- jun 25, 2007 • 09:46h
- 22 comentarios

1-Porque mezcla la política y la moral, en la estela de la más dañina tradición martiana.
2-Porque está prisionero de la tentación del número (“cada vez mayor número”, somos muchos, etc.)
3-Porque hace un poco lo mismo que critica: se ubica en un lugar superior al de tanta gente que vio destruidas sus vidas, que pasó por la cárcel, que por eso no transigen y que se oponen a derogar el embargo para no regalarle una victoria política a Fidel Castro o porque tienen la certeza de que no hay otra política que funcione con el régimen.
4-Por maniqueo: plantea un asunto muy complejo como la lucha de dos bandos sin matices: los buenos y los malos.
5-Por victimista: se coloca del lado de las “víctimas” con un derroche de pathos.
6-Por contradictorio: dice que son mayoría los que llegan por el bombo (automáticamente etiquetados como contrarios al embargo) y luego habla de la situación de una “minoría” vejada.
7-Por desinformado: ignora que el Diálogo lo inventaron los exiliados en 1977, o que ya Carter o Clinton intentaron la estrategia del diálogo con el castrismo sin resultados visibles. Se ignora olímpicamente buena parte de la historia contemporánea de Cuba, pero se quiere opinar con autoridad.
8-Por falaz: insiste en el socorrido paralelo entre el “exilio duro” de Miami y el autoritarismo cubano. Esta metáfora, que lleva el sello inconfundible de Alejandro Armengol, es una de las grandes falacias del periodismo “liberal” miamense. Así más nunca.
Ernesto Hernández Busto
Barcelona
PD: 8 rectificaciones al gusto de Ernesto
1. “Porque mezcla la política y la moral, en la estela de la más dañina tradición martiana.”
2. “Porque está prisionero de la tentación del número (“cada vez mayor número”, somos muchos, etc.)” ¿No eres tú el que está preocupado con el número de las “remesas”, con los turistas, etc, y quien espera a que un académico te explique esas cifras?”. Desgraciadamente si hablamos de elecciones y de votos necesitamos cifras.
3. “Porque hace un poco lo mismo que critica: se ubica en un lugar superior al de tanta gente que vio destruidas sus vidas, que pasó por la cárcel,”
No me malinterpretes. Yo no me creo, ni intento ponerme por encima de nadie. Mucho menos de “tanta gente que vio destruidas sus vidas, que pasó por la cárcel.” Tú no admiras a esa “gente” más que yo.
4. “Por maniqueo: plantea un asunto muy complejo como la lucha de dos bandos sin matices: los buenos y los malos.” Estamos hablando de dos grupos distintos donde por supuesto hay sus zonas grises, y a los que no les importa nada. Si quieres que me tome 25 páginas escribiendo un artículo académico con todas las de la ley, no un artículo para tu blog, puedo intentarlo, pero aun así ese preferiría publicarlo en una revista académica.
Hace de manso buey, y como presta
Servicio a los señores, duerme en paja
Caliente, y tiene rica y ancha avena.
¿Qué ignoras de mi argumento y no mencionas en tu réplica?: el miedo detrás de la agresividad de los conservadores, y su retórica del insulto para descalificar la opinión ajena: los calificativos de “oportunistas” “intoxicados”, “nihilistas”, “ingenuos” “viciados”, “dialogueros”, “rojillos”, etc. Como dice alguien más: el “vituperio derechista, la bravuconería miamense, las palabritas para gritar frente a la casa de los vecinos [antes de lanzarle los huevos]…van bien’. No hard feelings. Seguimos debatiendo, pero sin huevos, please.
PD2: Estimado Jorge, no tengo nada más que agregar a mis objeciones. Me temo que las has tomado de manera personal y así la polémica puede volverse tonta, interminable y tediosa.






El texto de Camacho es pésimo.
Muy superficial.
Ahora bien, me parece que como trabaja para una Universidad de Gringolandia = Lobby de izquierdas mequetrefes, tiene que ganarse los frijoles usando el sofisma del mentiroso que de tanto mentir ya cree que no es mentiroso.
