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Robertico o el estilo del deceso (político)

  • jul 02, 200710:35h
  • 20 comentarios

En una asamblea de la Unión de Jóvenes Comunistas transmitida en vivo por la televisión cubana a finales de la década del 80, un joven hasta entonces desconocido, se paró y comenzó a “plantear” problemas que le parecían impostergables. Fidel Castro, que ese día clausuraba el evento, lo escuchó unos segundos, y acto seguido lo interrumpió para comenzar a dar una de sus acostumbradas peroratas. El joven, sin embargo, no se amilanó y le dijo: “Espere un momento, Comandante, déjeme terminar de hablar”. Fidel Castro no tuvo entonces otro remedio que escucharlo. Al otro día el rapapolvo era la comidilla de toda La Habana. El muchacho se llamaba Roberto Robaina, y le decían “Robertico”.

Su momento de gloria llegó cuando años más tarde, Castro lo puso al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba en sustitución de Ricardo Alarcón. Robertico, sin embargo, no era un diplomático de carrera y no sabía (o no quería seguir) las normas impuestas por el protocolo. Para empezar, los diplomáticos se quejaban de que el nuevo canciller no tenía un código de vestimenta acorde con su puesto, que a veces andaba sin medias, y que se arremangaba la camisa en un gesto demasiado campechano para un ministro. Se rumoraba además que había adornado su oficina en el MINREX como si fuera la sala de su casa, y que trataba a los diplomáticos de otros países con desacostumbrado desenfado. Ese era su “estilo”, el cual le ganó en unos círculos la fama de reformista y en otros la de advenedizo. No es de extrañar entonces que su deceso político haya sido también consecuencia de ese estilo, poco protocolar, con el cual trataba de transmitir una imagen propia y distanciarse un poco de los reglamentos del Estado.

En realidad, Robertico no era el único que perseguía estos fines con signos parecidos. Por la misma época, Abel Enrique Prieto hizo también amago de independencia dejándose el pelo largo. Si a las generaciones anteriores se le había exigido llevar el pelo corto, “al estilo militar,” y la melena, se pensaba, era típico de las mujeres, de los roqueros, los hippies y los “frikis”, el entonces presidente de la UNEAC, y luego Ministro de Cultura, parecía mostrar con ello su inconformismo con políticas intolerantes del pasado. Pero lo que en Prieto se aceptaba por su condición de “escritor,” en el jefe de la diplomacia cubana se veía como algo intolerable. Por tanto, su deceso político debe entenderse dentro de ese sistema pre-establecido de reglas y su insuficiente capacidad para manipularlas.

A diferencia de Robaina y Prieto, el estilo de las nuevas generaciones de políticos en la isla, los llamados “talibanes”, se caracteriza por un tradicionalismo a ultranza. Su vestimenta y su corte de pelo parecen sacado de una revista militar o de los armarios más cheos de La Habana. De nuevo, como decía Buffon, “the style is the man himself”.

A Robertico, por otro lado, la apuesta le salió mal. El descalabro llegó un día en que uno de esos diplomáticos españoles que le siguió la rima, se montó en el carro con él, y sin medir distancia alguna le dijo: “Nosotros pensamos que tú eres quien va a cambiar esto”. La frase se quedó el aire, Robertico no dijo nada y ambos siguieron hablando de otros temas. Pero esa fue la frase selló definitivamente su carrera política.

Al otro día, Fidel Castro lo mandó llamar a su oficina y le dijo: “Robertico, sabemos que ayer te reuniste con un diplomático español. Nosotros habíamos puesto una escucha en el carro y nos enteramos que te dijo que ellos pensaban que tú eras el hombre que iba a cambiar esto. Tú no dijiste nada. ¿Por qué te callaste, Robertico?”. El canciller palideció, pero se repuso y contestó tímidamente: “Es que necesitábamos firmar algunos acuerdos y no quería contradecirlo…”. “Esa no es una justificación, Robertico”, respondió el líder. “Tú tenías que haberle dicho que aquí no va a ver ningún cambio, que la revolución es invencible, que tú no eres nadie para cambiar nada. Quedas a partir de este momento destituido de tu cargo.” A Robertico no le quedó entonces otro remedio que bajar la cabeza e irse a casa. Tal vez su estilo, que consiguió hacerlo bastante popular, lo salvó de algo peor. Hoy día es administrador del bosque de la Habana. Pinta cuadros que luego vende en España y en Miami, y tiene la esperanza de que lo vuelvan a llamar para seguir sirviendo a la revolución. Como dice el proverbio: quien calla otorga.

