- ago 10, 2007 • 21:05h
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En su artículo “La opción de Lezama”, publicado en Granma en 1983, Eliseo Diego dice más o menos lo mismo que decía por entonces Cintio Vitier, más o menos lo mismo que los discípulos de ambos han estado diciendo durante años. Esto es: que en el páramo republicano, Orígenes había representado una secreta resistencia, que su hambre de renovación y sentido quedó saciada al triunfar la Revolución de 1959, y que por ello los origenistas se identificaron, no sin desgarrones y conflictos, con el régimen y permanecieron “integrados” en Cuba.
Para meter a Lezama en ese cuadro de fantasía, además de ocultar el hecho de que el poeta murió en la isla porque las autoridades no le permitieron viajar al extranjero, Diego y Vitier escamotean el ostracismo a que fue condenado en 1971: a los “años sombríos de la frustración republicana” se refiere Vitier en su oración fúnebre, como si los que terminaron con la muerte de Lezama no hubieran sido mucho peores que aquellos en que podía hacer revistas y publicar libros sin más restricciones que las del propio bolsillo.
Este artículo de Diego, así como las intervenciones contemporáneas de Vitier y García Marruz, forma parte de una batalla por el legado de Lezama que comenzó poco después de su muerte. A la publicación en Madrid de las Cartas a Eloísa, el establishment cubano respondió con la compilación Imagen y posibilidad (1981), cuyos escamoteos Enrico Mario Santí desenmascaró en “La invención de Lezama Lima” (Vuelta 102, 1985). Dos años después, en el Coloquio internacional de Poitiers en 1983, Vitier y García Marruz cumplieron cabalmente la misión de plantar cara a unas fuerzas enemigas encabezadas por Armando Álvarez Bravo, quien había preparado la Órbita de Lezama en los sesenta. En esa disputa, las críticas que veinte años atrás se habían lanzado a Lezama desde Lunes de Revolución fueron uno de los caballos de batalla de los origenistas. Si Diego dice que Lezama fue acusado allí de batistiano, y que es muy significativo que los inquisidores se hayan ido de Cuba, Vitier y García Marruz llegaron al extremo de vincular los ataques a Lezama en Lunes con su ostracismo en los años setenta. En su contribución conjunta a Cercanía de Lezama Lima, afirmaron:
“Lo realmente sorprendente es que los que fueron implacables enemigos de Lezama desde Lunes, donde se aprovecharon de la natural confusión que acompaña a todo cambio profundo, cuando todo el país estaba volcado hacia necesidades urgentes como la defensa y la producción, los mismos que contribuyeron a desorientar la opinión, a dividir, a silenciar, a tratar de imponer una sola línea de expresión, calificando toda obra de ‘evasionista’ –el mismo siempre sospechoso extremismo–, sean ahora los que no sólo han tomado la defensa de Lezama, sino incluso intentan responsabilizar en bloque a la Revolución, o a nosotros, que fuimos sus amigos fieles toda la vida, de lo cual tenemos testimonios, presentándonos como indiferentes a su ‘soledad’ final, que nos desgarró tanto como a él mismo, y de la cual ellos fueron en tan gran medida responsables.”
Ahora bien, es evidente que no existe una vinculación entre la campaña antilezamiana de Lunes y el ostracismo del autor de Paradiso. La mejor prueba de ello es que los críticos de Lunes también fueron víctimas de la política cultural de los setenta. Resulta insólito que Vitier y García Marruz, afanosos de minimizar los que llama “errores que en el extranjero han sido magnificados con fines contrarrevolucionarios”, afirmen que “no hay que achacarlos a la Revolución en abstracto: sus responsables tienen nombres y apellidos. Y el primer responsable fue Heberto Padilla [...]” ¿Fueron “las malignas acusaciones de Padilla” lo que realmente provocó el “aislamiento” de Lezama? ¿No están expuestos en la Declaración del Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura los principios que realmente lo determinaron?
Pero plantear estas preguntas en la Cuba de los ochenta no era posible; aun el deshielo que hizo posible lo que en Límites del origenismo llamé “Orígenes Renaissance” no daba para tanto y, mientras colaboraban con la doxa marxista en el descrédito de Lunes de Revolución, Diego, García Marruz y Vitier hacían puntos a golpe de falacias y escamoteos. A los ostracismos decretados a partir de 1971 García Marruz se refirió en una entrevista concedida a Emilio Bejel en 1984 como “incomprensiones a la obra de determinados escritores”. (Emilio Bejel, Escribir en Cuba. Entrevistas con escritores cubanos: 1979-1989, Universidad de Puerto Rico, San Juan, 1991). En la que el mismo entrevistador realizara a Vitier, publicada en Areíto en 1981, éste atribuye la marginación de Lezama a “errores” cometidos por los “funcionarios intermedios” que “la dirección más alta” tarde o temprano rectifica.
Esta inculpación de Lunes y en especial de Padilla busca maquillar lo ocurrido desde finales de la década del 60. Armando Hart, entonces Ministro de Cultura, expone por la misma época idéntico argumento. A la pregunta de un entrevistador por la marginación de Lezama, afirma que quienes hacen esas acusaciones “cuando estaban en Cuba publicaban artículos injuriosos contra Lezama; y fueron precisamente los marxistas cubanos quienes les salieron al paso en defensa de Lezama.” (Armando Hart, Cambiar las reglas del juego. Entrevista de Luis Báez, Letras Cubanas, 1983). Hart alude a la desaprobación por Mirta Aguirre de la iconoclastia antilezamiana de Lunes, pero oculta el hecho de que la crítica marxista, que en 1959 no dominaba aun el campo intelectual, derivó una década después en un sectarismo que efectivamente determinó el ostracismo de Lezama. A lo largo de las ocho páginas de su respuesta, el Ministro no aclara si Lezama estuvo marginado o no.
