- may 17, 2007 • 10:38h
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Si se enuncian bien, respetando su ritmo intrínseco, las cinco sílabas que forman el sabio proverbio romano Dura Lex, Sed Lex, remedan exactamente el sonido de la clave del guaguancó: ta-ta-ta, ta-ta.
Es decir, que en la clave o llave (porque clavis es la raíz latina común de ambos vocablos castellanos) más original y popular de la música cubana se halla cifrada nuestra determinación básica.
La dura Ley que nos hace sufrir y gozar, y que nos guste o no es nuestra ley. Sobre la cual vivimos y bailamos.
La que nos tocó y que estaba para nosotros y que nadie nos puede quitar de encima.
Lo que más sacó de quicio a Néstor de mi imprevisible comportamiento libertario es que en cierto momento me convertí al budismo de Nichirén Daishonin. Fue la Tapa al Pomo.
Yo siempre estuve muy interesado en la filosofía oriental, y desde que François Lunven, un querido amigo y colega, un joven bretón muy talentoso, se tiró de espaldas por la ventana de un séptimo piso a la edad de 29 años durante una crisis de esquizofrenia, me puse a investigar leyendo todos los libros de René Guénon sobre el hinduismo, el sufismo y todo tipo de religiones, como buscando una llave que me permitiera entender y soportar mejor el misterio del sufrimiento humano, y especialmente el causado por la falta de sentido en nuestras vidas, algo que la Modernidad nos inflinge de manera progresivamente alarmante.
La ruptura con la Tradición, el hecho de que la civilización occidental sea la primera que no es tradicional, sino que se basa en una serie de sucesivas rupturas con todas las tradiciones que la precedieron, me parecía muy preocupante.
Ex Oriente Lux, decían los antiguos, y las voces de los muertos parecían susurrarme que escuchara mejor a ver si llegaba a entender el secreto de cómo volver a encontrar un camino que nos llevara de nuevo al punto en que la humanidad empezó a hundirse en la siniestra desorientación bajo la influencia del materialismo vulgar, ese famoso Becerro de Oro del que habla el libro sagrado de los hebreos. Finalmente, causalmente y no casualmente, encontré un cabo que me tiró el Buda Shakyamuni y me agarré a él firmemente.
Y hete aquí que mi querido Néstor se alborota de tal manera que mi sorprendente y ya pasada y finalmente aceptada traición a la ortodoxia homosexual se quedaba corta comparada con la magnitud de esta nueva extravagancia mía.
Se volvió casi loco y se pasaba horas torturando a amigos comunes hablándoles del tema en el que parecía haber concentrado toda su intolerancia. Lo peor fue que, influenciado por la práctica y la filosofía budistas, yo dejé de sentir lo mismo que él respecto a la Revolución cubana.
Cierto día, poco después de haber comenzado a recitar el mantra que la Soka Gakkai propaga, estaba yo escuchando por la radio las noticias del mundo y en eso anunciaron que en Angola un atentado de los rebeldes antigubernamentales había causado la muerte a 200 colaboradores cubanos del régimen angoleño. Por primera vez, en lugar de alegrarme como solía cuando el régimen revolucionario sufría algún contratiempo, me di cuenta cabal de lo que significaba la muerte violenta de 200 seres humanos, fueran éstos comunistas o no. Y lo sentí como en carne propia.
Por supuesto, Néstor echaba espuma por la boca de furia cuando le conté el cambio que había tenido lugar en mi conciencia gracias a la recitación del mantra Nam Myoho Rengue Kyo. Y así nos seguimos alejando, o más bien, él se fue alejando de mí y yo seguí mi propio caminito.
Un día de improviso se apareció de nuevo en París y dio una fiesta a la que convidó a sus amigos más antiguos y cercanos a él. No fue antes de que pasaran algunos meses que nos dimos cuenta de que aquella había sido su fiesta de despedida.
