Penúltimos Días

De nuevo la Ostalgie

Mayo 22, 2007 · 12 Comentarios

Confieso que dudé antes de entrar a la exposición “Parteidiktatur und Alltag in der DDR” (Dictadura y vida cotidiana en la República Democrática Alemana). No iba a aprender nada nuevo, y los refocilamientos masoquistas no son mi especialidad. Pero comenzó a llover casi como en el trópico. Yo salía de la Universidad Humboldt, que está en la avenida Unter den Linden, al lado del Deutsches Historisches Museum que proponía la exposición. Entre guarecerme en el museo y tomar los trastabillantes trenes subterráneos de Berlín, preferí lo primero.
Ya he escrito aquí mismo sobre la Ostalgie. Aunque maquillada, esta exposición va por los mismos derroteros de esa moda, es un trasunto del “Ossiwitze”, una broma del Este. No es casual que muchos de los textos de la exposición terminen con esos chistes. Por ejemplo: “Dos guardias fronterizos están en sus puestos, mirando en dirección a la República Federal. Uno de ellos rompe el silencio:


“–¿En qué estás pensando?
–Lo mismo que tú.

–Entonces tengo que arrestarte ahora mismo.

Varios textos incluían raras preguntas didácticas destinadas a los jóvenes: “¿Quién fue Honecker?” o “¿qué significado tuvieron las teorías de Marx, Engels y Lenin en la RDA?”. ¿Podemos siquiera imaginarnos el día en que se le pregunte a los niños cubanos quién fue Fidel Castro?
Bajo el lema “La RDA pertenece al Museo”, se lanzó en junio de 1990 un llamado a todos los habitantes del Este alemán para que donasen objetos y pertenencias. Existía la preocupación de que algo más que un estado comunista desapareciera para siempre. La carta de una donante lo deja claro: “Nunca pertenecí a ningún partido político. Sin embargo, tengo que decir que no todo en la RDA era malo, aunque ahora se imponga decir esto (…) Para mí, la RDA no fue en primer lugar un estado, una forma de la política, sino simplemente mi patria”.

Casi todo lo expuesto (echen un vistazo al álbum del Berliner Morgenpost) pertenece a las colecciones del Deutsches Historisches Museum. Éste se fundó en 1987, en la República Federal Alemana, pero su antecedente, el Museum für Deutsche Geschichte (Museo de la Historia Alemana) se fundó en 1952 en la RDA por el Partido Socialista Unificado de Alemania. Se disolvió en septiembre de 1990, en el último gobierno del “primer estado socialista alemán”. Tres meses antes habían efectuado el llamado a la donación. En pocas palabras, la Ostalgie permitió que los fondos del museo comunista se transfirieran al actual. Alguien le preguntó a Walter Ubrich, secretario general del Partido, que respondió: “Absolutamente bien hecho. La historia es correctamente expuesta. Los visitantes aprenderán”.

Bajo esta exposición tenemos, entonces, una curiosa operación de reciclaje. El sombrero de piel de Lenin, la gorra de Ernst Thälmann, la de Wilhelm Pieck, los espejuelos de un ministro de la RDA, el birrete de doctor de Honecker… ¡Disfrútenlos junto con los bustos aplastantes de Marx, Engels, Lenin, la Luxemburg, Liebknecht!

La obsesión “instalacionista” lo abarca todo: envases plásticos de yogurt y margarina, cintas de medir, frascos de vitaminas y anticonceptivos, cajas de regalos, sombreros, cubitos de sopa concentrada; cubiertos, gorras de pioneros y delantales de obreros, radios (creo haber visto algunos similares en Cuba), el emblemático Ampelman o muñequito del semáforo, los televisores, el socorrido Trabant, cámaras fotográficas; listas de precios en las tiendas, bolsas para la compra (versiones robustas de la jaba cubana); teléfonos, botellas de cerveza y licor, muebles, vasos y copas, planchas, máquinas de coser, zapatos de “plataforma”, los uniformes de la FDJ (Juventud Libre Alemana), el ejército y los policías, los adminículos del baño para colocar el jabón y colgar el papel sanitario… Hasta un pequeño utensilio de madera para rellenar champiñones… (Lamentablemente, este último no llegó nunca a Cuba.)
En cualquier caso, el revival de esta expo es bastante sofisticado, con interesantes espacios consagrados a la “Parteidiktatur”. Affiches de propaganda, ejemplos de manipulación ideológica en los periódicos, en las universidades, con los intelectuales, campañas partidistas. Por ejemplo, una sobre el “Hombre Nuevo”; otra, en contra del “imperialismo alemán” (entiéndase de la RFA), que convirtió a Konrad Adenauer en Hitler y a la cancillería de Bonn en “das Braune Haus”. Y ayudada con libros como –¡oh, delicia!– La RFA: una sociedad sin futuro. No menos irrisoria, si no hubiese causado tantos muertos, la manera en que bautizaron al Muro: “Der Antifaschistische Schutzwall” (Muro de protección antifascista).
¿Se acuerdan del libro, publicado en Cuba, El hombre y la mujer en la intimidad de Siegfried Schnabl? Allí estaba el original alemán, de 1978, en la sección dedicada a la influencia del Partido en los jóvenes.

Tampoco podía faltar la Stasi. Desde un aparato de escucha telefónica hasta un archivo alfabético de gran complejidad. Recuerden que, en determinado momento, la Stasi contó con 5,4 millones de “clasificados”. El closet-escritorio metálico que pude ver debió contener unas 5000 fichas, calculo. Racional, cómodo para sentarse y consultar –con forma de escritorio–, ese armatoste ejemplifica una organización perfecta, eficiente y diabólica.