Haces bien, Ernesto, no le respondas a esa réplica pésimamente escrita.
Creo que nunca seremos un pueblo unido , que el danno que nos han
hecho no tiene reparacion, lo que nos pasa al exilio de hace 30 y 40 annos es que nunca se vio una tirantes entre los cubanos, la historia de Martha Pardino , es exactamente la misma de todos de aquellos tiempos, mis padres llegaron de 38 y 40 annos de edad con 5 hijos y el dolor de haber dejado a mi hermano mayor de solo 17 por cuenta de la edad militar, sin siquiera poder hablar por telefono y 10 annos para volverlo
a ver, llegamos a un pueblo de New England, con la nieve por las rodillas, tambien cogimos muebles viejos, ropa usada de la iglesia y teniamos un “cuban club” donde nos
reuniamos los 4 gatos que habia, nos adaptamos y nos formamos seres
de bien , siempre hemos acogido y ayudado a todos los que han llegado despues, y asi eran los cubanos en new jersey,y new york,solo tenias que ir a un establecimiento de duennos cubanos y decir que acababas de llegar y enseguida te acotejaban, y de seguro pasabas las navidades con una familia mansa de corazon , entonces es verdad? que toda la division practicada por tantos annos, ese deseo de vivir teniendole tirria al projimo vaya a perdurar entre nosotros? personalmente yo soy de las que digo que nuestra idiocincracia nos la han cambiado, que tristeza!!!!
Mira que a los rojillos les gusta hacerse las victimas…
maniqueo, desinformado, falaz..etc catalogo del vituperio derechista, bravuconeria miamense, palabritas para gritar frente a la casa de los vecinos…van bien
Pero es que es totalmente falso. En Miami solo hablan del tema un punado de trasnochados, que por cierto, siempre son los mismos.
Estoy contigo, Ernesto!
Pero en que quedamos? Si todo el mundo en Miami dice lo mismo que Camacho, entonces para que quejarse del supuesto rodillo del exilio duro?
“falaz: insiste en el socorrido paralelo entre el “exilio duro” de Miami y el autoritarismo cubano.”
Se ve que no vives en Miami, y que solo lees los periodicos en la red. Si vivieras aqui sabrias que todo el mundo dice lo mismo.
Esas etiquetas, Ernesto, te valen mas a ti que a Camacho. Tu eres el que habla del embargo como un “bastion moral”, de “ellos y nosotros”, del numero de “remesas” y de tusitas que van a Cuba !esas palabras son tu propia caricatura!
Cuesta trabajo estar de acuerdo con “Nosotros, nacidos a partir del primero de enero de 1959, fecha en que se implantó en Cuba una tiranía nefasta y criminal, somos también parte del exilio histórico de Miami. Muchos salimos de Cuba por razones políticas y otros muchos hemos nacido en el exilio al huir nuestros padres de la persecución política en la isla”. Por mucho que uno simpatice con el supuesto conservadurismo del denominado exilio histórico (que no lo es tanto: comenzaron a salir en su mayoría a mediados de 1960: hasta ese momento aplaudieron, como lo hizo Tony “tronco de yuca” Varona y Carlos Prío; los únicos históricos son los batistianos, los que tuvieron la dicha de recibir la llamada esa madrugada…), es imposible aceptar la continuación de esa generación: los cachorros son sólo una caricatura. Dicho esto, son muy necesarios: pues sin ellos no hay Camacho.
Mejor: es un Franco tirador…
Recuerden que alguien como Enrico Mario Santí también se sentó en la mesa a dialogar…
Donde hay democracia, siempre hay un poco de gritería. Hay que acostumbrarse. No es un insulto cuestionar hasta que punto posiciones como las que piden derogar el embargo o eliminar las restricciones contribuyen a la supervivencia del régimen castrista y se convierten en un simple instrumento propagandístico del castrismo. A quienes no les gusta la gritería, les recuerdo este trozo de un discurso de Fidel en 1959 que Camilo López colgó el otro día en su blog “Estancia cubana”: “Lo que más nos cuesta a nosotros en estas concentraciones, que son cada día mayores, es que el pueblo se calle. Y es que la mayoría guarda silencio, pero siempre queda una minoría de un 5% ó un 10% que está conversando, peleando o discutiendo con el vecino. Cuando logremos en estos actos que todo el mundo preste atención, habremos dado un gran paso de avance, porque habremos logrado suprimir uno de nuestros males”.
