- jul 12, 2007 • 07:42h
- 20 comentarios
Las últimas encuestas realizadas en Cuba hablan del envejecimiento de la población y de la disminución considerable de la natalidad. Cuba va camino de ser un país de viejos. La noticia ha disparado todas las alarmas del gobierno porque, después de años tratando de controlar la natalidad, el Estado se da cuenta que la producción del país depende cada vez más de sus jóvenes.
En términos económicos, las discusiones en torno a la natalidad se concentran en los “costos y beneficios”: en Cuba los primeros comienzan a pesar más que los segundos. Cuesta mucho tener un niño en Cuba. Pero, además, está el problema de la política y los niños, de su obligatoria inserción en el adoctrinamiento revolucionario y de la violación de sus derechos.
En la Cuba revolucionaria, la infancia nunca ha sido reducto de paz, juego y fantasía. Los niños cubanos desde que nacen se tienen que enfrentar a la realidad de la pobreza, la desigualdad y las exigencias políticas. El caso más ilustrativo es la política de “estudio y trabajo” llevada a cabo por la Revolución, que se materializó en las llamadas “escuelas al campo” y las “becas” implantadas en los años sesenta y setenta.
Siempre que el gobierno cubano habla de esta política institucional cita a José Martí. Martí, sin embargo, nunca escribió sobre un sistema educacional como el que instauró la revolución. Las ideas pedagógicas de Martí están circunscritas al siglo XIX, y tratan de la necesidad de dar un oficio a miles de adolescentes pobres en los Estados Unidos, de crear escuelas-talleres, no de convertir a los niños y adolescentes en obreros parciales en el campo. Una de las frases de Martí que más se cita para avalar esta política habla justamente de esto: “En la escuela se ha de aprender el manejo de las fuerzas con que en la vida se ha de luchar. Escuelas no debería decirse, sino talleres. Y la pluma debía manejarse por la tarde; pero por la mañana, la azada”. Ninguna de estas escuelas, desde luego, enseñaba un oficio a los niños, que simplemente debían ir cada día a trabajar al campo.
Lo que motivó la creación de estas escuelas en el campo fue la explosión de la natalidad en los años 60 y 70, y la incapacidad del Estado para cumplir con su promesa de educación gratuita para todos los niños cubanos. La única forma de garantizar esta educación masiva fue creando escuelas donde los niños eran obligados a trabajar y se les hacía creer a ellos y a sus padres que tal era su deber. En otras palabras, los niños pagarían por su propia educación o, lo que era peor, por su propio adoctrinamiento.
Una política tan maquiavélica fue apoyada por numerosos intelectuales que agradecieron al gobierno su “virtud” educacional. Estudiosos “martianos” como Cintio Vitier no vieron ninguna contradicción entre lo que había dicho José Martí y lo que decía Fidel Castro. También la apoyaron quienes esperaban que de esta forma se acelerara el advenimiento del “hombre nuevo”. “Casa y escuela nueva/como cuna de nueva raza”, era un estribillo que Silvio Rodríguez cantaba a ritmo de son en 1970.
Muchas familias cubanas no estuvieron de acuerdo con este nuevo sistema pues temían la falta de control sobre sus hijos. Sin embargo, otras aceptaron el pacto de buena gana, sobre todo por una cuestión de “costos”. Esas familias ahora no tenían que preocuparse por alimentar diariamente a sus hijos y, además, creían que el hecho de que vivieran fuera de casa podía enseñarlos a ser más independientes. De nuevo, todo se reducía a una cuestión de conveniencia económica. El gobierno hacía como que pagaba por la educación de los niños, mientras eran ellos quienes pagaban al Estado. Un nuevo sistema de arquitectura “pre-fabricada” hizo viable la construcción en muy poco tiempo de numerosos albergues en el campo, por lo general llenos de defectos constructivos que los ponían al borde la habitabilidad. El experimento echó a andar en medio de una gran operación de propaganda.
De acuerdo con material fílmico, la primera Secundaria Básica en el Campo comenzó a funcionar en el segundo semestre de 1970, en Artemisa. La segunda fue inaugurada el 7 de enero de 1971, en Ceiba del Agua. El sistema disciplinario de estas “becas” estaba moldeado sobre una disciplina militar. Los niños y adolescentes se levantaban todos los días a las 6 de la mañana, desayunaban, formaban filas y luego se iban al campo a escardar los terrenos, recoger las cosechas y abonar los cultivos. Luego regresaban al mediodía, se bañaban, almorzaban y se iban a las clases. Terminaban de estudiar a las 6 de la tarde, tenían un breve descanso, y luego a las 7 comían. A las diez de la noche sonaba la campana anunciándoles que había que irse a dormir.
