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¡Métele mano, campeón!

  • ago 27, 200716:22h
  • 40 comentarios

Unos viejos amigos me invitaron a almorzar en un restaurante popular de la ciudad. Digamos, para dar pistas, que es un lugar adonde va todo el que quiere ver y ser visto, y que en nada recuerda el sublime palacio de los Borbones. La compañía es grata. Ella compone y sabe mucho de música; él me cuenta cosas de la Cuba que yo no pude conocer. Con ellos me siento a gusto y la conversación fluye sin que sintamos el abismo generacional del que muchos hablan, entre los que conocieron la Cuba de antes y los que nacieron y crecieron, como yo, después.

Como cada año, en que paso los dos meses de verano en Miami, ya he tenido tiempo de cogerle el pulso a la ciudad. He pasado la infernal cola de emigración y la aduana y mi madre me ha leído la cartilla con los indicadores de siempre: el precio de la gasolina, el tráfico y los accidentes, el agobiante calor del verano y lo poco que ha pasado o pasa en Cuba. A estos cuatro salmos invariables se suma, desde hace dos años, el de los seguros, que a mi no me afecta pero que intento entender porque casi todo lo que empieza aquí termina por manifestarse en poco tiempo en el Viejo Continente donde resido.

La camarera llega, sonriente y contoneándose. Una nota de exuberancia que me alegra la bienvenida porque en el país en donde vivo a las muchachas que sirven se les ve más tiesas que un palo. Con desenfado criollo acaba de romper la barrera que, en principio, la separa del cliente. Y me pregunta con el tono de La Habana de hoy: “¿qué te pongo mi amor?”.

Mis amigos de la “vieja Cuba” y yo intercambiamos maliciosas miradas. Sobran los comentarios. Le pido un batido de guanábana porque me ha advertido que es la única fruta fresca que tienen “detrás”, ya que “las demás son de concentrados y toda esa basura. Tú sabes…” Le sugiero que me le pongan poca azúcar porque necesito mínimo una semana para readaptar mi paladar al excesivo dulzor de postres y bebidas de mi tierra. Y como sé que los platos llegarán desbordantes de comida pido una carne fría, que suele ser frugal, y le pregunto si es de hoy.

—”¿De hoy? Aquí de hoy lo único que hay soy yo y mira lo vieja que me estoy poniendo. Esa carne, mi vida, es de unas pulpetas del otro día que las han maquillado un poco para venderlas. Te aconsejo que pidas las pulpetas porque ésas sí que no han tenido tiempo de convertirse todavía en carne fría”.

Mis amigos de la Vieja Cuba ponen cara de consternación. Me imagino que están apenados porque son ellos quienes invitan. Al cabo de un rato llega el famoso batido. Veo que el borde del vaso exhibe la marca lechosa que deja su contenido cuando ha sido probado. Se me ocurre entonces preguntarle a la camarera si está segura de que no le vaciaron medio paquete de azúcar. “Mi cielo, esto está como tú lo pediste y para que estés tranquilo ya yo lo probé por el camino para no embarcarte”.

Mis amigos pegan un brinco en sus sillas y les guiño un ojo para minimizar lo sucedido. “Esto me recuerda algo”, les digo. “Disfrútenlo, que Uds. no lo conocieron”. Retomamos nuestra conversación sobre el bolero, el aliñao oriental, el prú y otras exquisiteces del Santiago natal que recuerda mi amiga Yolanda del Castillo. Paladeamos con la mente unas hallacas caseras en un desayuno oriental. Mi batido permanece intacto, a pesar de la ilusión que me daba tomarlo. La camarera regresa con el resto del pedido.

Miro con desconfianza la pulpeta “de hoy”. Ella, suspicaz, se da cuenta de mi aprehensión. Para disimular o por puro nerviosismo le pregunto con timidez: “Es fresca, ¿verdad?”. Entonces levanta los ojos hacia el cielorraso del salón, se lleva la mano derecha a la cabeza, saca la cadera contraria para desequilibrar el cuerpo en posición teatral, fríe un huevo bien sonado y me dice con tono de cariño familiar: “¡Mira que tú estás malcriado, muchacho!”.