El tema es muy importante para todos los cubanos que estamos en medio de las controversias del exilio, o que forman parte .
Pero el tema no es digno de ser discutido con Hernández Busto que por razones desconocidas, está situado en una enigmática posición contestaria a todo lo que sugiera el diálogo y la comprensión.
Es un franco tirador de barricada.
Si alguien pudiera sacar el tema de este ámbito “ernestiano” y colocarlo en otros escenarios se pudiera alcanzar altura en el debate
No es éste el mejor lugar.
¡Qué va, así no se puede!
Camacho no era el del cuento guayabero del joyero postbolito?
malame moria
Ernesto, cuáles son las ocho razones por las que no te gusta la actitud contraria, la de los exiliados “históricos” que se oponen a que haya ninguna otra voz proponiendo alternativas? Digo, si es que las hay.
La verdadera falacia está en representarse como la voz del exilio, cuando está más que claro que desde el principio han habido fracturas y fricciones. Y la de los que dicen que sólo una variante de “lucha”, sancionada en la calle 8 y Radio Mambí, es válida. Fíjate que mi problema no es que lo digan y se lo crean, es que cuando sale la más mínima crítica o propuesta alternativa empiezan los ataques y los insultos.
El copy and paste del segundo comentarista es típico “desconocedores de la realidad de Cuba” –así que yo que nací y crecí en Cuba sé menos de la realidad cubana que estos augustos luchadores.
(Y por cierto, Bernardo Benes y los exiliados que “inventaron” el diálogo en el 77 fueron y han sido criticados y vituperados por el exilio vociferante. Esa parte de la información no la dejes afuera.)
“Porque hace un poco lo mismo que critica: se ubica en un lugar superior al de tanta gente que vio destruidas sus vidas, que pasó por la cárcel,”
No me malinterpretes Ernesto. Yo no me creo, ni intento ponerme por encima de nadie. Mucho menos de “tanta gente que vio destruidas sus vidas, que pasó por la cárcel.” Tú no admiras a esa “gente” más que yo.
Lo que critico es la retórica del insulto para descalificar la opinión ajena, en Cuba y en el exilio: calificativos como “oportunistas” “intoxicados”, “nihilistas”, “ingenuos” “viciados”"dialogueros” etc, etc. Porque ya sabes, donde hay gritería no hay razonamiento.
Acabo de colgar estos tres articulos, porque creo necesario rebatir opiniones viciadas como las de este Camacho.
Hernandez Busto, su resumen, muy bueno.
De la comunidad cubana y del exilio histórico. Por Martha Pardiño.
No conozco a Ana Menéndez, pero al leer su escrito del pasado miércoles, estoy 100% de acuerdo con lo que expone Mercedes Soler en su artículo Sumar y multiplicar, nunca dividir, (Perspectiva, 20 de mayo), sobre la columna de su colega sobre el exilio histórico, al que estoy muy orgullosa de pertenecer.
Hay una frase de Goethe que me gustaría recordarle a la Sra. Menéndez que traducida al español dice: “El que no está orgulloso de sus ancestros es una persona que no puede tener estima de sí”.
Yo llegué a Miami en Julio del 1962. Con los $100.00 mensuales que nos daba el gobierno de Kennedy y la comida del Centro de Refugiados, que consistía en leche en polvo, una bolsa grande de huevo en polvo, una lata grande de spam, frijoles blancos, mantequilla de maní, un queso velvetta grandísimo, harina de maíz y mantequilla, pudimos resolver y nunca nos quejamos, al contrario, nos considerábamos afortunados porque habíamos llegado a esta ciudad de Miami con tres mudas de ropa y sin un centavo en los bolsillos.