Quienes acataban este sistema eran niños (de 10, 11 y 12 años) y adolescentes que tenían que cumplir todos los días metas exorbitantes de trabajo. Si no lo hacían, eran castigados. Esta “pedagogía socialista” la sufrieron miles de niños y adolescentes en todo el país. El gobierno lo justificaba como una manera de resarcir los costos del proceso. En uno de sus discursos Fidel Castro afirmaba, por ejemplo, que: “escuelas como estas no caen del cielo… por eso se construyen las escuelas en áreas donde los estudiantes puedan participar en el desarrollo económico del país”. Sin embargo, casi cuarenta años después de pronunciar aquellas palabras, Fidel Castro insiste en justificar su dislate:
El precepto martiano sobre la importancia de vincular el estudio y el trabajo en la formación del hombre, nos llevó en el pasado a promover la participación de los estudiantes universitarios e incluso alumnos de nivel medio superior en el trabajo físico. Ello fue, en primer lugar, una necesidad insoslayable. Había que sustituir el vacío que dejaban entonces los que masivamente abandonaban el campo de caña tan pronto aparecían otras oportunidades de empleo. (Reflexiones del 11 de julio de 2007)
¡Cuántos accidentes no hubo en esas escuelas al campo! ¡Cuántos productos químicos no pasaron por las manos de miles de adolescentes! ¡Cuántos abusos y cuantas humillaciones por parte de profesores y jefes del albergue!
Llama la atención que en un país donde se proclama que los niños son “la esperanza del mundo”, las madres ya no quieran parir. ¿Será acaso esta “huelga de úteros” una respuesta a tanto sufrimiento? Muchos padres y maestros pidieron durante años que se eliminaran las escuelas en el campo. Lo pidieron también los disidentes en su carta “Todos unidos”, pero ha sido una limitación económica (la falta de recursos y, sobre todo, de combustible para llevar a los niños de la ciudades al campo) lo que ha convencido al gobierno de cambiar su política educacional. Sin embargo, las escuelas todavía siguen ahí.
Jorge Camacho
South Carolina








“LA BECA O LA NUEVA ESCUELA” esta a la venta en http://www.BarnesandNoble.com
“LA BECA LA NUEVA ESCUELA” el libro que deja plasmadas muchas de estas vivencias de los jovenes en este invento cruel que no se puede quedar sin respuesta. La explotacion infantil en Cuba desaparecera tan pronto desaparezca el sistema y los crueles que la implementan, que la justifican, que no les conviene recordar al nino Lino que Jose Marti describiera en las canteras de San lazaro. Las reflexiones de Fidel Castro son su sentido de culpa por lo cruel que hizo, no hay dudas.
Así que ahora al pre se va a templar y no a estudiar.
Bueno, así estamos por allá. Le zumba el mango!
SIncera
se ve como aprendiste español.
“Habemos muchos”–> somos muchos.
Claro, si te pasabas el tiempo barriendo el piso con el trasero.
sincera
por eso se dijo por allá arriba: “los pre en el campo, donde pasa todo, menos educación”. Sí, en los pre en el campo en lugar del hombre nuevo se formaban putas y (nada de homofobismo por favor, es solo una afirmación) maricones.
Por cierto, se acuerdan de la Telenovela “La nueva escuela”? Casi toda Cuba estaba detrás del televisor.
Vivan las jovenes putas comunistas!
Ay que pila de exagerados o de viejos son, aqui habemos muchos que de no seguir el juego de que todo tiene que haber sido monstruoso si fue en cuba, tenemos que reconocer que en las becas la pasamos genial. Estuve becada en guira en el pre y obvio en la universidad de la habana, los campos eran la gozadera, dejense de inventos que alli todo elmundo singaba mas de lo que trabajaba. Viva la juventud!!!!
Eso es cierto anónimo 9:56, ni en todas las provincias fue igual.
Los pre Universitarios
externos iban 45 dias a las labores agricolas.Las secundarias tambien.
Hubo provincias en las que no se implantaron que todos los pre tenian que ser en el campo, Ej: Santiago de Cuba.Se mantuvieron en la ciudad.
En la prov. Granma sí se aplicó.
En Santiago por problemas del relieve montañoso de la región se quedó tal como estaban e iban durante 45 días en Agosto y Sep.(maduración de la cosecha cafetalera) NO se recogían hortalizas en el llano sino café montaña arriba.
Comentario aparte merece , porque hay que saber discriminar , si se aprendía o no. Para mi entender: sí.
siempre se aprende y el esfuerzo de maestros y profesores fue encomiable.Honor a quien honor merece.
Solo quiero comentar que en la epoca de los primeros años del 70 había también pre y secundarias en la ciudad y no era obligatorio becarse. De todos modos estas escuelas “de la calle” también iban por 45 días al campo.
De todos modos fue la supuesta escuela nueva, pero sí te puedo decir que muchos de nosotros salimos de ahí y creo que no lo hemos hecho mal.
