- sep 06, 2007 • 18:19h
- 15 comentarios
Hay personas que nacen con pasión por las tetas. Mi caso puede explicarse quizás por la nodriza australiana que tuve hasta los seis años. Tenía un busto tan abundante que le pusieron de apodo Cuatrotetas. Al principio se molestaba, pero acabó por adoptar con orgullo ese alias que le venía tan bien. Sonaba el teléfono en casa y yo desde la cuna seguía sus diálogos: “Diga, ¿quién habla? No, la señora no está, déjele el recado si quiere; ¿que quién soy? Soy la Cuatrotetas, la nodriza, la nodriza de los niños, de quién va a ser… ¡Vaya a que le den por el jaino!” Y colgaba furiosa, acomodándose las tetas en el enorme sujetador que se hacía a la medida.
Me acostumbré a chapotear en el mar de sus tetas como chapotean los rinocerontes en el fango. Era feliz. La felicidad para mí tuvo desde entonces la figura de dos promontorios carnosos, [palabra incomprensible], rosados, blandos y duros al mismo tiempo, sus tetas risueñas, blandos almohadones de pluma de cisne, refrigerio de mis veranos, Himalayas sobones para los piececitos del inocente niño. Yo le digo al psicoanalista que de ahí me vino la fijación que ha arruinado mi vida y tanto daño me ha hecho. En cuanto me acerqué a la pubertad, o ella se me acercó, da lo mismo, empezaron mis conflictos casi diarios por culpa de las tetas. Es que teta que veía, teta a la que me abrazaba, pasara lo que pasara. Y pasaban muchas cosas. Me fascinaba viajar en metro a cierta hora; ¡cuántas tetas al alcance del codo, de los dedos, de los ojos! Como una trucha en el río, yo culebreaba entre tetas, grandes, pequeñas, medianas, turgentes, flácidas, aromosas, [palabra incomprensible], cóncavas, ovoidales, en triángulo, en…
Gaston Baquero Collection
5033 Serie I, Box 5, Folder 161
Cuban Heritage Collection, Otto G. Richter Library
University of Miami
[Los apuntes, que llevan el título "La muchacha que tenía las tetas de madera", se interrumpen bruscamente. Están escritos con la inequívoca caligrafía de Gastón Baquero, en tinta de bolígrafo azul sobre cuadernillo de notas marca Centauro; 9,16 x 7,62 cm.]
Foto: “Retrato incompleto II” de Pedro Portal.






Dudo mucho que Gaston Baquero haya escrito eso.
No es ni su estilo, ni su lenguaje, ni su mentalidad–que no tiene nada que ver con su homosexualidad sino con su caracter.Quisiera ver el original para comprobar que ni siquiera es su letra.
Alabao como anon imos aqui-tal parece que la genet tiene miedo escenico. Que bueno esta el escrito. Asi que lo escribio Baquero? un vaquero de las letras.
claro, no me di cuenta…las tetas al reves no es tal imagen… son las pingas en los tubos de ensayo….
ahhhhhh de acuerdo… es que estoy mayor y no veo muy bien…
Fue el primer clón. La imagen de las tetas es la punta de los tubos de ensayo que veía en el laboratorio mientras se formaba.
oye pero qué machiiiiiiiiiisstas !!!!
estamos de acuerdo que era homosexual…
pero tuvo madre no? o lo pario el padre…
Señores, vamos a estar aquí. Tanto comer de lo que pican los pollos, ¿y ustedes no saben a esta fecha que Baquero era maricón? Pues están detrás del palo. ¿Quién es Mariela?
Llamen a Mariela que elle si sabe de eso.
Mariel
Anónimo de las 6:31, tienes razón: son los hombres germánicos (anglos incluidos, of course) los especialistas de las tetas. El trasero de la mujer tiene para ellos una importancia secundaria. Primero, las tetas, y el resto, después. En Cuba, es el trasero. Sí o no?. ¿Qué interpretación se obtiene de esto? Una posible, la preponderancia de lo africano (no sólo porque esta raza se destaque por su derrière). Dos: un signo homosexual?.
Ahí te lo dejo.
No sé si la explicacion del gusto por las tetas voluminosas sea la de una homosexualidad
reprimida o inconsciente.
Es cierto que en Inglaterra, Alemania pero también en Italia, en Francia las grandes tetas son atributos necesarios a la feminidad. Desde la prehistoria, la Venus de Lespugue simbolo de fertilidad tiene pechos y nalgas desmesuradas.
Creo que es la relacion con un fragmento materno que da seguridad y proteccion.
Los bebés cuando lloran los amamantan o les dan el sustituto, una tetina y se calman;
lloran no solo porque tienen hambre, porque se sienten solos, en peligro…
El acto de succionar les da seguridad, es un instinto asociado al pecho materno.
Luego las tetas estan relacionadas simbolicamente en el inconsciente con estas sensaciones…
Quizàs Baquero era un hombre timido, y necesitaba flotar en ese mar de tetas, es esa obsesion de placidez, de seguridad a la que las asocia…amamantado por una nodriza australiana hasta los seis anos, no digo yo si Umbral alucinaba con las historias que le contaria Baquero…
Dejarse pasivamente mecer entre concavidades y protuberancias, una nostalgia infantil relacionada a una figura maternal y a su nodriza que lo protegia…
y si habla de metro en el texto, era en su época de soledad, abandono y olvido en Madrid
Bueno, ahí entra algo más. Freud, no falta. Los hombres que buscan mujeres para que otros se las miren, en realidad buscan a nivel de inconciente otras satisfacciones órgicas. Como se trata de un gusto a tres manos o un ménage à trois hay además homosexualidad latente, a veces no tan latente. Buscan que otros machos se den cuenta que ellos también existen. Tetas grandes que se succionan, también son el equivalente de símbolos fálicos. Repreciones del varón que en tal caso no se siente así agredido a nivel social. El es el macho que anda con la tetuda. ¿Quién va a pensar que lo que inconscientemente le gusta es la erección del otro ante las mamas que ya quisiera tener él?
Escogieron unas tetas muy feas. Esas no son objetos sexuales. Los verdaderos expertos en tetas son los anglos y los germanos, también y, para empezar, los angloamericanos. No solo son órganos sexuales secundarios, sino que casi no conciben que tengan otra función que la de atraer a los hombres. Lo menos que les pasa por la cabeza es que se trata de glándulas mamarias. Por lo tanto son su obsesión y dan lo que no tienen por conquista una mujer que las tenga grandes, bien formadas etc. Asi crece su ego cuando los otros hombres los ven con una mujer así a su lado.
Realmente confiesa ser un jamonero del transporte urbano, pero el texto, su factura literaria, es muy buena, como casi siempre ocurre con ese autor.
Eso no fue escrito por Guillermo Cabrera Infante? “Tres Tristes Tetas”…
De quien son las tetas Pedrito?
Esto me hace acordarme de un célebre autor homosexual cuya familia visito con frecuencia. La primera vez que estuve, estudioso de su literatura, permanecí un rato a solas en el cuarto que ocupara el creador. Su amorosa pariente me habló de las novias de su sobrino y hasta me enseñó una foto de una bella adolescente que dejó sobre la cómoda del cuarto donde luego estuve a solas. La sexualidad de Gastón Baquero, de la que nadie ha hablado, no está en dudas. Todos, o al menos muchos, yo mismo, conocemos los gustos eróticos del grande, eterno, enorme, Gastón Baquero. Era la misma de Sócrates, según El banquete de Platón. ¿Y qué?