- jun 27, 2007 • 11:00h
- 24 comentarios
Hace poco fui a ver a Roger, nuestro viejo amigo médico. Era él quien nos curaba las blenorragias y las sífilis recurrentes y se las curaba de paso a nuestros amiguitos que nos las pegaban. Eran los años felices en que la penicilina curaba todavía, y los virus y las espiroquetas no se habían todavía apertrechado con carapachos impermeables a los antibióticos.
Roger me contó de una penosa visita que Larbi le había hecho recientemente. Larbi estaba obeso, totalmente alcoholizado y fumaba sin cesar. Había venido a pedirle no sé qué papel para su seguridad social, con la que tenía muchos problemas y sostenía innumerables pleitos.
Años antes, en París, Larbi había conseguido, gracias a las relaciones de Néstor, un puesto cosiendo para una gran firma de moda, porque por casta era sastre desde su más tierna infancia y su padre ejercía desde tiempo inmemorial ese oficio en la medina de Casablanca o Marrakech, que ya no recuerdo muy bien y muy poco importa para el caso. Pero Larbi no supo abstenerse de robar algunos modelitos tentadores de los que confeccionaba esa prestigiosa marca, ya fuera para usarlos él mismo o para que su “chiva” también los disfrutara, o tal vez para ganarse algún dinerito extra que a fin de mes nunca le viene mal a nadie.
Lo cogieron y lo botaron. Y después de eso su vida se fue yendo a pique hasta convertirse en un derrelicto incapaz de gobernar su cuerpo ni su casa, donde tuvo graves problemas con su mujer y sus hijos, y de la cual ya no puede salir por sí mismo sino sólo ayudado por algún amigo, de tan gordo que se ha vuelto aquel esbelto cuerpo que un día fue el bello efebo que cautivó a Adua la Pedagoga.
Y pensar que era ese mismo Larbi escrupuloso que una vez que estuvieron de excursión por las dunas del desierto se negó a hacer el amor en las soledades del Sahara con Néstor alegando que desde el cenit Alah los estaba observando. Néstor, muy furioso, le respondió con su implacable lógica catalana: “¿Y entonces qué omnipotencia tiene ese Dios que no nos ve cuando nos encerramos a singar en un cuarto?”.
Roger, el médico, siempre fue muy bondadoso y muy amigo de los artistas. Recuerdo cómo, casi tratando de convencerse a sí mismo, me decía: “Lo bueno de Néstor es que a pesar del éxito profesional que ha tenido, sigue siendo una persona simple y se acuerda de sus amigos”.
Y yo me decía: “Dios mío, lo que es la fama. Este pobre hombre no quiere darse cuenta de qué manera el éxito ha afectado a Néstor, y se aferra a su visión corregida de algo que podría constatar sin dificultad”.
Pero quizás Roger tenga razón y yo sea demasiado severo con Néstor. Hoy que ya no está entre nosotros, reconozco que me hubiera gustado seguir teniendo noticias de su vida. En sus últimos tiempos, una vez que me llamó por teléfono desde Nueva York (ya que a pesar de todas nuestras desavenencias nunca dejamos de relacionarnos), recuerdo que me dijo: “Tú vas a ser el único sobreviviente”. Yo no entendía muy bien de qué me estaba hablando entonces, pero ahora comprendo cómo debe haber sufrido esa ironía con que su suerte lo galardonó.
En la cima de su carrera, la rueda giró y su castillo de naipes se vino al suelo. Quizás yo debí de haber comprendido su drama interior y darle el gusto de convertirme en un guataca en vez de seguir tratándolo como siempre lo había tratado. Él parecía necesitar que uno le hiciera moforibale como a un orisha, o le dijera Iború Olowo, Iború Iboya, Iború Ibochiché, como a un babalao, o le hiciera un salamalekum cualquiera para satisfacer su avidez de reconocimiento. Hubiera debido caerle atrás como él quería que le cayera. Nada más que para darle ese gusto. Pero no se me ocurrió jamás que la vida le fuera a hacer semejante trastada, y no supe hacerlo a tiempo.
Ismael, un inteligente amante mío que de joven había sido pastor de corderos en los prados de la Gran Kabylia, me contó en una ocasión cómo es que funcionan estas cosas de la buena fortuna y la mala suerte, según lo cuentan los ancianos de sus escarpadas aldeas:
“Hubo una vez un sultán que viendo desde la terraza a un pobre mendigo sentado en el suelo de la plaza que se extendía justo frente a su palacio, le envió a un criado suyo a que le diese de su parte un pan dentro del cual hubiera previamente escondido un valioso diamante.
Al día siguiente se sorprendió al constatar que el mendigo estaba aún en su mismo sitio, mendigando. Y le volvió a mandar otro pan igualmente preñado.
Y así, día a día, se repitió este proceso hasta que ya pasado un mes el sultán se impacientó y mandó que le trajeran al mendigo. Cuando lo interrogó, se enteró de que el infeliz le había vendido los treinta panes preñados a un judío que cada tarde volvía puntualmente a comprárselos.
Queriendo reparar tal injusticia, el sultán mandó que le trajeran inmediatamente al aprovechado judío. Y cuando lo tuvo frente a él lo interrogó confirmando lo antes dicho por el mendigo. Entonces le pidió que devolviera inmediatamente los treinta diamantes y poniéndolos en una bolsita de gamuza, se los entregó al de nuevo afortunado mendigo, y los despidió a ambos acompañándolos hasta el rellano desde donde descendía la escalinata monumental de su admirable palacio.