Y añade: “A ver, qué tanta cosa…” Y sin darme tiempo a reaccionar, coge mi tenedor, lo mete en mi plato, arranca un pedazo de pulpeta, lo coge con los dedos tratando de no ensuciarse sus recien pintadas uñas, se limpia con mi servilleta, suspira como si se le fuera el alma, me da un manotazo en el hombro y con sonrisa de deber cumplido me dice: “¡Métele mano campeón, que esto está querido!”.

William Navarrete
(desde Miami)

Publicado en
40 respuestas
Comentarios

  • Anonymous dice:

    good !!!!!!! funny !!!!!!!!

  • Anonymous dice:

    Hay quienes prefieren restaurantes chic con nombres y comida italiana, pero yo soy guajiro me gusta el versalles.

  • iferrer dice:

    Y qué tiene que ver que Navarrete sea gay ? Por lo menos no es del closet, como muchos aquí casados y con hijitos. Ademas, a Navarrete le queda de lo más bien serlo. A mí me fascina lo que escribe y los rebumbios que arma. Cada vez que coincido con él me río a matarme. Tiene el don de repartir alegría y ocurrencias por la vida. Pero la gente envidia hasta la risa de los otros, de tan amargados y siniestros que son. Sigue escribiendo Nava y divirtiéndonos. Ah! y el Versalles es verdad que es un cuchitril y que Felipe Vals se gana los millones facil con semejante mierda.

  • Anonymous dice:

    Es un encanto ese Navarrete, y gay a matarse! Creo que Carlos Manuel de Céspedes quiere casarlo por la iglesia con un disidente para lograr la liberación de este último…

  • Anonymous dice:

    hay quien no duerme ni bajo la luna llena pensando en Navarrete que de por si solo es un tren de alta velocidad. Entiendo por qué le tienen envidia: es bonito, locuaz, tiene clase, vive en París y siempre está haciendo cosas. Un poco engreído tal vez, pero así quién no.

  • Felipedeborbon dice:

    Fue en el Versalles de Miami. No cabe dudas. Ahi hasta el piso patina de grasa.

  • JoseRR dice:

    No creo que eso suceda en Miami ni en Cuba a no ser que sea la cafeteria de Mazorra. Pero como relato esta simpatico me gusto.

  • Mamucoenhialeah dice:

    La de las 7.58 parece ser (por el estilo y porque siempre se indigna de lo de los demas pero nunca de sus muchas pifias y groserias) una mala escritora de inmerecida fama (que va esfumandose gracias a dios)que pasó por Paris pero Paris no pasó por ella.

  • Mamucoenhialeah dice:

    La de las 7.58 parece ser (por el estilo y porque siempre se indigna de lo de los demas pero nunca de sus muchas pifias y groserias) una mala escritora de inmerecida fama (que va esfumandose gracias a dios)que pasó por Paris pero Paris no pasó por ella.

  • Anonymous dice:

    Pues no, el autor lo que esta es defendiendo a Miami porque lo que esta llegando de Cuba justamente es todo ese bodrio de gente (que la Soez Valdes por cierto ensalza en sus noveletas y gracias a ellas lleno la isla de turistas y de dolares para el Fifo). A mi me encanta lo que escribe Navarrete y conozco tambien a la compositora Yolanda del Castillo y su esposo Armando Cobelo, que me han dado fe de que esa historia sucedio tal y como la cuenta Navarrete.

  • Anonymous dice:

    Bueno García Vega tiene que ver con todo, pues era de Orígenes y Orígenes es la literatura y la patria, y la mujer cubana es María Luisa, y por ahí se empata con Miami, la hayacas o ajicas, los hariques, los tamales y la cena lezamiana, ¿y quién sirvió esa cena? Una camarera…

  • Anonymous dice:

    Como mujer me siento denigrada y mal representada. El cuento no es creíble, ni real. Sin embargo hay quien piensa que lo es. Por eso digo que es denigrante. Y para el Granma, como alguien dijo. Porque se afirma que Cuba es una potencia en educación y cultura. Y de Miami lo contrario. Sutilmente, el autor de semejante bodrio, le está dando la razón a los comuñángaras de la Isla: Miami es un lugar de gente sin educación ni reglas urbanas, donde una prostibruta trabaja en un tugurio, sin jefe que le dicte normas de compostura, y viole reglas higiénico sanitarias. Lo cual ensalsa también, indirectamente, a la Potencia Médica Mundial que, según las proyecciones de Castro, y que los izquierdistas creen, es Cuba. ¿Me hago entender?

