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Un ensayo de Rafael Gumucio

  • pd
    Editor Jefe
  • sep 12, 200720:14h
  • 3 comentarios

Mi buen amigo Rafael Gumucio, el único colaborador no cubano de este blog (Juan Carlos es ya cubano “honorario”), acaba de publicar en el último número de Letras Libres, dedicado al “caso chileno”, un ensayo excelente, al que he dedicado parte de mi larga cola en Abacus, en busca de los libros de texto del nuevo curso escolar. Por una vez, agradecí la cola. El ensayo no es sobre Cuba, pero la roza en el contrapunteo de dos de nuestros temas: la dictadura (el presente) y la transición (el futuro). Engánchense con este comienzo:

Las dictaduras viven fuera del tiempo. Como todos los relojes detenidos, dan la hora exacta dos veces al día. Lo sabe Fidel Castro, que esperó por décadas fuera de foco hasta que Hugo Chávez y sus amigos lo devolvieron a la cancha. Lo supo Augusto Pinochet, que terminó su gobierno justo cuando el reloj de la historia coincidía –fines de Reagan y del muro de Berlín– con el reloj de su dictadura.
Las dictaduras sólo conocen un instante, se eternizan en el mismo minuto. Una y otra vez hacen del día en que llegaron al poder un culto, dándole a avenidas y edificios como nombre la fecha simbólica en que el reloj se paró. Un solo día convertido en la eternidad, ése, el sueño de toda dictadura. Pero la inmovilidad es sólo aparente, en una dictadura todo se mueve a cada segundo, pero lo hace en un tiempo propio, que está conectado con lo más arcano, lo más oculto, lo más secreto del alma de un país. Las transiciones democráticas tienen por rol volver a sincronizar ese tiempo secreto y propio, ese tiempo nacional, con el reloj del mundo. El proceso nunca es simple; entre los dos tiempos, el tiempo arcano de la dictadura y el tiempo público del mundo, hay algunos minutos perdidos, algunos segundos de indefinición, una pequeña eternidad de contradicciones, de ambivalencia.

3 respuestas
Comentarios

  • POLAF dice:

    Gracias por el link. Me lo leí de un tirón, recién llegando de Chile y pensando que Gumucio es de verdad bueno. Hace tiempo que no leía algo tan iluminador sobre esa compleja y por ratos fatigada transición de mi país. Aproveché también de darle una mirada al resto del número. Nada mal. Saludos.

  • Anonymous dice:

    Excelente ensayo…lo que pasarà en Cuba y ya està pasando, con la diferencia que la Iglesia Catolica en Cuba nunca ha tenido el poder que tiene en Chile.
    Gracias a Gumucio,
    con esta lectura tengo la certeza que la transicion en Cuba comenzo hace ya bastante tiempo…y que como la burocracia comunista es muy ineficaz los tràmites seràn laaaargos…asi que, a sentarse a esperar…y a tomàrselo con humor, porque sino no habrà higado que soporte la hiel que veremos correr…
    porque ya se escuchan las “sentencias” y las “venganzas”, asi vuelvo a mi lugar tranquilo, a esperar, y me siento en mi balcon a ver “la chusma diligente pasar…”

    Seleccioné estos fragmentos del ensayo de Gumucio:

    “Después de unos pasos, el terreno se vuelve pantanoso, y da la impresión de que el bien y el mal no son ya tan evidentes y claros, que sólo la demencia del narrador puede contar la demencia de la realidad en que vive.”

    “Creo que la única manera de contar esta historia no es a través ni de las ideas, ni de los personajes aislados, sino a través de la cadena que los ata, que los relaciona, que los hace en toda la diversidad, en todas sus pluralidades, instantes de un mismo momento, partes, cada una de sus metamorfosis, de una gran metamorfosis común.”

  • Anonymous dice:

    TemaS, plural, en la septima linea.
    Octavo Paz