Catherine no quiso asistir teniendo en cuenta la conocida misoginia de Néstor. Él ya sabía que la epidemia lo había alcanzado y por supuesto achacaba la propagación del sida a Fidel Castro, quien personalmente había decidido crear la infección y diezmar a la población norteamericana, y por ahí desarrollaba todo tipo de fantasías geopolíticas junto con Reinaldo Arenas durante sus interminables chácharas sobre el obsesivo tema que les sorbía a ambos el seso por igual.
Una tarde recibí una carta de Fausto Canel desde Los Ángeles dándome detalles de la para mí desconocida enfermedad y terrible agonía de Néstor. Esa misma noche, para distraerme de la mala noticia, me llevé a mis dos hijos a patinar sobre hielo a una pista de mala calidad que habían instalado provisionalmente frente a la Basílica del Sacre Coeur, en la cima de la colina de Montmartre. Como hacía mucho frío y mucha era mi pena, en vez de esperar a que mis hijos se divirtieran un rato preferí ponerme a patinar con ellos para mantener mi mente ocupada. Los patines tenían el filo mellado y yo sólo había patinado en hielo una vez, con quince años, en el Parque Central de Nueva York. Mientras giraba por aquella mala pista junto con los niños, mi hijo mayor me hizo una pregunta, y como yo tenía por principio atenderlos siempre que me quisieran hablar, me incliné hacia adelante para escucharlo mejor y mi patín se hincó de punta en el hielo paralizándome el tobillo y caí en un movimiento espiral destrozándome la pierna izquierda.
A la hora que yo estaba operándome en el quirófano de un hospital de París, Néstor Almendros moría en Nueva York.
Ramón Alejandro
París




anonimo, siendo un gran erudito de las bellas artes e historiador de la humanidad, firma tu nombrecito. De esa manera nos puede impresionar con tus grandes conocimientos, y no tendras que esconderte, como un cobarde, detras del anonimato.
Solo siete, gracias, me destaco en algo. Imaginate, en toda la humanidad! Wow, que complimento, mejor que ser otro pintor o escritor mas!
Rcuerden que Marc es uno de los siete peores escultores que ha dado la Humanidad.
celedonio, y yo tambien, Marc
Coño, Mano, deja que Ramón escriba lo que le de la gana. Qué manía de decirle a la gente lo que tiene que escribir. A fin de cuentas, él firma con su nombre.
Ramon, al leer tu escrito, noto que mencionas a Catherine, pero al final escribes “mi hijo mayor me hizo una pregunta, y como yo tenía por principio atenderlos siempre que me quisieran hablar, me incliné hacia adelante para escucharlo”… pero no menciones sus nombres.
Si, Roman fue un muchacho ejemplar, inteligente, maduro, y sensible. Como tu hijo, fue un regalo de Dios, como lo es Freddy, los debes de mencionar con orgullo. Ramon, menciona y escribe sus nombres, escribe algo sobre ellos. Deja ya tus memorias sexuales, y escribe sobre tus hijos. Publica algo de Roman, para que tenga el su legado, sobre su inteligencia y manera de ver el mundo. En muchas cosas el te sobrepaso. No piensas que el mundo cybernetico, algo que el amaba, seria un lugar perfecto para un homenaje?…
Sad very very sad. Ramon, solo te queda recrear un pasado excluyendo muchos detalles, e inventando con tu memoria selecta, tus supuestos plaseres del ayer? Muy triste leer estos inventos, escrito por alquien que esta destruyendo su alma, vida, y arte debido de su narsismo, egoismo, y una trayectoria desastrosa. Very, very sad indeed. I pity you, and can only pray for you. As I pray every night for those lives which you have destroyed, as a cuase and effect of your uncontrollable lust for a hedonistic life, and manic selfishness. May they be saved, and may you realize what has been the consequence of your actions, before it is too late.
Marc
Anyway it sounds the same:
Du-ra, Lex-Sed-Lex…
Chano Well
Esta perdido en la clave Ramon. Eso que transcribe es clave de salsa o de otra cosa minorista que escuchan en Paris, Le jodi el articulito (arte y culito?) pero la clave de rumba (incluido el gua) seria: ta-ta, ta-ta-ta.
Estaca Brown
Maricón, tortillera, caca, pipi, culo…
Reflexiones del Maricón en Jefe Nr. 9.