A la Bayamesa y a Manuel: me gustaria tener por escrito sus experiencias de “estudio y trabajo” con el proposito de incluirlos en un libro. Por favor, si quieren formar parte de este proyecto, me pueden escribir a camacho71@hotmail.com.
Saludos y gracias por sus comentarios,
J
Todos los que escriben , hasta ahora, no saben lo que es trabajar de verdad en el Plan Escuela al Campo.
Quienes lo saben bien, pero bien, son los alumnos de los pre-universitarios de la Provincia de Santiago de Cuba.
Su plan escuela al campo era en las montañas mas intrincadas de la Sierra Maestra.La tarea , la más dificil de todas: Recogida de café.
En montañas ,a las que había que subir y el trayecto por caminos estrechisimos era de casi dos horas para llegar al cafetal.Ponían una meta para la jornada, de 1 lata si había mucho, 1/2, 1/4, etc. según se le ocurriera al guía.Era irrevocable. Al final del día, el reporte era: cumplió o no cumplió.Expediente Acumulativo que tú conoces.
Siempre pensé que era un enorme sufrimiento para las niñas y niños ,que salían de su casa a pasar trabajo y peligros. Vicisitudes horrendas.
Falta de higiene.
En una ocasión una estudiante se cayó loma abajo y se dió un golpe en la cabeza que la inhabilitó para continuar el curso.Otra tuvo la desdicha de que un piedra enorme le cayó en una pierna y por esta razón se vió sometida a tres operaciones para salvarle la misma.
No hubo un trabajo mas dificil que subir esas horrendas lomas a un trabajo que antes era de haitianos solamente y donde solo subían los mulos.
Con esta reflexión última del comandante, debían salir a celebrar todos los alumnos de la enseñanza media de Cuba, organizar fiestas, festivales en plazas , tirarse para la calle a celebrar.
¡Qué bueno!
El mismo que lo puso lo tuvo que quitar.
Felicito a todos los estudiantes de Cuba.
Para los que dudan del problema de la edad temprana. En Cuba existían escuelas primarias con “huertos escolares”. Yo conocí dos más, además de la mía. En tercer grado, yo tenía que trabajar en la huerta toda la sesión mañanera. Y así hasta el 6to grado. Teníamos que cumplir una “norma” y todo. Es cierto que este tipo de escuela eran rarezas, pero a nosotros nos hicieron doblar el lomo temprano. Y abastecíamos a todo el pueblo de tomate, pepino, melones, remolachas, coles, etc. La mesa rebosante en los 70, también gracias al sudor de los niños.
Manuel
Anonimo de 9:47. Lo que dices esta en el articulo. Mira el material filmico, y si es cierto que las secundarias comienzan a los 12 anios, el otro anonimo y Camacho tambien tienen razon: hay muchos ninos que comienzan con 11 y hasta con 10 por estar “adelantados”. Eso es muy comun en todos los paises. En EEUU hay quienes van al “college/universidad” siendo todavia ninios.
Por lo general se habla de las ESBEC y los Pre Univ en el campo, pero habia tambien escuelas para ninos de primaria. Hay que buscar esos datos porque nos daria idea mas amplia de lo que sabemos hoy.
Es posible que algunos con 11 años hayan entrado/entren a la ESBEC pero no es la generalización, ni tampoco los 10 años. La mayoría entra con 12 años
En las ESBEC hay ninos que estan “adelantados”, porque la burocracia del distema de educacion en Cuba los obliga a tener que empezar un anio antes o un anio despues. Yo por ejemplo tenia 11 anios cuando fui a una ESCB. De modo que no es cierto que todos tienen 12 anios!
Muchas familias hacen lo indecible para que los hijos puedan entrar a la Lenin pagando clases particulares y si al fin no lo logran sólo les queda la opción de Instructor de Arte el pre en el campo. Y prefieren que lo hijos no obtengan el bachillerato a internarlos en los pre en el campo, donde pasa de todo, menos educación.
Lo que sí es horrible es que ahora los Bachilleratos son todos en el campo. ¡De la que nos escapamos!
Camacho: Las escuelas EN el Campo eran al inicio secundarias básicas y después llegaron los preu-universitarios en el campo, estos últimos (aparte de la Lenin) son los únicos pre que quedaron en Ciudad de La Habana.. La esdad no es cierta. En cuba se entra a la secundaria con con 12 años. Así que nada de niños de 10 u once años.
En Cuba la educacion y la salud nunca han sido gratis, jamas.El cubano de a pie es el que la ha pagado y la sigue pagando. Con los salarios que se reciben que son una verguenza,el estado recauda mas “impuestos” que en Suecia y lo distrubuye en su paranioca militarista. Cuanto cuesta mantener un servicio militar obligatario, cuanto cuestan las milicias? estos son solo dos ejemplos el socialismo es mas ladron que cualquier otro sistema.