Nos hospedamos en el hotel COLONY de Miami Beach, que por aquella época estaba cerrado pero un cubano listo lo arrendó y lo alquilaba a los cubanos que llegábamos por $45.00 al més. Claro está sin aire acondicionado ni servicio de hotel. El cuarto nuestro era un horno pero le dábamos gracias a Dios que podíamos vivir allí. Algo que ahora recuerdo y me causa risa, era que cuando encendíamos la cocina, se apagaba el refrigerador y cuando éste andaba, se apagaba la cocina.
Nos pasábamos las noches hasta las 4 ó las 5 de la madrugada sentados en la terraza del hotel, conversando y matando al tirano. Todos estábamos convencidos de que aquello no duraba un año más. Todos pensábamos con optimismo que teníamos un pie en la isla y otro en Miami, y estábamos seguros de que este exilio sería muy corto.
Alberto y yo íbamos todos los días caminando desde la playa hasta el downtown donde teníamos a un cura y a un médico cubano, nuestros amigos, que nos sanaban el alma y el cuerpo. Siempre salíamos llenos de esperanza de la Iglesia El Gesu. El Dr. Amaury Robles atendía a todos los cubanos, los curaba, los animaba y les regalaba las medicinas en la Torre de la Libertad: todo gratis.
Alberto empezó a trabajar cortando césped con un amigo nuestro que tenía ese negocio. Ganaba 75 centavos la hora y nos sentíamos millonarios. Después se consiguió un trabajo en el Miami Heart Institute y un part time en una gasolinera. Nos compramos un transportation por $90.00 que tenía un hueco del lado del chofer que se veía el pavimento y el techo no tenía forro, pero para nosotros era un cadillac, pues nos resolvió miles de cosas, sobre todo que Alberto no llegara tarde a los dos trabajos.
Comenzamos a ir a misa todos los domingos a la iglesia San Juan Bosco, en ese tiempo ubicada en un lote que había sido un garaje en la calle Flagler y la 13 avenida del S.W. Nos sentábamos en sillas de tijera, frente a un altar medio improvisado todos los domingos. Allí mismo hoy se levanta orgullosa la vieja iglesia construída con amor y esfuerzo sin igual por el Padre Vallina y, al lado de ésta, la nueva iglesia de San Juan Bosco también producto del sacrificio y la bondad de este Padre que ha sido providencial para todas las familias cubanas y de distintos países hispano parlantes que han venido a buscar refugio a este país. En San Juan Bosco hay un dispensario médico; una escuela para cuidar a los niños cuyos padres trabajan; un departamento de ayuda a familias pobres que cubre hasta entierros para quienes no puedan solventar ese gasto.
Después nos apuntamos en nuestra Parroquia de San Michael que hasta el día de hoy es nuestra iglesia. Nuestros tres hijos se bautizaron, hicieron la primera comunión, la confirmación y cursaron estudios hasta el octavo grado en Saint Michael.
Nuestra querida parroquia ayudó desde el principio a los cubanos exiliados, bajándonos la cuota mensual del colegio hasta que estuviéramos en posición de pagar la cuota completa.
En el downtown estaba la bella Iglesia de El Gesu, el Correo, el Ten Cent, McCrory, Three Sisters, el Royal Castle con café americano por 5 centavos y hamburgers a 10 centavos. La verdad es que nadie se moría de hambre en ese tiempo. También estaban tiendas de telas de judíos que tenían muchas rebajas y siempre nos regalaban algo como un carretel de hilo, o unos botones, etc. La Casa de las Viejas donde se vendían botones, encajes, hilo, hebillas, bueno, de todo un poco, y muy barato, también era visita obligada de las mujeres en aquel tiempo.
Capítulo aparte fue para nosotros la tienda “Diamonds”, que bautizamos con el nombre de “La Casa de las Mierditas”, porque allí se encontraba de todo y a muy buen precio. Tenían adornos para fiestas de cumpleaños, platos y vasos de cartón, velitas, adornos de navidad, hilos, cintas, madejas de hijo de tejer, etc., etc., de todo un poco.
Nosotros en aquella época maravillosa de nuestras vidas – porque no teníamos dinero – pero todos los cubanos exiliados estábamos siempre juntos, dándonos fuerzas unos a otros, llorando unas veces, riendo las otras, en fin, éramos todos una gran familia.