  • Anonymous dice:

    es un anécdota simpàtica, y credible, no creo que quiera hacer costumbrismo o teatro bufo
    por qué hablar de denigrar Miami y la mujer cubana en el exilio ?

  • Anonymous dice:

    Leanse Las cinco cervezas de Juan Abreu para que vean como Miami (y sobre todo los miamenses) quedan que ni una pocilga de puercos.
    Y dicho sea tambien: a Lorenzo Garcia Vegas solo le interesan los escritores de Cuba del estilo Reina Maria Rodriguez.
    Soy de Santiago. Alli le deciamos hayaca a los tamales. En el articulo esta correcto, pero no se escribe asi creo.

  • Anonymous dice:

    ¿Y qué tiene que ver García Vega con el denigrante artículo de Miami y de la mujer cubana en el exilio escrito por Navarrete?

  • Anonymous dice:

    Lo de García Vega es tan desabrido y laberíntico, en el mal sentido de la palabra, que dentro de poco tiempo nadie lo tendrá en cuenta. Esas repetisiones sin ton ni son. Por tu madre, Chaguito. Y ese siempre estar hablando de argentinos y de gente de la Isla para que lo tengan en cuenta allá. Sin embargo ignorando a tanto escritor bueno que tenemos acá. Es decir: lo de García Vega es desastre total.

  • Anonymous dice:

    Sí, no puede decirse que los artículos de García Vega sean precisamente entretenidos, y sí vacíos y petulantes. ¿qué esperarán para renovar la plantilla que escribe en esa sección del Herald?

  • Mihaly Dos dice:

    se llama Gloria Leal, y Castro nos la envió para que no nos enteráramos de lo que está pasando en el mundo

  • Tomasa S. Elliot dice:

    Magnífico! En este blog al que acabo de entrar por premiere fois se hace ¡crítica literaria! y de la buena, ácida y muy inspirada. Es que estoy aburrida de las monsergas de Lorenzo García Vega y del otro afrocubano que escribe en el Herald, como se llama? Aquí me quedo!

  • Anonymous dice:

    ¿Por qué llevan tan recio a Navarrete?

  • Anonymous dice:

    ¿Realismo mágico? No aprietes, bárbaro. Eso es costumbrismo fu estilo Núñez Rodríguez. Del peor. Sin gracia ni brillo. Un pujo de principio a fin, con una inverosímil camarera que le prueba el batido y luego le mete la mano en la carne. Es la camarera del horror.

    Eso nunca se vio en Cuba, ni antes ni después, y no es nada representativo de la cultura cubana. Hasta ahí no llega la chusmería del solar, mon ami.

    De ahí que todo resulte una caricaturización simplona, para colmo escrita en la jerga de los 50, como han indicado otros comentarios. No tiene ni siquiera el gancho del esperpento.

    Hay que decírselo, porque Navarrete hace cosas muy buenas, incluso excelentes, cuando se pone para lo suyo. Pero de cronista no tiene un pelo. Y como humorista, es completamente calvo. Le falta eso que los franceses llaman ‘mendó’. Saludos de, Basilio

  • Anonymous dice:

    Eso es realismo mágico.

  • Anonymous dice:

    Por dios Mirtha, que cosa es esto?

  • Anonymous dice:

    qué bueno !!!! me he reido muchisimo, qué poco sentido del humor… parecen las “reflexiones del comandante” los comentarios a este articulo.

  • Anonymous dice:

    Es como una queja en el Poder Popular.
    Rendicion de cuentos

  • Anonymous dice:

    Y cuanto le pagaran a este para desprestigiar a Miami? Que cosas tan bonitas dice. Parece hecho para que lo lean en Granma y a nivel de Comité de Defensa de la Revolución. Ya me parece leer el encabezamiento en el Trabajadores.

