotos de María Zambrano en la quinta de San José. Lo más curioso es que esa quinta, originalmente propiedad de los Pogolotti, ya no existe, ¡ha sido destruida!. Quedan, sí, las fotos y el texto de María Zambrano, el cual, por cierto, no incluí en Endymión, porque todavía no lo había redescubierto, como hice con ese y trece más publicados en Bohemia por María Zambrano apenas unos meses antes de venir para España en 2004. Ya aparece recogido por mí en Islas, de María Zambrano (Madrid, Ed. Verbum, 2007), nueva versión ampliada de La Cuba secreta y otros ensayos… Pero antes lo publiqué en la revista Unión, que es de donde lo cita Rafael Rojas. La amistad de María con Lydia fue la más intensa que tuvo la malagueña en Cuba, junto a la de Lezama Lima. También, por cierto, fue muy amiga de Josefina (Fifi) Taraffa. El libro mencionado, Islas, publicado este año por Verbum, tendrá muy pronto una segunda edición, por lo que cualquier interesado puede dirigirse a Pío E. Serrano, para adquirirlo. Jorge Luis Arcos
Muchas gracias por el comentario, Jorge. Ya me extrañaba…
Puedes mandarme más fotos de la Quinta, claro.
Tarafa se escribe con una sola efe. Los Tarafa viven todos en Miami.
Ernesto, pues yo estoy despatado a ver si contribuyo con la música, pero en su versión “gratis” está perdida. Ya encontré varios discos de la Edition Pierre Verger, pero “From Havana to Santiago” brilla por su ausencia. Le pondré un extra…
Buen Post.
Bueno, mi estimado Caminante, es que no todo está en la Red. Todavía.
He enviado un post a la Foundation Verger. Ya iremos dando seguimiento al asunto…
Precioso post. Preciosas las fotos en color de la quinta de Lydia. Excelente el ensayo de Navarrete sobre Lydia y Verger. Los franceses , ah los franceses ! Cuanto han dado ! Consigan la musica please
Ernesto y Navarrete nos deleitaron con la exposicion, las fotos y el ensayo. Me apresure a buscar el libro de coleccion de fotos en Cuba por Walker Evans, para apreciar, como dice William, su plastica plasmada (en color sepia). La muerte de Verger, no pudo ocurrir en otro lugar mas monumental, Salvador de Bahia.
Mis tres semanas alli me saltaron a la mente, alli donde evocaba en cada calle mi Santiago de Cuba.
Y no puedo dejar de preguntarme, quien seria el de la idea, y por que, destruyeron esa casa.
Canibalismo armado
Le quedó cuqui.
Cuqui Ponce de León
No se si lo sabian, pero Lydia Cabrera enseño en el Koubek Center de la Universidad de Miami como maestra en el exilio.
Hay que decir, en honor a la verdad, que las fotos a color de la Quinta San José mostradas por cortesia de William Navarrete fueron realizadas por el arquitecto y fotografo amateur, gran amigo de Lydia, Luis Estévez Lasa, quien a su vez era hijo de la famosa Catalina Lasa y Pedro Estévez Abreu, este ultimo hijo de la patriota Marta Abreu y Luis Estévez Romero, primer vicepresidente de la Republica cubana. Las fotos pertenecen a una coleccion vendida por el hijo del fotografo, Juan Luis Estévez a la pintora cubana Gina Pellón y cuya venta yo mismo facilité hace algunos años. Existen otras fotos a color de la Quinta las cuales yo guardé en formato numérico. Poseo también una copia de una carta de Lydia Cabrera a Luis Estévez en la que le agradece el haberle enviado esas fotos, pues ella no disponia de ninguna.
Javier de Castromori
Y para hacerle honor la verdad Juan Luis Estévez vendió su maleta con cientos de clichés a Gina Pellón, y Javier de Castro copió las que le interesaban (pues Gina Pellón le prestó la maleta), y Navarrete hizo lo propio.
Para el anónimo de las 12:53 PM que no es otro que el propio William Navarrete: Mon cher William, no entiendo por qué esa reacción defensiva tuya y además de manera anónima. Cuando escribí mi comentario sobre las dichas fotos de Estévez sólo quería hacer la salvedad de quién era el autor y la procedencia de las mismas. Creo que es leal y justo dar crédito a los mismos. Si no lo hacemos tu y yo que conocemos bien el asunto, quién lo hara? Ahora bien, te recuerdo, pues parece que lo has olvidado, que cuando yo copié “las fotos que me interesaban” tu estabas presente, pues escogimos “juntos” esas fotos, con el consentimiento de nuestra querida Gina, y con el objetivo de utilizarlas como tantas otras en nuestro proyecto de libro fallido. Te recuerdas ahora? Me parece muy bien que escribas y que las publiques no soy nadie para impedirlo ni criticarlo, pero sí me sorprendió que no hablaras de la procedencia de las mismas. A propósito: nunca me consultaste cuando colgaste en este blog la copia PDF que te di hace unos años del libro sobre el centenario de la Republica cubana. Mi mail, mi dirección y mi teléfono creo que los tienes; sabes que puedes utilizarlos, sobre todo cuando te dé rubor responder directamente a mis comentarios.
Javier de Castromori
Bueno, la verdad es que nos da igual de quien son las fotos. Nos alegramos de haberlas podido ver y que no sigan en el baúl.
Me parecen geniales todos estos comentarios. Me interesa el tema. Escribi un articulo sobre la bella Catalina Lasa, a la cual llevaron muy recio en su epoca y desdice mucho de la patriota M. Abreu. Me gustaria entrar en contacto con William Navarrete y el nieto de ella, al cual citan. Tambien hice un programa radial sobre Catalina. En fin, estudio el tema de las mujeres.