Jorge Luis Camacho
South Carolina

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20 respuestas
Comentarios

  • Ernesto dice:

    No te preocupes, Machetico, es un private joke para el troll que se empeña en denigrar.

  • Anonymous dice:

    Pero sigue el problema de “Camacho o el estilo de hacer parecer ficcion a lo real”.
    mocha

    Nota: Luego de leer lo publicado por EHB a las 7:20, diria lo que siento con las palabras de V. Pinera (las de la leyenda, no lo que dijo in fact) el dia de la otra frase nefasta: I’m scared.

  • Jose Antonio dice:

    Camacho, debo aclarar que ya no he vuelto a ver en la prensa “segun fuentes no reveladas” desde que la senora del New York Times prefirio ir a la carcel que revelar sus fuentes en lo del affair “senora de embajador agente de la CIA”.
    Sin embargo acepto el hecho que publicas como veridico. Parece que Navarrete es mas purista, al considerarlo un hecho historico mas que politico.
    De todas formas a ambos los leo con placer, y respeto sus posiciones.

  • Anonymous dice:

    Navarrete enmendando plana estilística, conceptual y periodística… No entiendo nada.

  • Jorge Camacho dice:

    Navarrete:

    Muy pocas veces los periodistas revelan sus fuentes. Casi siempre dicen algo así como “fuentes cercanas al caso”. Los periodistas del Watergate, Bob Woodward y Carl Bernstein, nunca dijeron quien les dio la información que hizo dimitir a Nixon. De modo que si no aceptas lo de confidencial es una lástima porque no veo como puedes leer el periódico y creer lo que lees. En cuanto a que no se entendió de primera y pata lo que dije en el artículo, lo siento. Estoy seguro que algunas personas necesitan que le expliquen las cosas varias veces, pero es cierto que en dos páginas es muy poco lo que se puede decir. Saludos.

  • Anonymous dice:

    “Hola Camacho, todo eso está (teóricamente) muy bien, pero nada de eso quedó claro en lo que escribiste”. ¿Quién c….se cree? Shakespeare? Él, que no se le entiende lo que escribe, y que nunca toma partido. Ahora este es el editor del blog?.

  • Anonymous dice:

    Y tú eres un ejemplo de pésima gramática…

  • Anonymous dice:

    Camacho, tienes la razón en tu comentario de las 5:30 a.m. Evidencias muchísima más cultura que el Navarrete, que aparentemente, según su comentario de las 12:36 a.m., mucho de lo que dice es de oídas, y además se cree Magister dixit: un ejemplo consumado de la superficialidad, la ignorancia y la frivolidad, que pretende imponer estos defectos en virtudes.

  • William Navarrete dice:

    Hola Camacho,
    Todo eso está (teóricamente) muy bien, pero nada de eso quedó claro en lo que escribiste. Al menos, así me pareció. La confidencialidad de la historia entre Castro y Robaina, anula entonces la credibilidad. O sea, ni viene a cuento. Una pena, porque era muy buena. Saludos.

  • Jorge Camacho dice:

    Hola William:

    La idea del artículo es llamar la atención al estilo como forma de política. Creo que todo es político, incluyendo el corte de pelo y la ropa que usas. Siempre ha sido así y los semióticos lo han sabido mejor que nadie, tanto que Roland Barthes le dedicó justamente un libro al “sistema de la moda”. Los ejemplos en la política cubana son abundantes. Martí no vestía de negro y con pobreza por gusto. En alguna entrevista se dice que el pantalón que usaba en su famosa foto de Jamaica estaba tan raído, que tenía un roto en el fondillo. Lo mismo puede decirse de la vestimenta de la revolución.