El Dr. Amaury Robles se sentaba todas las tardes en la yerba del frente de su casa alquilada, con su mujer y sus 8 hijas, a rezar el rosario. Cada vez que alguien se enfermaba, allí estaba Amaury curando, ayudando y hasta con la medicina que se necesitaba y, ni hablar de dinero – en ese tiempo nadie tenía para pagar ni médico ni medicina pero teníamos profesionales como Amaury y muchos otros cubanos pertenecientes, por cierto, al inútil exilio histórico, como nos llama la Sra. Menéndez.
No les faltaron a los niños del grupo fiestas de cumpleaños que todavía hoy, después de mayores, recuerdan con cariño.
Gracias a mi gran amiga, Antonia Forment, que es una optimista impenitente, y una mujer fuera de serie, se hacía el cake de cumpleaños con harina, huevos y leche en polvo y mantequilla de maní del Refugio. A este cake Antonia lo bautizó como CAKE REFUGEE. Quedaba delicioso. No faltaban las croquetas que se preparaban con la carne de lata (spam), y se pasaban por harina y se freían y quedaban buenísimas. Por unos centavos comprábamos en la Casa de las Mierditas (Diamond) unas velitas y platos de cartón y algunos jueguitos para rifar. Por unas horas nos olvidábamos de todo y celebrábamos como si estuviéramos en nuestra patria.
Cuando alquilábamos un apartamento o una casa, en aquel entonces baratísimo, los muebles los conseguíamos yendo por Coral Gables y algunos lugares de la playa, donde botaban cosas buenísimas. De esa manera yo me conseguí una estufa y un refrigerador casi de paquete de color amarillo porque los dueños de los mismos habían arreglado la cocina y se habían comprado todo nuevo. También conseguimos una lavadora, un televisor en blanco y negro, un sofá, una cómoda, dos butacas, una bicicleta de varón, etc., etc. Nos poníamos todos de acuerdo y nos montábamos en uno o dos carros y recorríamos las zonas donde la gente ponía en la calle cosas preciosas y casi nuevas.
Ya eso no existe.
Podría escribir páginas y páginas de todo lo que hicimos e inventamos, al llegar de Cuba a este Miami que es ya nuestro hogar. No puedo negar que el inglés en aquel tiempo era más que necesario pero también se podían coger clases gratis de inglés. Muchos de nosotros ya vinimos de la isla sabiendo inglés y eso nos hizo más fácil conseguir trabajo.
Por eso nunca me acordaré de esos días con amargura porque nosotros las mujeres y hombres que tuvimos que abandonar la patria donde nacimos, siempre hemos tratado de enaltecer el nombre de Cuba y hemos sido dignos, trabajadores, obedientes de la ley, y hemos educado a nuestros hijos para que sigan nuestro ejemplo.
Creo que hemos sido un exilio que ha dado ejemplo de disciplina, honor, decencia, y nos hemos adaptado a este país, sus costumbres y sus leyes pero siempre pensando y luchando por la libertad de nuestra tierra.
De nuestra inmigración, Gracias a Dios, han salido muchos triunfadores que hoy ocupan altos cargos en el gobierno de este país y muchos otros que tienen grandes industrias y negocios que dan empleo a miles de personas, sin contar con los talentosos y distinguidos profesionales que han salido de nuestras familias.
Creo que para hablar de la comunidad cubana y del exilio histórico hay que saber y profundizar mucho más porque no es un tema que se puede despalillar a la ligera como lo ha hecho Ana Menéndez.
RESPUESTA A ATAQUES CONTRA EL EXILIO HISTORICO CUBANO
Teniendo en cuenta la ofensiva desatada contra el exilio histórico de Miami por parte de apologistas del régimen castrista, así como de cubanos recién llegados, desconocedores de la realidad de Cuba, quienes hablan sobre una supuesta carencia de libertad de expresión y que se deben cambiar los métodos de lucha por una apertura sin condiciones hacia la isla, hacemos la siguiente declaración:
Nosotros, nacidos a partir del primero de enero de 1959, fecha en que se implantó en Cuba una tiranía nefasta y criminal, somos también parte del exilio histórico de Miami. Muchos salimos de Cuba por razones políticas y otros muchos hemos nacido en el exilio al huir nuestros padres de la persecución política en la isla.
