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El bosquejo de Portuondo

  • jul 25, 200710:37h
  • 6 comentarios

En 1962, el mismo año que la Editora del Ministerio de Educación publicó en La Habana el libro Bosquejo histórico de las letras cubanas, de José Antonio Portuondo, su autor fue designado embajador de Cuba en México. Posteriormente ocupó los puestos de Vicepresidente de la UNEAC, embajador en el Vaticano y recibió el Premio Nacional de Literatura en 1986.

¿Suerte, mérito o accidente? Militante marxista-leninista desde 1936, Portuondo es uno de esos representantes de la clase media cubana cuyos estudios literarios, inseparables de una militancia marxista, permiten situarlo (al igual que a Juan Marinello, Carlos Rafael Rodríguez, Mirta y Sergio Aguirre), entre los intelectuales que profesaron una adhesión incondicional al castrismo. Cuando oímos decir que en Cuba la estética del realismo socialista nunca consiguió arraigar profundamente, es inevitable pensar de inmediato en todos ellos.

Aunque el Bosquejo… ofrece abundante material polémico en cuanto a las periodizaciones propuestas con respecto a la literatura cubana de la Colonia y la República, lo que me interesa analizar aquí es su último capítulo, titulado, en un alarde de vanguardismo tipográfico, “Revolución (1959- )”.

Para Portuondo los años transcurridos entre Lunes de Revolución y el suplemento cultural Hoy Domingo, del periódico Noticias de Hoy constituyen el polo más evidente de la creación literaria de ese momento inicial. Refiriéndose al primero de ellos, dirigido por Guillermo Cabrera Infante, Portuondo reconoce que reveló a autores como Roberto Branly, José Álvarez Baragaño, Humberto Arenal, Carlos M. Luis, Calvert Casey, Julio Matas, Pedro de Oraá, Heberto Padilla, César Leante y Rolando T. Escardó, algunos de los cuales encontraron en las Ediciones R una plataforma editorial para publicar sus obras.

Por supuesto, Portuondo es cauteloso al referirse al cierre de Lunes… Considera que la publicación correspondía a una etapa inicial de la Revolución que “no acusaba, ni podía hacerlo, sus perfiles definitivos”. Llama la atención que para referirse a la “Revolución”, nuestro crítico acuda a la personificación: el proceso es aquí un organismo vivo que dicta leyes, determina, decide y evoluciona, independientemente de la voluntad personal de quien ya desde ese momento manda y ordena. Lunes… aparece entonces como un reflejo de “violencia un tanto anárquica, de insistencia en la faena destructiva y acerbamente crítica, antes que en la constructiva y organizadora”.

Otro núcleo de escritores se coloca por ese entonces bajo la égida de la Casa de las Américas, a comienzos de 1960. La institución tiene como objetivo fundamental exportar la Revolución hacia América Latina. En el primero de los Concursos Literarios organizados por la misma, resulta ganadora la novela Bertillón 166, del santiaguero José Soler Puig, una apología de la “gesta revolucionaria”. Sin embargo, en el segundo concurso, se premia a Dora Alonso con una obra que no evoca la Revolución antes ni después. Y tampoco tratan este tema autores como Edmundo Desnoes (No hay problema) ni Jaime Sarusky, publicados por Casa.

Superado el momento de efervescencia revolucionaria y en el momento en que afloran los primeros desencantos, surge también un amplio muestrario de escritores que comienzan a abordar temáticas ajenas a la Revolución. Sucede ya en Lunes… y también entre los autores relacionados con Casa de las Américas. A esos, Portuondo los llama “retraídos” y “herméticos”. Contra ellos, y sobre todo contro los que han empezado a criticar demasiado, Fidel Castro proyecta su célebre encuentro con los intelectuales, durante las reuniones de los días 16, 23 y 30 de junio de 1961. La mitad de ese capítulo de Bosquejo… es sencillamente un entrecomillado de lo que el aspirante a dictador dijo allí elevado al rango de estética literaria.