    Para empezar, casi todos los comandantes usan su uniforme verdeolivo. No porque les guste andar así, sino porque no serían ellos sin esos signos del poder. Los llamados “talibanes”, por otro lado, son una copia desfasada de estos otros. En tal sentido llama la atencion de que Fidel Castro diga que la forma de pensar de Pérez Roque es la que más se parece a la suya. Sin embargo, desde finales de los 80 y en los 90 tienes este paréntesis de “otro estilo” que es el de “Robertico” y el de Prieto, coincidiendo con la etapa más “reformista” de la revolución hasta el presente.

    No importa que Prieto tuviera el pelo largo desde antes –eso yo no lo pongo en duda-. Lo que me interesa subrayar es que lo ha tenido y lo que eso significa –al menos para mi- en terminos del poder. Así como la barba de Fidel Castro tiene un significado más allá de ser un simple mechón de pelo, hay que entender que la vestimenta y el corte del cabello tambien lo tienen.

    Por otro lado, el caso de Carlos Lage es muy distinto al de los otros dirigentes de la revolución. No por gusto es uno de los pocos que ha sobrevivido a las sistemáticas purgas del gobierno. Su estilo “cheo” (que no es otro que la ropa doméstica, con marcas del patio como “yumuri”), es una forma de decirle al resto de los cubanos que él es tan pobre como ellos, y que se siente bien en esa “pobreza irradiante” de los revolucionarios.

    El caso de “Robertico,” a mi modo de ver, es distinto y creo que su “estilo” fue parte también de su deceso político. Para decirlo de una forma clara: tú no eres solo lo que dices, sino también lo que vistes.

    Por ultimo, la fuente de la conversación entre Fidel Castro y Robaina no es “runrún de la calle” sino simplemente confidencial. No la puedo decir. Pero me interesa ese anónimo que dijo que no fue en el carro donde le pusieron la escucha sino en el teléfono… Si es una version ya publicada o conocida yo no la he encontrado.

    Para concluir diría que si alguien dijo que la política es lo que no se ve. La moda o el estilo serian solamente la punta de ese iceberg.

  • William Navarrete dice:

    Hola Camacho:
    Tu punto de vista es interesante. Luego, se puede o no estar de acuerdo con él. Creo que debes citar la fuente con respecto a lo que dices que Fidel Castro le dijo a R. Robaina cuando lo llamó a contar. Si no queda como runrún de la calle.
    No me parece que sea el estilo poco convencional de Robaina lo que permitiría pensar que era un candidato a reformista. Ese estilo en gente al servicio del totalitarismo es pura demogogia política. Lo que hace Chávez es justamente eso. Sin embargo, lo verdaderamente preocupante es la manera de expresarse de Pérez Roque. Eso sí rompe con todas las bases de la diplomacia. Tanto su pésima articulación, el manoteo, las palabras que usa, la chabacanería, etc. Eso sí puede resultar inédito en el tema de la diplomacia. Inédito y a la larga contraproducente. La imagen de la vestimenta es lo de menos.
    El anónimo que deja la observación sobre Abel Prieto tiene razón: ya tenía melena desde antes.
    El ex embajador cubano en París bailaba salsa en unos salones populares de las alcadías comunistas de las afueras con las mangas recogidas y los botones abiertos. Y terminó su misión.
    Lage se aparece en actos públicos con camisas de cuadritos, estrujadas y de mangas cortas, al punto que un artista cubano, durante reciente estancia en La Habana, como no lo reconoció en tal estalaje se acercó a un amigo que estaba hablando con el ministro y lo hizo despotricando de las pésimas condiciones del país (pues no había aire acondicionado en el teatro y todo el mundo se estaba asando). Por supuesto, Lage se sintió ofendido y se retiró apresuradamente. Ante lo que el artista, que hasta ese momento ignoraba que se trataba de Lage, le preguntó a su amigo: ¿y quién coño es el cheo éste?