Pero lo mejor estaba por venir. En la sección dedicada a explicar el Pacto de Varsovia se presentan regalos de ocasión de los “países hermanos”. El de Cuba es una escultura en madera, “El pájaro de presa y la paloma de la paz”, ofrecido en ocasión del III Congreso del Partido Comunista Cubano en 1986. Lamento no tener imágenes de este bicho alucinante –no me permitieron tomar fotos–, pero les aseguro que nunca he visto algo más absurdo y de factura tan barata. Rampante, el “Halcón cubiche” se afianza sobre tres calaveras. De éstas sobresalen dos bombas, con las que el engendro amenaza. Hay cadenas a ambos lados de la criatura, que acaban en las bombas. En su pecho, ¡un candado! (alusión, probablemente, a que los “países hermanos” podían utilizar el arma atómica cuando les diera la gana). Y coronando la cabeza del halcón, una palomita inocente, nieta tal vez de aquella que se posó en el hombro del Comandante.

La exposición continuaba en la segunda planta. Filmes, grabaciones, grandes pancartas, todo dispuesto para recrear una puesta en escena al mejor estilo “realista socialista”. Me asfixió. Sobre todo, los filmes: esos rostros de “trabajadores” que expresaban todo lo contrario de las palabras que decían. Antes de irme tuve que pasar por un estudio fotográfico de los tiempos de la RDA y prolongado, con las mismas personas, hasta la actualidad. “Aunque han sido fotografiadas en el mismo lugar donde siempre han vivido, sus condiciones de vida han cambiado radicalmente. Ahora trabajan con máquinas modernas. Ya no están obligados a cumplir con las irracionales demandas de la dictadura del Partido, pero echan de menos lo básico material y social de la antigua sociedad”. Sic.

Afuera, los tilos de la avenida, los edificios barrocos y una cantante mediocre que entonaba a Mozart me recuerdan que todo lo anterior ha sido una pesadilla de mal gusto. Voy a un café, pido una cerveza y observo que es la misma que vi en la exposición: Berliner Pilsner. La botella y la etiqueta han evolucionado según los “parámetros capitalistas”. Quien no ha evolucionado es la camarera: tiene ese aire típicamente socialista de irritación ante la llegada de un cliente.

Isis Wirth
Munich

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12 Comentarios ↓

  • Anonymous

    Estudié en la RDA y tuve la suerte de vivir los últimos seis años de su existencia allí. Por eso es que no puedo comprender la Ostalgie y la desmemoria de la situación real de libertades coaccionadas. Y menos aún sabiendo los billones de euros que se traspasan cada año a los “nuevos” estados federales en la zona de la antigua RDA. Tanto descontento por ser libre!

  • Anonymous

    Recomiendo la expo “Stasi Secret Rooms”, de Daniel & Geo Fuchs, en la sala de fotografía del Palau de la Virreina de Barcelona.

  • lavenadelgusto

    Estupendo articulo…lastimas que no haya mas.

  • Anonymous

    Isis, estás apretando. La mejor pluma de los penùltimos…

  • Caminante

    Isis, ahora me desayuno que estás en Berlín!

    Me gustaría que tropezáramos. Radico en Leipzig, y ya medio que me asfixio…

    Este mismo viernes estoy por Berlín, y me vendría retequebién un cafecito y algo de conversación decente.

  • Anonymous

    A proposito de la DDR:
    mis amigos de Alemania Occidental cuando me hablaban tenian un nombre para la DDR.
    Deutsche Dreke Republik.
    En aleman: Republica de Mierda alemana!!

  • Anonymous

    sería Dreck y no Dreke que no existe en alemán. Dreck es suciedad, basura, no es mierda=Scheiße.

  • Anonymous

    Danke Schoen ubersetzer. Ich bin Kubanische aber nitchs Deustch. Tut mir leit.

  • Isis Wirth

    ¡Gracias!
    Saludos,
    Isis

  • Isis Wirth

    Caminante, el viernes estaré en Munich, pero nos ponemos de acuerdo.
    Leipzig, te entiendo!. He estado dos veces allí, y “aquello me mata”, por otra razón, también: la Batalla de las Naciones.
    Muchos saludos,
    Isis

  • maresmarrero

    Hola Isis! Soy una cubana en Berlín. Te felicito por los artículos. En especial por el que establece el paralelo entre los sanguinarios dictadores. Si lo tuvieras en alemán y te parece bien, me gustaría poderlo publicar en el portal dedicado al público germano-parlante que hemos creado hace unos meses: http://www.kuba-magazine.de
    dedicado a ofrecer información sobre la realidad cubana. Hacemos esfuerzos. Cualquier colaboración con estos fines es bienvenida. Creo que sería además un buen modo de aclarar a algunos lo que significa el castrismo en la isla… pues desde lejos a veces no se ve. Espero que me entiendas.
    Por lo demás me dará mucho placer conocerte. Creo que somos relativamente pocos por estos lares. Te dejo mi e-mail:
    mares_marrero@yhoo.de
    Un saludo fraterno,
    María del Carmen

  • El Klezmer en la República Democrática Alemana (DDR) « R e v i s t a O z

    [...] Después de la derrota alemana en 1945, la Unión Soviética ocupó las zonas del país menos industrializadas. Los grandes núcleos urbanos quedaron para Occidente. El 7 de Octubre 1949 se funda la RDA como respuesta a la fundación de RFA pocos meses antes. Aislada de Occidente y con el Ejército Rojo en el país, la RDA no tuvo otra opción que ser un estado satélite soviético. Pero no fue un estado cualquiera, desarrolló una potente y peculiar cultura en medio de un sistema ominoso. Ese país ya no existe, pero Occidente vive hoy una suerte de nostalgia, Ostalgie, por un mundo que conoció sólo desde la perspectiva del prejuicio y que hoy se re-visita. [...]

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