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Los recuerdos de la viuda

  • pd
    Editor Jefe
  • may 13, 200712:17h
  • 6 comentarios

Aleida March ha escrito un libro de memorias íntimas. Algo así como Mi esposo el Che. Entre los retazos que saca hoy El País, hay anécdotas que, en estos tiempos, calificarían de “violencia doméstica”. La esposa oficial se ve un poco ridícula practicando ahora el “síndrome de la viuda”, desempolvando en esas páginas los escasos episodios sentimentales de un hombre al que ella no pareció interesarle lo más mínimo.

PD: Uno de nuestros colaboradores ha tenido acceso privilegiado al libro de la March. Lo colgaré en un rato, por si se diera la improbable circunstancia de que no tengan nada mejor que leer un domingo por la noche. Mientras tanto, un adelanto, el Portrait of a Woman as a Young Terrorist.

El tiempo no ha podido borrar mi asombro cuando me comunicaron que debía ir a conocer a un personaje en la casa de la combatiente y amiga Dolores Rosell (Lolita). Para mi sorpresa era Gino Gone, un expedicionario del Granma, que pudo salir del cerco enemigo y se encontraba en la ciudad para participar en algunas acciones de sabotaje, al menos eso fue lo que me informaron.Gino era un italiano, ex combatiente de la segunda guerra mundial, que como marinero había realizado varios viajes a Cuba—incluso trabajó como constructor en La Habana y en otros lugares de la Isla—, estos conocimientos le habían facilitado llegar a Santa Clara sin grandes dificultades. La acción que Gino venía a ejecutar antes del 15 de enero conmigo de acompañante, créase o no, era arrojar en la noche una granada contra el árbol de Navidad que engalanaba el vestíbulo de la sede del Gobierno Provincial. El objetivo de la operación era demostrar la existencia de la insurrección también en el centro del país.
Para entonces ya estaban creados los pequeños grupos de acción y sabotaje, los que en el transcurso de la lucha escribieron páginas llenas de arrojo y coraje. El lanzamiento de la granada al céntrico Palacio de Gobierno de Santa Clara era uno sus primeros pasos y en esta ocasión lo apoyaron cortando el fluido eléctrico.
En cuanto a nuestros preparativos —el solo hecho de rememorarlos me avergüenza, aunque en aquellos momentos me sentía orgullosa de que me hubieran seleccionado para realizar tan riesgosa misión—: debía pasar en horas de la tarde por casa de Lolita para buscar la granada, la que llevé en una de sus carteras. En la espera, fui hasta mi casa, puse la cartera arriba del armario; a todas éstas, sin tener la más mínima noción de cómo debía usarse un artefacto como ése y, por supuesto, con gran irresponsabilidad de mi parte, porque de haber ocurrido algún percance hubiera involucrado a cualquier miembro de mi familia, con las previsibles consecuencias.
Por la noche, como era costumbre caminar por el Parque Vidal del centro de la ciudad, nadie en mi casa se opuso a mi paseo. Me encontré de nuevo con Gino y armados con la granada bajo el brazo nos encaminamos hacia el edificio del Gobierno en el momento en que se cortaba la electricidad. Cuando nos aprestábamos a ejecutar “el plan”, se restableció la luz y tuvimos que retirarnos, sin poder hacer nada. Retorné triste y frustrada a casa de mi amiga Lolita para devolverle la granada. Fue, sin ánimo de sobredimensionarlo, mi pequeña Alegría de Pío.

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6 respuestas
Comentarios

  • Pedro Dato dice:

    Ahora tendra la culpa el blog de que el “mundo oficial cubano” este llano de gente que larga y no es nada discreto? Cuba esta llena de gente que esta harta de callar y sale como sale… si la dejasen hablar libremente criticaria… como no puede criticar sabotea… ademas sabotear un libro picuo es bueno, no solo para Cuba sino para la literatura.

  • Anonymous dice:

    ¿Por qué son tan irónicos e irrespetuosos? El libro, bien editado, va a tener mucho éxito.. Si cualquier come mierda cuenta sus memorias de cuántos libritos se leyó por qué la mujer de una leyenda no va a contar sus recuerdos y las cosas que vivió y cómo las vivió. Por otra, me sorprende las tremendas conexiones de vuestro blog con el mundo oficial cubano. No creo que le guste para nada la manera cómo la han presentado. Me parece de muy mal gusto.

  • madame du deffand dice:

    hay otra viuda en el malecón habanero que con certeza tendría cosas más interesantes que contar.

  • Jose Antonio dice:

    Perfecta descripcion de terrorismo. Entonces se llamaba “sabotaje” y “combatiente clandestino”. Hay que actualizar el cartelito

  • Anonymous dice:

    Aleida March lo que tenía era tremenda peste en la papaya. Por eso el Che no le hizo caso. Un dia yo estaba en la biblioteca de la Casa de las Américas y pasó por allí y dejó atrás una estela de peste a chocho que parecía un tractor de fumigación de esos contra el mosquito Aedes El Egipcio.

  • Jose Antonio dice:

    Este no fue un hombre normal. Querer ponerle la cincha de un matrimonio convencional fue una fantasia. Aventuras es lo unico que le cabe. Ademas de seguir hurgando en el mito, en otra vertiente pienso en necesidad de validacion y dinero.