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La historia como problema

  • Ago 21, 200720:44h
  • 9 comentarios

En medio de tantos rumores sin confirmar, echémosle un vistazo a las “amplias y profundas reflexiones” que Granma anunciara el 14 para ir publicando los tres días siguientes. “El imperio y la isla independiente”, esas “reflexiones dirigidas especialmente a las nuevas generaciones con el objetivo de que conozcan hechos muy importantes y decisivos en el destino de nuestra patria”, tienen toda la pinta de un testamento político; es muy posible, como se especula, que estuvieran escritas desde hace mucho para sacarlas cuando se acercara el momento final. La extraña campaña de los CDR que insta a la población a donar objetos de cobre para hacer “conjuntos monumentarios que recuerden acontecimientos sobresalientes de la lucha por la independencia nacional” es, al parecer, parte del mismo dispositivo abocado a contrarrestar en alguna medida, simbólicamente, el shock que supondrá el anuncio de la muerte de Dios.

“La historia de Cuba en los últimos 140 años es la de la lucha por preservar la identidad e independencia nacionales, y la historia de la evolución del imperio de Estados Unidos, su constante pretensión de apropiarse de Cuba”: esta tesis central de las tan señaladas reflexiones es, desde luego, un disparate que roza en el delirio. Hace ciento cuarenta años ni la identidad ni mucho menos la independencia podían ser preservadas pues no existían: la historia oficial siempre ha dicho que la identidad nacional fue un producto de la Guerra Grande, y que la verdadera independencia no se logró hasta el triunfo de la Revolución de 1959, que vendría a completar el ciclo revolucionario iniciado en 1968. De las dos ideologías que han coexistido con tensiones a lo largo del castrismo, prevalece en “El imperio y la isla independiente” el nacionalismo: no se hace alusión al socialismo en la fórmula inicial, ni se intenta reducir la historia de la Isla en el siglo XX a la historia del movimiento obrero. No, aquí no es cuestión de clases antagónicas sino de la nación en pie de guerra: la nación siempre amenazada por el enemigo imperialista, siempre empeñada en afianzar su identidad.

Definitivamente, el Comandante ha desoído el llamado que en “La historia como arma” hiciera Moreno Fraginals. En aquel ensayo dedicado a Guevara, Moreno instaba al surgimiento de un historiador nuevo, que libre de los vicios de la metodología burguesa superara los tópicos de una historiografía legitimadora del antiguo régimen. El antiespañolismo, uno de esos rasgos de la historiografía nacionalista que Moreno criticaba, se ha convertido del todo, en la narrativa “revolucionaria” de Castro, en antiimperialismo. Si la historiografía burguesa hacía énfasis en la lucha contra España, percibiendo ahí, y no, como Cepero Bonilla y Moreno Fraginals, en la lucha entre esclavistas y esclavos, el conflicto fundamental del siglo XIX cubano, ahora la narrativa “revolucionaria” de Castro pone igualmente a la nación como sujeto de la historia; el fondo nacionalista es el mismo, sólo que ahora el enemigo es Estados Unidos, en cuya oposición se ha sustentado el régimen de Castro desde 1960. Más que del materialismo marxista de Moreno, el Comandante está, pues, cerca del nacionalismo idealista de Vitier.

En aquel ensayo de hace cuarenta años, el autor de El ingenio comprende la historia nacionalista clásica como superestructura del régimen burgués. Lo propio puede aplicarse, desde luego, al castrismo, en cuya religión de estado la historia patria ha sido fundamental, sobre todo después de 1989. Pero tantas décadas de adoctrinamiento y de conmemoraciones, de culto martiano y matutinos escolares han producido en la gente un rechazo de la historia misma: todo eso es trova, teque, el cuento del tabaco ese de la historia Platt, lo mismo que hemos oído desde la escuela, en los muñequitos cubanos y los programas didácticos de la televisión.

Ahora que, en la transición que viene más tarde o más temprano, la historia se convertirá no en un arma, sino en un problema a resolver para el imprescindible consenso democrático, tenemos aquí, en este último discurso de Castro que remeda una lección escolar, quintaesenciado todo aquello que hay que destruir. El problema es hasta dónde deberá llegar esa destrucción, hasta dónde el cuestionamiento de un relato nacionalista que no surgió con Castro pero que él ha convertido en maquillaje de crímenes y destrucción: ¿se puede ser nacionalista después del castrismo? —habría que preguntarse, remedando aquella pregunta de Adorno. La tentación del radicalismo contrarrevolucionario está ahí, y podría conducir a la defensa de la inconveniencia de la Guerra del 95, al reconocimiento de la razón histórica del autonomismo o, incluso, a la reivindicación de un anexionismo que ha sido tan vilipendiado e incomprendido.