Y en cuanto el mendigo y el judío comenzaron a bajar los amplios escalones, el primero dio un desacertado resbalón y fue a dar con su cabeza contra el quicio de un escalón y, abriéndosele el cráneo, echó un copioso chorro de sangre que yendo a dar contra un muro de mármol dejó escrito en bella caligrafía arábiga este letrero: “Yo lo hice pobre, tú lo hiciste rico, yo le di la vida y yo se la quité; trata tú ahora de devolvérsela si puedes”.
Ramón Alejandro
París




Good J.A. that should work. So if at any other time your blog identity is taken, then there will be no doubt of where the fault lies! “A friend”… d/b/a La Mano.
Je je je Jose Antonio tiene humor.
Gracias a todos por ayudarme. Ya puse un password seguro, como sugiere “A friend”, pero como dice La Mano, si los administradores tienen acceso al password, no serviria de mucho.
jajajaja, ninguno de los dos. No en serio, lo que mas me ha molestado es que haya una mente criminal entre nosotros
José Antonio que fue lo que más te dolió, que te hayan imitado o que te malearon el date con Ramón?
JA,
Change also your password and make it a none word, with letters and numbers. By that manner it is a verry difficult one to guess.
A friend
He hecho cambios en el blog, para poder evitar estos plagios sordidos
anonimo,
Ayer mismo coloque otro bronce. Se inaugura en agosto, pero como siempre, ya lo termine y fui pagado, antes de tiempo, estilo holandes. Cuidado, que algun dia te zumbaran un sueco negro, y eso duele mas que un mamey! Imaginate, otro monumento mas, y empiezo ahora en el proximo!
A La Mano Poderosa le pasó eso por estar dando lecciones de moral. Parece que le picó fuerte. Se le nota más rabioso que de costumbre.
Nada, un buen trago de Bcardi te quita las penas. Y a esculpir ! que con la bobería de tu metedera en el blog ya extrañamos los cabezones que martires cubanos con que has idi inundando Miami.
Gracias por la informacion Mano Poderosa. De momento no hago mas entradas en ningun blog. Ni pude imaginar que mi password podia ser conocida por administradores de blog. Aqui entran muchos administradores de blog, no muy eticos por cierto, que podrian haberme jugado esa mala pasada. De entrada no habria etica, pero averiguare si esto es ilegal, y se puede averiguar de donde procede tal ultraje
Jose Antonio, the blog adminitrator, or administrators can find out via your URL and other methods your password. This is something that Ernesto has to investigate, or it will eradicate the confidence and trust within this blog community.
anonimo, Te envio el sueco negro!
Para los que leen, es necesario que sepan que el comentario de las 12:24 PM, que comienza con “esono le importa a nadie”…no es mio.
No se como habran podido usar mi nombre en azul. Los que plagian siempre lo han hecho en negro. Esto es preocupante. De pena
anonimo o acaso anonima,
Ese veneno tuyo lo llevaras contigo sobrepasando tu tumba. Ese “wife” de que hablas a pasado por mas cosas durante su vida que te puedes imaginar, y es emocionalmente mas fuerte con una bella alma, y tiene mas coraje que muchos hombres que he conocido. Hacia yo ser un viejo, etc. etc. si no te has enterado, el amor se mide de adentro no de afuera. Muy triste tu comentario, que representa una gran amargura, soledad, y envidia. Lo que si, no seas tan cobarde, tirame a mi, y pon tu nombre para poder responderte. O es que tienes que esconderte detras de mi wife!
Bueno Mark la verdad es que no todo el mundo está dispuesto a levantarse al lado de un viejo cáncamo como tu wife, eso que tú llamas viejo y bello matrimonio. ¿No has visto nunca la cara de insatisfacción de tu esposa? Porque no me dirás que la señora irradia felicidad.
En vez de recomendarle a Ramón que escriba sobre lo que tú dices, dedícate tú a ver qué técnicas ramonianas al óleo empleas y cómo enderezas el pincel, para que el cáncamo se convierta en papaya fresca.
Ramon, Please, por que no escribes algo sobre tu obra, eso es lo que yo en particular si encuentro interesante.
Jose Antonio,
The question at hand is, a los jovencitos le gustan a los viejos? Yo siempre me rio cuando mis amigos ven a una jovencita caminando por la calle y me dicen “que buena esta, dejame ir hablar con ella, para ver si sale conmigo”. Yo soy heterosexual, y tengo un bello matrimonio de casi ya 30 años, y he visto como mis contemporarios (ya nos pasamos los 50) piensan que todavia tienen 20 años. Me rio, y les contesto, la decision no es tuya, solo la toma la jovencita, si es que le interesa a los viejos! Ja!, Ja!, That’s Life!
Eso no le importa a nadie. Además ya estoy muy viejo para Ramón que le gustan los jovencitos
¿Y cuándo vas a escribir de tus amoríos con Adua?
Muy astuto Jose Antonio, y de nuevo, muy de acuerdo.
A pesar de la moraleja arabe, que justificaria, no haberle guataqueado a Nestor, todavia se lee en ti cierto vestigio de culpas.
Este articulo de hoy, sinembargo, y precisamente por esta razon, descubre lo que tienes de humanidad
Nueva entrega del Maricón en Jefe. Reflexiones Nr. 13.
se lee bien pero en esencia es una expresión de los celos: la envidia parece ser la motivación de la literatura (al menos en este blog)
El tipo este de Adua la pedagoga tiene mucho talento. Me gusta su desenvoltura. A ver si se prodiga un poco más.