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¡En sus marcas, listos, fuera!

  • jul 26, 200701:26h
  • 10 comentarios

Esta semana, los Juegos Panamericanos Rio 2007 vieron cómo el grito de arrancada con que comienzan las carreras de atletismo se extendía a modalidades extradeportivas. Un jugador de balonmano, un entrenador de gimnasia y dos boxeadores cubanos pusieron pies en polvorosa de la Villa y se convirtieron en tema de debate en todos los medios de prensa brasileños.

Rafael Da Costa Capote aprovechó un descuido de los guardias y corrió sin parar desde las afueras de Rio de Janeiro hasta toparse con un taxi que por 300 dólares lo llevó a São Caetano do Sul, en São Paulo, donde se reunió con un antiguo colega, titular del equipo de esa ciudad. Y allá fueron los reporteros de TV Globo, en involuntario acto de delación, mostrando al chico todavía asustado y sin aliento. Rafael tuvo que esconderse, del mismo modo que una semana después lo harían los boxeadores Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara, que al parecer corrieron más lejos, hasta la frontera paraguaya, para tomar un avión directo hacia Alemania.

Las autoridades cubanas han pedido al gobierno sede de los juegos una investigación sobre las “desapariciones”, si bien ya sabemos, gracias al Primer Cronista del deporte cubano, que se trata de casos perdidos, jóvenes vendidos por “un puñado de dólares”. Para compensar la espectacular primicia de la Globo, el canal por cable ESPN Brasil procuró explicarle a la clase media brasileña por qué estos deportistas huyen y qué les ocurriría de regresar a Cuba. Aparecieron entonces dos nuevos personajes: el primer jugador de baloncesto que de un salto llegó a Brasil en 1964 y un entrenador que en programa de intercambio ingresa a las arcas cubanas un buen porcentaje de lo que recibe acá por su trabajo. El primero apoyó a Rafael, y se emocionó recordando su miedo de 33 años atrás y las amenazas que recibió su familia en Cuba; el segundo opinó que Rafael debería regresar lo antes posible con los camaradas de su delegación.

Sin embargo, los juegos continúan, y Cuba sigue siendo el rival más temido, seguida de cerca en el medallero por Brasil. Una de las más polémicas preseas disputadas por ambos países ha sido la de oro en el judo femenino. Los entrenadores brasileños y el público asistente, descontentos con la decisión del árbitro de penalizar a la gloria local y darle el oro a la cubana Driulis González, iniciaron una ofensiva verbal contra los cubanos, que no tardó en transformarse en riña tumultuaria. Aquí, una vez más, los atletas cambiaron de modalidad y hasta los retirados volvieron al trabajo. La verdadera estrella de la noche fue el tricampeón olímpico Teófilo Stevenson, que en la trifulca se animó a restituir todos los derechazos que los boxeadores fugados le descontaron a su equipo. Quienes lograron verlo de cerca repararon en un curioso detalle en el que coincidían Stevenson el Bueno con Rigondeaux el Malo: los dientes de oro. Las arcadas dentarias de ambos brillaron más que la medalla de Driulis. (Los periodistas no tardaron en bautizar al más joven como “Boca de Ouro”. El mote se lo deben a Nelson Rodrigues, el mayor dramaturgo brasileño del siglo XX, que además fue cronista deportivo. La pieza teatral, también adaptada al cine, cuenta la malhada historia de Arlindo Pimenta, un malandro carioca que cambia todos sus dientes blancos por una dentadura de oro).

Alcancé a ver los deslumbrantes caninos de Stevenson (¿habrá derretido las medallas?) por el canal SportTV. Con la autorización del vice-presidente del INDER, Alberto Juantorena, Stevenson y otros veteranos de élite del ejército de deportistas cubanos —Regla Torres, Eric López y Ana Fidelia Quirot— respondieron con el mismo discurso de las asambleas del Partido a las preguntas de cuatro comentaristas debidamente instruidos para no tocar las heridas supurantes de los golpes y las fugas. Stevenson abundó en detalles históricos y remontó el inicio de los éxitos deportivos cubanos a La Historia me absolverá; Regla Torres, después de haber soltado varios guantazos contra las brasileñas en 1996, declaró que lo más importante era el respeto; Eric fue presentado como el galán de la gimnasia, y Ana Fidelia como alguien que “superó un accidente”. Las garantías de una entrevista sin preguntas incómodas propiciaron aburrimiento para los televidentes y acabaron por reforzar el mito del deporte como bastión antimperialista. Cuba, en palabras de nuestras doradas leyendas, continúa siendo la Atenas del Caribe. Uno de los temas más manoseados fue el vínculo entre deporte y educación. Para Stevenson fue difícil comprender lo que decían los brasileños, aunque mucho más difícil resultó a los brasileños comprender el idioma de Stevenson.

Ciertamente los deportistas cubanos que volverán a casa lo harán con el pecho cubierto de medallas. Otra medalla pondría yo en el pecho del abnegado intérprete de SportTV, que en vivo y en directo consiguió imponer cierta coherencia al idioma de Teófilo, eterno diamante en bruto de nuestro deporte.