El Exilio Histórico no es una imposición política. Es un concepto ideológico donde convergen todos los cubanos que reconocen que, Cuba, la patria de todos, vive sometida bajo los designios de una autocracia que ha exterminado todo vestigio de libertad y se mantiene por la represión permanente.
Exilio Histórico no son los “viejos”, como llaman despectivamente a quienes llegaron a partir del año 1959. Somos todos los que vivimos en esta ciudad y queremos la libertad de Cuba, por encima de todos los intereses internacionales y de algunos otros cubanos que pretenden la permanencia de esa tiranía. Que lucran con el dolor del pueblo y promueven los viajes y los negocios con ese régimen.
Los motivos por los cuales nos fuimos, o nacimos en este país, todavía se mantienen y, por lo tanto, consideramos que debemos defender la misma postura que hasta ahora se ha mantenido.
No aceptamos componendas con la tiranía. No aceptamos el llamado “diálogo”, que no es más que un monólogo con sordos. No aceptamos que se levante la economía del régimen castrista con el sudor de nuestro trabajo.
Muchos de los que estamos aquí tenemos familiares en Cuba, y los ayudamos, pero cumpliendo con las leyes establecidas para evitar que el régimen siga en su papel de proxeneta del exilio.
Cuba merece una total libertad, comenzando por la excarcelación incondicional de todos los prisioneros políticos, elecciones partidistas, libres y democráticas y una transición hacia la democracia, no una sucesión, ni una continuidad del sistema totalitario actual.
El Exilio Histórico no está viejo. Viejo está el régimen que lleva casi medio siglo en el poder, reprimiendo, encarcelando, fusilando, y enlutando al pueblo con el dolor de sus hijos perdidos en el mar y dispersados por todo el mundo como parias sin bandera y sin patria.
A partir de este momento nos pronunciaremos públicamente, y estamos dispuestos a participar activamente en los medios de difusión radial, escrita y televisiva.
Aquellos que quieran unir sus firmas a este documento, comuníquese con los miembros del Comité Coordinador.
PARA CUBA YA ES HORA
Por Camilo López Darias.
El exilio cubano de Miami es variopinto porque precisamente subsiste lejos de las fronteras del colectivismo militante que predomina en la isla. Pero dentro de la diversidad, es posible precisar puntos unitarios que al fin y al cabo determinan una idiosincrasia propia. Ello, a pesar de las contradicciones motivacionales existentes.
Todos los que emigramos a este trozo tropical de la península floridana nos encontramos condenados a un reconocible EXILIO, pues precisamos de indultos, permisos y perdones para volver a nuestro país de origen. Todos somos cadáveres civiles al arrastrar una absoluta pérdida de nuestros derechos individuales en la isla. De allí debe de partir el reconocimiento del problema más vital.
El llamado exilio histórico no puede, sin dudas, atesorar idéntica visión política que los recién emigrados. Y por supuesto, viceversa. Las suspicacias predominan de parte y parte, y responsabilizar a un grupo determinado es una falacia conceptual que justifica y avala en cierta medida al régimen de La Habana.
Quienes hablan de una guerra generacional están frivolizando el tema. Aunque convenga a algunos. Pretender equiparar a las numerosas víctimas del proceso político cubano con sus victimarios es un error mayúsculo y forzado.
La discusión sobre manejos y estrategias es un ejercicio sano de debate que debe practicarse a diario. Y es útil en cuanto ideologiza a un sector de la emigración cubana que se definió como apolítico en un determinado momento. Pero pretender vociferar que los marcos de discusión existentes en Miami emulan al totalitarismo de La Habana no es más que una mentira que empobrece cualquier debate que se quiera propiciar.
Nr. 6
Los del bombo son mayoría entre los nuevos exiliados pero son una minoría respecto al exilio histórico.
Por los demás puntos, cada cual tiene el derecho en una sociedad libre de expresarse y de estar o no de acuerdo con cosas.