- may 15, 2007 • 10:48h
- 11 comentarios
Desde que anunciaron que Fidel Castro estaba boqueando, echando espuma por el intestino grueso o plegado del dolor en el delgado, que para el caso da igual, salieron, de las sombras de las bodegas de no sé cuántas editoriales, no se sabe cuántos libros que lo dan ya por muerto.
A toda esta “literatura del quirófano”, por falta de informaciones fide(l)ignas —pues ya sabemos con qué celo y poca locuacidad sale a la luz pública la información oficial cuando del Coma-andante y de su vida privada se trata—, no le queda más remedio que hacer el recuento de lo que ya sabemos de memoria: Birán, Dolores, Belén, Cayo Confites, Bogotazo, Isla de Pinos, Tuxpan, Granma, Moncada, Sierra Maestra…, hasta la Microfonitis Aguda, harto contradictoria (sí, ya lo sabemos) de las últimas cinco décadas que el hombre ha pasado con el mazo en la mano.
Se sabe que los grandes periódicos del mundo tienen preparado ya —aunque si la Bestia sigue pataleando tendrán que reescribirlos— los suplementos especiales sobre su vida, obra y pocos milagros, como si no bastara ya con las toneladas de papel que en los últimos 50 años se le han dedicado, más toda una literatura que no ha terminado de decir su última palabra. Suplementos que, a la larga, le servirán al difunto de pasaporte para que sus ideas no mueran y para que el Vaticano agilice las gestiones de su futura canonización. Hasta donde sé, ningún dossier lleva por título: ¿Y ahora qué?
Algo de esta literatura con olor a formol fui a oír, el pasado sábado, en los recintos de la Maison de l’Amérique Latine de París, durante un Festival del Libro Latinoamericano organizado allí. Los libros en cuestión eran: Fidel Castro: une mort annoncée, de Alexandre Héraud; Coucher de soleil à La Havane, de Pierre Rigoulot y una revista de altos estudios culturales dedicada a Cuba, preparada por el doctorante de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, Vincent Bloch.
Rigoulot habló del gansterismo fifal, Bloch evocó el terrorismo citadino del M-26, Héraud mencionó la sociedad civil y el periodismo independiente; los tres intentaron imaginar (sin ponerse de acuerdo, como es lógico) un escenario posible después de la muerte del “Bicho de Birán”. Alguno contradijo al otro con respecto a lo que Brian Latell prevé en su libro sobre el Hermanísimo y de pronto —no recuerdo cómo— la imagen de los tiburones comiéndose a los balseros cayó en el tapete, en lo que alguien del público (que fue desoído) dijo que había que concentrar el debate en la Hora Cero en la que estamos varados desde julio del pasado año. Y colorín colorado, el tiempo se acabó y había que evacuar la sala porque la próxima actividad era sobre Teatro Cubano y no sobre los partes médicos pre y postoperatorios del Coma-andante, y aunque casi todo lo referente a este último tiene más de teatro de bulevar que de otra cosa, el espíritu cartesiano no permite mezclar las coles con las zanahorias.
Sólo Vincent Bloch intentó que el tema desembocara en las cuestiones de actualidad que merecen atención, pero desgraciadamente le tocó jugar con el equipo que no era y apenas lo dejaron centrar bien la bola.
Toda esta confusión y la manía de empezar con el cuento de la Buena Pipa de si en 1947, de que en 1952, de que el 7 de enero de 1959, de que el 30 de febrero de 1961 (si existiese), de que, de que, de que… es una de las razones por las que el castrismo —con todo lo abyecto e inverosímil que resulte— gana siempre terreno, por pocos adeptos que tenga ya y por poco interés que su ideología ofrezca, con respecto a la amplia mayoría de sus detractores.
Porque mientras la literatura del quirófano y otras literaturas intentan decir verde o colorado sobre lo que ya se dijo que era colorado o verde, el Castro y otros Castros de Cuba (y por qué no, de la diáspora), están jugando con la circunstancia, sopesando pros y contras e improvisando con desfachatez crónica para establecer a partir de nuevas estrategias y circunstancias, las garantías de su reinado futuro.
En lo que unos y otros debaten acaloradamente (y hasta se retiran la palabra por cuestiones biográficas y precisiones históricas), Fidel Castro, entubado, respirando artificialmente, con una pata coja, un brazo hipertrofiado, un amanuense que le escribe los textos, los dedos engarrotados y la lengua más enredada que un epiléptico en plena crisis, está pensando en cómo tumbarle cien barcos más de petróleo a Venezuela, en cómo congraciarse con el próximo mandatario de la Conchinchina (electo democráticamente o no) y en cómo hacer del temita de Posada Carriles un culebrón parecido al de Elián que ponga a todos, chancleta en mano, a ripiarse con el que les apoyaba ayer, con el que les apoyaría mañana y con el mundo entero, si se le pone delante.
París





Toda la razón te asiste. besos para ti. Cómo estás? Te quiere, Lauro
Bueno Willian, muy bueno, Gracias. Pero lo peor es que como bien dices, esos diletantes están esperando para hacer loas a Cacacastro.
Un abrazo cariño.
Ena
¡Coño, le diste en el medio a la pelota!
¿Puedo difundirlo?
Raúl
Siguen llegando infos de Cuba. Parece ser que vamos a oir a Bobby Salamnca diciendo
se, va, se va y ….se fue de jonrón.
No saben como dar la noticia , pero hace rato que el ganster en jefe se jodio, son cobardes como todas las dictaduras.Estan dando tiempo.
Este o no este, esa es la noticia. El motin de la tripulacion
Senores, aqui no hay magia. La vida es limitada, y ya alcanzo sus limites. Cuando los emuntorios no funcionan, el cerebro lo manifiesta. Y ese gran director no hace sinfonia sin instrumentos.
No hay vuelta. Un barco sin rumbo, en un patetico navegar por encontrar puerto, hasta que surga el motin de la tripulacion.
Otra veces me parece mas enrevesado el lenguaje de Wiliam.
Shakespeare
A mí me han dicho de muy buena tinta (pues viene de alguien que tiene contactos en la alta jerarquía) que la recaída es definitiva. Todas estas enfermedades te dejan un respiro de unos meses, en que se cree que la persona se salva, y luego: cataplum, pal hueco y sin freno !
¿No es sumamente extraño que estén tan callados en el entorno del Coamandante? Me explicaba un médico amigo que en esos graves problemas intestinales una recaída es común.
Más extraño aún es que el dúo de payasos tarados (Evo+Hugo) también hayan cerrado el pico.
¿O estarán preparando una aparición en grande?
Muy bueno.