Quiere esto a decir que para el autor del libro los puntos suspensivos en el título del capítulo incluirán la literatura que, en lo adelante, quedará permitida por esa especie de reglamento interno impuesto por Fidel Castro. En la misma línea se desarrolla del 18 al 22 de agosto de 1961 el Primer Congreso de Escritores y Artistas de Cuba. En la Declaración conjunta de los participantes se lee: “Los escritores y artistas de Cuba […] adoptamos, con todo el pueblo, la Declaración de La Habana que constituye el Programa de la Nación en esta etapa histórica y aceptamos como deber y derecho de los escritores y artistas: ‘Luchar con sus obras por un mundo mejor’.” No puede haber documento que esté más cerca de una cartilla del realismo socialista cubano.

Entre el Congreso y la edición de Bosquejo… media sólo un año. Suficiente para que quede fundada la UNEAC y para que La Gaceta de Cuba (quincenal) y la revista Unión (bimensual) “fieles a los acuerdos del Congreso” –nos dice el autor–, sustituyan las dos publicaciones mencionadas. A las Ediciones R la substituyen la Editora Nacional y las Ediciones Unión que comienzan a reeditar las “glorias de generaciones pasadas”.

Portuondo recalca que, luego de los tanteos e indecisiones del primer período la literatura encuentra cauce provechoso en el “retorno a las raíces nacionales” gracias a Onelio Jorge Cardoso, Dora Alonso y Raúl González de Cascorro como portavoces del cuento. También se regocija de que una nueva poesía, inspirada exclusivamente en la Revolución quede reunida en la colección Para el 26 de julio (título que no merece mayores comentarios). En ella alternan diversas genaraciones, a condición que todas canten la “gloriosa gesta”: Mirta Aguirre, Ángel Augier, Manuel Navarro Luna, Félix Pita Rodríguez, Nicolás Guillén, Antón Arrufat, Alcides Iznaga, Fayad Jamís, Luis Marré, Aldo Menéndez, Heberto Padilla, Manuel Díaz Martínez, Virgilio Piñera, Luis Suardíaz, Nivaria Tejera, Justo Rodríguez Santos, José Fernández, Roberto Branly, José A. Baragaño, Pedro de Oraá y Abelardo Piñeiro. Finalmente destaca como excelente literatura los reportajes sobre la Reforma Agraria de Lisandro Otero en su libro Cuba Z. D. A. y el vigor y entusiasmo revolucionarios de los jóvenes combatientes en el libro de César Leante Con las milicias. También menciona algo de teatro y se felicita de la vuelta a lo vernáculo y ciertos “aciertos parciales” en las tablas.

Todo esto le parece a Portuondo un “notable impulso renovador, cada vez más consciente ya de sus objetivos”, un momento glorioso en el que las diferentes generaciones consiguen superar “sus discrepancias ideológicas o estéticas”. Sus últimas palabras, por supuesto, se refieren al “avance triunfal e impetuoso de la Revolución Socialista”. Emboscado en su Bosquejo…, Portuondo anuncia un futuro brillante para la literatura cubana. Lo que vino después ya lo sabemos.

William Navarrete
París

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6 respuestas
Comentarios

  • Anonymous dice:

    me gusto mucho este articulo que no habia leido. Espero que siga sacando cosas como estas pues a la gente se le olvidan todos estos manuales del castrismo que fueron su base durante mucho tiempo

  • Toke dice:

    Excelente articulo. Me gustaria si alguien tiene la antologia de Viva el 26 que saque los poemas dedicados a Fidel Castro de esos autores, de los kuales muchos se exilaron despues,

  • Anonymous dice:

    muy buen articulo. portuondo fue profesor mio. un asqueroso.
    ll

  • Duanel Díaz Infante dice:

    William, no la tengo aquí. Pero ve a mi libro sobre Orígenes, en la p.243 pongo una cita de esa primera edición.

  • William Navarrete dice:

    Hola Duanel,
    tu tienes la edicion de 1960 ? Seria interesante poner las dos citas sobre Lunes, o sea, las de ambas ediciones para ver las diferencias y matices…
    abrazos.

  • Duanel Díaz Infante dice:

    William, el Bosquejo de Portuondo tuvo una edición anterior, en 1960, por la Dirección General de Cultura del Ministerio de Educación. Y es muy significativo que en esta primera edición la crítica a Lunes es mucho más fuerte que en la edición que citas. Yo creo que es porque, como ya para 1962 se había cerrado Lunes, el “peligro” estaba vencido, y por eso Portuondo se mostró más moderado y conciliador que antes, en plena guerra entre los de Lunes y los comunistas de Hoy.