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  • may 12, 200710:24h
  • 3 comentarios

1. Tengo en la cabecera de mi cama, además de tremendo reguero al que traté de darle forma, el volumen de Poesía Completa de Eugenio Montale, regalo del amigo Raúl Rivero cuando almorcé recientemente con él y su familia en Madrid. Montale fue probablemente el último poeta clásico de Italia. Aunque escribiera poemas como Charanga en los que dice: “el historicismo dialéctico / materialista / autófago / progresivo / inmanente / irreversible / siempre dentro / nunca fuera / nunca falible / hecho por nosotros / no por extraños / propagadores / de patrañas que tan sólo / creen los locos […]“.

2. Le sigue Pierre Louÿs, poeta francés de la Belle Époque, autor y fotógrafo de temas pornográficos y de los poemas que leo en este momento Les chansons de Bilitis, mistificación versada de una supuesta poetisa chipriota del período helenista. Bilitis es una pastora ingenua que luego de haber sido violada sufre su primer desengaño amoroso con un hombre y termina enamorándose apasionadamente de la bella Mnasidika hasta que, abandonada por ésta, decide convertirse al sacerdocio de Astarté, un gremio de putas caras y finas que sacan de sus clientes incalculables riquezas por el simple hecho de que no se le regalan a cualquiera. Después de no pocas orgías, Bilitis se convierte en una especie de matrona encargada de instruir a las más jóvenes que, en ocasiones, pueden incluso sacarla de apuros. En el poema CXXIV, por ejemplo, Bilitis le dice a otra cortesana: “No Melixo, pequeña flautista, eres una amiga / honesta. Ayer no te negaste a cambiar tu flauta / por otra cuando yo no sabía cómo arreglármelas / con un amor lleno de dificultades”. No es difícil imaginar a qué flautas se refiere Bilitis y en qué consistían las dificultades…

3. También leo La Belle Époque, de Michel Winock, un estudio enjundioso del período 1900-1914 en Francia, época del apogeo literario de André Gide, Paul Claudel, Paul Valéry, Marcel Proust, Léon-Paul Fargue y Apollinaire, entre otros. Por él me estoy enterando de la vida y obra de Renée Vivien, poetisa toxicómana y alcohólica fallecida a los 33 años y me asombra al leer que las pioneras en el asunto de la liberación de la mujer en Francia fueron las llamadas “emancipadas”: damas de la nobleza, escritoras, animadoras de salones literarios, todas lesbianas, que se vestían como hombres y atraían a otras lesbianas acaudaladas de Norteamérica aprovechándose del dinero de éstas para lanzar desde París las cuestiones de moda por las que se regía el mundo de entonces.

4. Por penúltimo estoy leyendo una Historia de Villaclara, de Manuel Dionisio González, en su edición príncipe de 1858. De las primeras 80 páginas de este libro sacó Fernando Ortiz el argumento clave de su libro Historia de una pelea cubana contra los demonios (1959), referida a la primera guerra civil cubana entre la gente de Remedios y las de Santa Clara, a principios del siglo XVII. Historia que luego sirvió a Tomás Gutiérrez Alea para la película homónima de 1973.

5. Y por último, me asombro al descubrir la poesía afrocubana en la edición que en 1938 publicara el poeta Ramón Guirao bajo el título Órbita de la poesía afrocubana 1928-37. El dramaturgo José Triana, cuando vio en mi casa el libro que estaba leyendo, me dijo: “hasta ahí llegó la poesía afrocubana de verdad, el resto no sirve para nada”. Y tiene razón, porque incluso el Guillén que se lee en este libro no se parece al autómata que prodigó luego versos de cajón como agua por tubería. Y el poema negro que le dedica Carpentier a Alejandro García Caturla es lo mejor sobre este tema que he leído del autor, después de Écue-Yamba-Ó.

William Navarrete
París

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3 respuestas
Comentarios

  • rafael urquia dice:

    Yo tambien las conocia a Regina y su madre. Sabe como puedo contactarlas?

  • Julio Cesar Hermida T. dice:

    Estimado William:
    Mis disculpas por utilizar este medio para tratar de obtener el correo de mi gran e inolvidable amiga Regina Behrens, y, de su mamá Dña. Regina, quien en compañía de Don Raúl, nos atendiá como hijos cuando vivimos como estudiantes en Washington D.C. Sé que tienes una estrecha relación de trabajo con ella, y desde acá les deseo mas éxitos en el futuro. Un abrazo.
    Julio C Hermida T.
    Mis teléfonos en Managua:
    (505) 2658443 casa
    (505) 8807937

  • Anonymous dice:

    Querido primo,

    Cuánto te recuerdo cuando hojeo las páginas fotocopiadas del tomo de la Genealogía que me hiciste llegar.

    Investigando la historia de LAs VIllas, he descubierto que mi antepasado Agustín de Santa Cruz exigió el título de Conde de Cumanayagua a cambio de la concesión de las tierras para la fundación de Cienfuegos.

    Y que los fundadores de ese pueblo le escamotearon el título después de establecida la ciudad.

    Yo he comenzado a usarlo, en desagravio tardío. Gracias por el título de la Historia villareña.

    El Conde de Cumanayagua