  • Anonymous dice:

    Galoguajiro, ¿y no te pasó en el cuchitril donde comiste que empezaste a ver animalitos que andaban a tu alrededor y se encaramaban a la mesa? ¿Y no había enanitos danzando alrededor tuyo?

  • madame du deffand dice:

    pues muy bien, navarrete, se agradecen los testimonios.

  • Anonymous dice:

    Coño, asere, y este tipo que se las da de cubano, ¿nunca oyó hablar de “Olga la tamalera”. Vaya cubano. Qué ínfulas. Lleva cuatro día en Europa y ya se olvidó de los tamales. Puaf! Esos son los que regresan a Cuba de visita y arrastan la rr como si fueran Edith Piaf y miran a la gente de soslayo.

  • Anonymous dice:

    Penúltimos ya está en Encuentro, pues , vamos, que han copiado los comentarios con su nuevo sistema de mensajes, no?? NO podían soportar tanta intreacción y se han hecho un penúltimo encuentro. Que los encuentros estan bien pero con los que ellos decidan.

  • Anonymous dice:

    Alguien los llevo a Liberty City y pensaron que era algun restaurant cubano.Estos que tienen infulas de europeos, a lo mejor se las dieron de que hablaban frances y fueron a practicar con los haitianos.

  • Anonymous dice:

    Wow! El término Galoguajiro del anónimo de las 3:03 es genial. Pero yo me hago la idea de que ese lugar tan cheap es, más que un timbiriche, un tugurio. Au revoir!

  • Anonymous dice:

    Hace años estuve en Miami, esa ciudad maravillosa. Comí en excelentes restaurantes y en ninguno vi eso. Naturalmente en Florida hay de todo, desde tugurios para quienes no tienen donde caerse muerto hasta aquellos donde almorcé. Y cené. Almorzaba en uno donde se pagaba la entrada y lo menos que había era una copa de champaña que nunca se acabó pues siempre impecables camareros te la llenaban. Fue en el hotel Biltmore. Y varias veces cené en restaurantes franceses. Nunca, jamás, me ocurrió algo semejante. Naturalmente, el lujo se paga. Por la descripción indirectamente uno se imagina lo selecto del paraje. En cuanto a hallacas en el Oriente de Cuba. Dios mío. Ven acá, galoguajiro: ¿eso fue antes o después de la venezolanización de Cuba? En mis tiempos en el Este de la Isla se llamaban tamales. TAMALES, cariño. ¿Qué fumaste muchacho? No sabía que en los timbiriches de mala muerte de Miami se podían usar esas hierbas. No lo hagas más. Te hacen daño. Mucho.

  • Anonymous dice:

    El cuento es una gozada. No veo ni lo de ridiculo ni lo de “demodé”. Dudo que PD tenga un link en Encuentro: al menos mientras la Maxima Pontificia Catedraticas Antonio José, esté al mando (que seguro le durará hasta que descubra las cuentas de la Madre Superiora A(s)na-belle y le pida aumento). Para tener links en Encuentro hay que ser trepadorcito y desconocido como Michel Suarez, o espía como Armengol.

  • Anonymous dice:

    Señores, no sean tan duros, que no dejan títere con cabeza. ¿Es verdad que PD empezará a salir pronto como blog de Encuentro, junto al de Ferrer y el de Michel Suárez?

  • Anonymous dice:

    no dudo que la waitress sea una cuban sabrosona, aunque habla un kubiche algo demodé. el que no tuvo mucha gracia es el cuentero, empezando por el título, puesto en cubano ocambo.

  • Anonymous dice:

    Pues a mí el cuento me ha encantado… es como si por un momento me hubiera trasladado allá… pero qué descaradas y qué zalameras son algnas muchachas y cómo me gusta que sean así!

  • Anonymous dice:

    Qué ridículo eres, Willy Nava!!!!

  • Anonymous dice:

    TE LO MANDO A DECIR DESDE LA FRANCE; A MI ME PASA LO MISMO CUANDO VOY A MIAMI, PERO ME DIVIERTO MUCHO EN ESA CIUDAD

  • Anonymous dice:

    ESO ES CUBA CHAGITO