  • Anonymous dice:

    GERARDO ARREOLA
    CORRESPONSAL /La Jornada

    La Habana, 31 de julio. El entonces ministro de Asuntos Exteriores de España, Abel Matutes, llegó a recibir consejos de su colega de Cuba, Roberto Robaina, sobre cómo abordar ante el presidente Fidel Castro el espinoso tema de los presos políticos de la isla, de acuerdo con un informe que empezó a circular en el Partido Comunista de Cuba (PCC).

    Robaina, de 46 años, fue expulsado “deshonrosamente” del PCC, acusado de haber incurrido en prácticas deshonestas durante su encargo en el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex, 1993-1999), de acuerdo con el informe, presentado en forma de video. La cinta se ha exhibido ante dirigentes altos y medios de la organización, quienes fueron autorizados a reseñarla.

  • Anonymous dice:

    INTERNACIONAL
    Sábado, 29 de mayo de 1999

    Castro destituye a Robaina y nombra para Exteriores a un ex líder juvenil de 34 años

    ANGEL TOMAS GONZALEZ
    Especial para EL MUNDO

    Según la nota oficial de Granma, la destitución de Robaina obedece a «la necesidad de un trabajo más profundo, riguroso, sistemático y exigente» en las relaciones exteriores dada «la complejidad actual de la tensa situación internacional» y su importancia creciente para «el futuro» de Cuba.

    En el contexto político de la isla esas frases se traducen en que el presidente Fidel Castro va a tener, aún más, en sus manos las riendas de la política exterior de su Gobierno.

    El nombramiento de Felipe Pérez Roque así lo confirma. La citada nota oficial dice de él que «está familiarizado como pocos con las ideas y el pensamiento de Fidel». Hasta ahora, el nuevo canciller trabajaba como secretario o ayudante personal de Fidel Castro, a quien ha acompañado, en los últimos siete años, en todas las visitas a otros países y a su participación en cumbres internacionales

  • Anonymous dice:

    Publicado el miércoles, 6 de octubre de 1999 en El Nuevo Herald

    Comienza a develarse el `misterio’ de la destitución de Robaina

    Se rumorea que el ex canciller Roberto Robaina planeaba desertar durante un viaje con su familia al extranjero

    Pablo Alfonso, El Nuevo Herald

    Por los pasillos del poder en Cuba ha comenzado a comentarse ya –aunque todavía discretamente– lo que en varias cancillerías iberoamericanas es casi un secreto a voces: el fallido intento de deserción del ex canciller cubano Roberto Robaina.

  • Anonymous dice:

    ¿Cuál es el problema de Camacho? Cada vez que escribe algo lo suenan ¿Será Ernesto?

  • Anonymous dice:

    lo mismo que el “estilo Robertico”

  • Anonymous dice:

    No se dice que Prieto comenzo a usar melena en la UNEAC, sino que su pelo largo era un amago contestatario, de rebeldia.

  • Anonymous dice:

    Casi casi como el cuento de Marcelino el joyero posbolito. Camacho parece que se esfuerza en hacer increibles sus historias. Convierte en ficcion fantastica lo que pudo pasar como un hecho real, historico.
    Dubu Che

  • Anonymous dice:

    Los errores del articulista son varios:
    … Prieto llevaba la melena desde su época de estudiante en Artes y Letras, lo que también le valio reprimentas y tirones de oreja
    … Se sabe que no fue en un carro “escuchado” donde José Piqué dijo lo que dijo, sino a través de una llamada telefonica desde Madrid, onbiamente “pinchada” por la celosa seguridad des estado cubana, que no tiene limites
    … Hace un buen rato que Robertico ya no trabaja en el Parque Almendares.
    Es necesario un poco mas de precision en los detalles a la hora de un comentario de este tipo. La causa democratica cubana precisa de objetividad y justeza. Solo asi se le gana la batalla al “Granma”.

  • Anonymous dice:

    Que yo sepa, Abel Prieto ya tenia el pelo largo cuando lo nombraron presidente de la UNEAC. Incluso, le pidieron no pelarse.