- may 12, 2007 • 10:55h
- 12 comentarios
Lo que tengo encima de mi mesa de noche es tremendo bayú. Ahora mismo vengo de cenar en casa de Jean-Claude Carrière, que es mi vecino y vive a dos cuadras en un sitio bellísimo que fue bayú de verdad en la lejana época de Toulouse-Lautrec, y casa de juego de lujo de la que habló Proust en una carta, que siguió siendo bayú hasta los años 30, dentro de un patio interior en donde crecen centenarios y frondosos castaños.
Me acaba de dar un libro que escribió junto con Milos Forman y que se llama Los fantasmas de Goya, publicado en español por Tusquets. Este libro va para la mesa de noche esperando que tenga el tiempo de leérmelo.
Allí ya tengo La naturaleza de las cosas de Lucrecio, que me lo volvió a regalar recientemente en una nueva traducción un amigo québecois, y otro que estoy leyendo con arrobo: la Biografía a dos voces del Fifo con Ramonet.
La elocuencia de Fifo me confirma hasta qué punto los romanos tenían razón al considerar la retórica como la primera disciplina de los ludus en los que iniciaban a sus infantes. El que es elocuente se come al mundo. No tenemos alternativa entre un tipo tan genial y sus flaquitos opositores. Gústele a quien le guste y le disguste a quien le disguste. Que lo que diga sea verdad o no, no viene al caso. O que haya sido ésto o lo de más allá. El tipo se la come con la palabra. A los emperadores aztecas los llamaban tlatoani, que quiere decir en náhuatl “el que tiene la palabra”, “el que habla”. Fidel es el tlatoani cubano.
También tengo el primer volumen de la Revolución Humana y Pétalos al Viento que son poemas de Daisaku Ikeda, el Presidente de la Soka Gakkai, asociación budista a la que pertenezco desde 1983, y dos libros de doctrinas de la escuela de Nichirèn Daishonin, que es el Buda que empezó esta escuela en el siglo XIII. Tengo un léxico de términos budistas traducido al francés. Tengo Las palmeras salvajes de Faulkner traducida al español. Tengo Le Crime y Un chant d’amour de Genet, acompañados de un disco con sus poemas leídos y una pelicula en DVD suya sobre presos en reclusion libidinosa.
De Pessoa tengo los Poemas paganos y El guardián de los rebaños, ambos traducidos al francés. Y La fiesta vigilada de Ponte, la edicion popular de Austral del Quijote de Cervantes, Elegía de Philip Roth, Desde el légamo de Jorge Luis Arcos, Chamaco, una pieza de teatro de Abel G. Melo, las Obras completas de Brassens, On y voit rien, de Daniel Arasse… Y para acabar, otra cosa que ronda mi futón: Retratos de insectos, con soberbias fotografías de bichos tomadas muy de cerca con cámaras de precisión que muestran maravillosamente esas vivas pinturas de los dioses.
Ramón Alejandro
París




Alejandro nunca se ha avergonzado de reconocer que es un voyeur, practica en la que se ha especializado a partir de su patetica vida sexual. Y queda claro que un observador nunca se involucra, nunca se compromete. En ese sentido las papayas floridas de su obra representan con exactitud su pensamiento y tipifican si lugar a dudas lo que el espera de la vida.
retórico jesuita=pura fórmula de los 50s. y muy bien con lo del negrón: que se busque a uno de cañon corto
Como le gusta al maricón llorón todo lo que que indica sexo. Debe estar después de viejo muy necesitado de un buen negrón.
Ramón, estás delirando… Castro es un retórico de quinta categoría…
huilontli
monteczuma
chingada es un palabra nahautl emilio
Bueno, tiene tipo de comentario espontáneo, sincero. Disculpa, es que tenía otras cosas en mente.
Emilio Ichikawa.
Praxiteles. Tu comentario está fuera de lugar. Es de mal gusto y en verdad me ha dolido mucho.
Emilio Ichikawa.
Ramon, Los fantasmas de Goya… Buen libro, que nos cuenta sobre la obra del gran maestro, SATURNO DEVORANDO A UN HIJO? Me imagino que ni Cortes o su batalla en Tenochtitlan, ni en nahuatl, ni los murales de Rivera, se comparan al horror en esa gran obra Goyesca, SATURNO DEVORANDO A UN HIJO.
Praxiteles
Alejandro: No se puede esperar que digas algo de Fidel Castro que no sea con repulsa, pero admiro tu punto de vista. Desde Europa las cosas se ven como con un lente mas afinado. La distancia que tomas para hablar de cualquier cosa te libera de cualquier sospecha y reconozco que tu pensamiento es libre como no puede ser aca 9para muchos) tan cerca de Cuba, a solo unas millas que se han convertido en un numero caricaturesco: 90 millas.
EL ICONOCLASTA
Todas estas lecturas deben ser muy importante para Alejandro, pero parece que en ninguna de ellas le dice que los dictadores tienen la palabra, porque solamente ellos pueden hablar, no puede haber replica.
Alejandro tan delicioso… Lecturas magníficas, irreverentes… Pero tenía que haber vivido en Cuba y haber escuchado día a día, mes a mes, año tras año el discurso, que siempre fue el mismo, con cifras que variaban de una fecha patria a otra… Todos los dictadores han tenido el mismo discurso… Puedo entender a Alejandro, es la seducción por el asesino lo que lo embruja… Por otro lado, Alejandro empieza evocando su desorden, Navarrete igual, Alejandro menciona su visita al dramaturgo y guionista J-C Carrière, Navarrete habla de otro dramaturgo José Triana… Navarrete a la captura de ideas… de otros…
Pero Alejandro no se puede imitar, es exclusivo, esencial.