Cerrado el capítulo que lleva el nombre de Castro, no está de más preguntarse qué historia de Cuba se ha de enseñar en las futuras escuelas de la República.

Duanel Díaz
Madrid

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9 respuestas
Comentarios

  • Anónimo dice:

    le dolio

  • analista dice:

    Y la guerra será entre la OTAN y el bloque China-Rusia al que se le unirán IRAN y Siria. Ya hicieron maniobras conjuntas.

  • Jose Antonio dice:

    No puedo estar mas de acuerdo con Infortunato, pero esto que ha sido el ultimo mecanismo de sobrevivencia del capitalismo, versus el sovietismo, tambien sera transitorio como todo movimiento. Aunque de hecho estan gobernando las Multinacionales, en paralelo a los gobiernos, hay contradicciones que lo hacen insostenible.
    Las Naciones no seran borradas, a pesar de la fluidez actual, estamos caminando lentamente hacia otra Panguerra que cambiara la geopolitica y la economia de nuevo.

  • Infortunato Liborio del Campo dice:

    Duanel:

    La pregunta es: ¿Se puede ser nacionalista en un mundo globalizado? El capitalismo ha rebasado hace mucho tiempo las fronteras nacionales. Por el lado del capital el mundo es transnacional y por el lado de los trabajadores “Proletarios de todos los países uníos” Ya no solo se exportan capitales y mercancías, sino que hasta las personas mismas se mueven por el mundo. Por tanto, en el mundo de los grandes bloques económicos, políticos y militares,de las migraciones, la internet, etc, el concepto de nación empieza a ser un poco trasnochado. Las nuevas generaciones serán ciudadanos del mundo y no importa el lugar donde vivan y si en ese lugar, hace 150 años, un tipo calvito u otro barbudo se cayeron a pescozones para obtener no sé que independencia y crear una cosa que se llamaba nación. Yo creo que la historia que hay que enseñar es la que nos ayude a gobernarnos mejor, la que enseñe en lugar de los arcontes, de Grecia o de Jatibonico, los errores que hemos cometido en el pasado y como no repetirlos para salir adelante.

  • Anonymous dice:

    Chibás, el Goebbles de Prío, como le decían, es el prototipo el Fifo, y uno de los personajes más nefastos, como precursores, de la Historia reciente. Con él acabó realmente la paz en Cuba y el tiro que se dio en la barriga se lo daba realmente a Cuba. Las generaciones futuras tendrán que quemar sus huesos en una hoguera pública para poder limpiarse de su malaleche.

  • Anonymous dice:

    Homenaje a la vergüenza

    Rinden en el país tributo a la figura de Eduardo Chibás en los días previos al centenario de su natalicio

    Katia Siberia García

    A casi 100 años del natalicio de Eduardo René Chibás, diversas instituciones cubanas realizan una jornada de homenaje para recordar que aquel joven de “vergüenza contra dinero”, sigue siendo ejemplo de honradez y valentía.

    Por qué ahora????

  • Anonymous dice:

    Parece que todo el mundo se esta apuntando al pronostico…

  • Jose Antonio dice:

    Como reaccion, no me cabe duda, que habra un desden generalizado hacia “la epoca” y un esfuerzo revisionista, incluyendo la colonia y la republica, como ya se vislumbra a manos de ustedes.
    Por ese interes casi sacrosanto de encontrar la identidad fuera de la teologia guerrera actual.
    En sus manos esta crear la Historia didactica, que ya menos literaria, que servira a quienes estan naciendo hoy.
    En sus manos esta, que la ensenanza libre y eclectica, y no la estatal, vuelva a formar hombres nuevos de verdad.
    La Nacion dejara de ser consigna y pedestal en 20 anos. En las manos de la generacion de ustedes esta.

  • Anonymous dice:

    no se van a poner de acuerdo en largo rato… sera que ademas de todo nos quedaremos sin historia?