Quien se tome el trabajo de leer en Lunes de Revolución todos los artículos contra Orígenes, advertirá que no es justo, como han hecho los origenistas, reducir aquella polémica a simple expresión de “crítica negadora” en la que se mezclan mezquindad personal y querella generacional. La toma de partida contra el origenismo fue parte integral de Lunes, como la ruptura con Avance y el vanguardismo cubano había sido crucial en Orígenes. Justamente, los escritores de Lunes proponían saltar por encima del capítulo “Orígenes” para encontrar mejores orígenes en aquella eclosión vanguardista-nacionalista de los años veinte, donde renovación política y artística habían coincidido.
Es indiscutible que, aunque hubo cierto debate en el seno del propio grupo de Lunes, “los jóvenes airados de 1959” se cebaron con saña sobre Orígenes, aprovechando en muchos casos la publicación de libros de Vitier y García Vega como Lo cubano en la poesía, Escrito y cantado, Antología de la novela cubana y Cetrería del títere, pero creo que no se equivocaron al señalar el fondo conservador sobre el que se sustentaba gran parte de la obra origenista.
Además, en el momento de los ataques, los años de 1959 y 1960, existía aún un espacio de debate en que los cuestionados pudieron haberse defendido. Vitier ha dicho que en Lunes no le publicaron un artículo suyo, pero oculta que bien pudo haberlo publicado en otro sitio, en la Nueva Revista Cubana, por ejemplo, que dirigió él mismo unos meses y luego Fernández Retamar, o en la revista Islas, de la Universidad de Santa Clara, donde colaboraba a menudo. ¿Por qué Vitier no replicó entonces? Es una pregunta que los origenistas nunca han hecho al maestro.
Duanel Díaz
Madrid






Sigo diciendo que este chamaco tiene garra, creo que hace justicia a todos y pone todo en su lugar. Hasta cuando se equivoca lo hace elegantemente.
Por otro lado hay algunos que todavía no entienden lo que significa libertad de expresión, según Orwell, la libertad de decir lo que la gente no quiere oir.
el poema, y el comentario de las “mariconas ganas” son lo unico legible de las notas al post de Duanel, son inteligentes, graciosos y acidos, mientras que los demas padecen de pesadez cronica… Gracias Ernesto por tener un blog tan democratico e inteligente…
El problema no son los anónimos, son los estúpidos.
Pero si tu mismo eres anonimo, de que hablas entonces?
La hez cubana existe lo mismo en la isla que en el exilio. Lamentablemente, las personas serias, decentes, etc., no son las que habitualmente escriben anónimos (aunque por suerte las hay, por supuesto), ya el hecho mismo de escribir anónimos (a no ser que residan en Cuba, exigua minoría) es discutible. Por ejemplo, un blog tan serio y tan polémico como este, sin duda el mejor, se ve lastrado cuando, por ejemplo, un artículo como el de Duanel Díaz, por polémico que sea, es comentado de esta manera tan baja. Así ocurre en la mayoría de los casos. ¿Qué se pierde con eliminar este tipo de comentario? Creo que la democracias y los anónimos, en última instancia, son incompatibles. No por gusto los anónimos han jugado un papel tan siniestro en Cuba. Pero además, guste o no, sea políticamente correcto o no decirlo, la cultura es aristocrática. Lo demás es populismo barato y efímero, política de pacotilla, estercolero para egos putrefactos, comodín para bajas pasiones, espejo de los peores complejos. Si de algo servirán los anónimos, será para conocer lo abominable que puede ser la condición humana, la baja catadura moral de un pueblo determinado. Parece que con esos bueyes habrá que arar…
Ernesto:Yo soy creyente firme de la libertad de expresion y aunque no estoy de acuerdo para nada con Duanel Diaz,-me parece que tiene una “Atraccion Fatal”con Origenes-entiendo que es su derecho plasmar sus opiniones en este o en cualquier blog.Lo que no entiendo es que se permitan comentarios tan homofobicos y tan insultantes como los que estoy leyendo ahora mismo,en una pagina donde todos se definen como paladines de la libertad,luchadores en contra de las dictaduras,etc.Que pena!Que estas palabras me recuerden otras que escuche hace ya bastante tiempo en algun lugar del Caribe!
añora Lezama un cohete
que lo lleve a París
que ampuloso lo penetre
y el aliento………
dicen que murió de ahogo
dicen que del corazón
yo sé que murió por pato
por miedo de montar avión.
Lezama le tenía fobia a los aviones,es claro que de haber querido viajar lo hubiera hecho cuando le hubiera dado su maricona gana,ya sea antes de… o después de.Basta ya de manipulaciones.
Los que somos un poquitos mas viejitos recordamos cuando Paradiso era un libro cuestionable, digamos, en 1970. Ya entonces era un libro perdido, difcil de encontrar.
amigos, he leído un par de veces en este blog y en otros textos, que a lezama se le prohibió o se le entorpeció la salida del país.
también he leído (en cuba, por cierto) que entre las mañas de lezama estaba un miedo terrible a viajar.
¿cuál es la verdadera causa de que no haya viajado?
¿es cierto lo de su miedo, o lo trabaron en el cayop de por vida?
¿o las dos?
a mí no me extraña para nada que le embarajen a alguien los viajes, si lo sabré yo.
pero igual me gustaría saber la verdad sobre lo que sucedió a lezama.
if anybody knows…