Idalia Morejón
São Paulo

PD: Confesiones de un promotor, primer capítulo de telenovela brasileña.

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10 respuestas
Comentarios

  • mauricio baroja dice:

    publico no asistente:

    Vamos a combinar. No, no estuve entre el público “asistente”, me encuentro a muchas millas de Rio. Enmendar la plana, no, hombre, sólo una opinión (ya que PD no se anuncia, ni especifica en ningún lugar que es “sólo para cubanos”). Caramba, moderación, compadre, ya veo que de haber estado entre el público quizás me hubiera ganado un soberano piñazo de tu parte.
    Y de tu opinión se infiere, ¿criticar a PD? No, gracias, para eso está Fermín Gabor.
    Está bien el mencionar el ejemplo de los mítines de repudio, algo repugnante en verdad, y que no cesaron en el año 80, pero también ha habido grandes “broncas” en partidos deportivos en la isla, tanto en Ciudad de La Habana, como en otras provincias. Y no sólo en partidos de béisbol, sino en el fútbol. Hace años, asistentes y transeúntes fueron víctima de una lluvia de palos y piedras en un lugar llamado Zulueta, durante un partido del Campeonato Local de la liga local de fútbol.
    Tiene razón Idalia en lo de los prejuicios, y está claro que no todos los brasileños se comportan como los protagonistas de Ciudad de Dios, ni todos los argentinos como los hinchas de La Bombonera.
    Eso sí, asusta y decepciona que, al parecer, haya tanta gente que se la pase revisando los blogs y ante el asomo del menor indicio de opinión que difiera del “post” principal, arremetan contra quien deja sus opiniones. ¿Es que acaso esta práctica no es la misma que la que impulsa los aquí mencionados mítines de repudio?
    Señores, por favor, un poco de tolerancia.

  • analista dice:

    estimada idalia

    Jamás participé en un acto de repudio que van en contra de la dignidad del ser humano. Es más que ni los ví, porque cada vez que veía una aglomeración que indicaba eso, me alejaba lo más rápidamente. Claro que te hablo de lo actos de repudio cuando lo del Mariel, pues de los actuales solo sé por los blogs.
    En el caso que nos atañe, he leído en varias partes que no fueron los cubanos los promotores. Que después de haber sido provocados y posiblemente golpeados se les haya ido la mano, todo es posible.
    Un saludo

  • Anonymous dice:

    “asistente”, “bronca”, “driulis”… estas cosas quien las puede aclarar es teófilo. él nos ha enseñado, mauricio baroja, que… “la técnica es la técnica”!!

  • idalia dice:

    estimado analista: difícilmente la gente que vive en la cidade de deus tiene tiempo o dinero para pasarse el día viendo golpetazos. más bien se la pasan evadiendo disparos, de la policía y de los traficantes. eso que dices se llama prejuicio. ya viste lo que arman los porteños en la bombonera? ya viste o participaste de lo que hacen los cubanos en los actos de repudio? los brasileños son un amor. en verdad los juegos olímpicos deben ser responsabilidad de los países ricos. con la plata que consumen estos eventos,los belicosos brasileños bien que podrían ocuparse de cosas más importantes para mejorar sus vidas.

  • idalia dice:

    muchas gracias, tropiquín, para servirles.

  • público no asistente dice:

    vamos a combinar, mauricio baroja: PD no es para brasileños. visita los blogs de brasil, ellos se ocupan de lo suyo tanto como PD lo hace con lo que le corresponde. si quieres enmendar la plana, mejor escribe tu propia versión. será que tú estabas entre el público “asistente”?

  • Anonymous dice:

    Excelente cronica de corresponsal deportivo. Bravo Idalia!
    Tropiquin de Lacret

  • Anonymous dice:

    Existe tambien el publico televidente y el oyente.
    Unamuno

  • analista dice:

    Quién vio la película Ciudad de Dios (city of God)? Se asombran entonces de lo ocurrido en las graderías de los Juegos?

    Pero Fantomas y PD se han dedicado a tergiversar los hechos, haciendo ver a los cubanos como los causantes de la trifulca.

    Hay que estar loco para darle la sede de los Juegos Olímpicos al Brasil.

  • mauricio baroja dice:

    el público “asistente”, ¿es que acaso existe otro público?
    La “bronca”/”briga” del judo, no fue en el combate de Driulis González.
    No dudo que Stevenson haya soltado algún que otro derechazo, pero muchos más golpes dio el brasileño Aurelio Miguel, campeón olímpico de Seúl, y comentarista deportivo.
    Regla Torres fue la primera agredida, cuando el público empezó a arrojar botellas, y hasta monedas al tatami.
    En general,ha habido incidentes en otros deportes, y no solamente en los que han intervenido cubanos.
    Verdad sea dicha, el público brasileño ha dejado mucho que desear, sobre todo en el apoyo apasionado de los locales, tengan posibilidades de ganar o no. Se comenta que las reacciones han caído como un cubo de agua fría para quienes aspiran a que Brasil organice unos Juegos Olímpicos.