Sin mencionar ninguno que esté usando para investigación, mi lista sería:
1. Bernardo Carvalho, Aberração; O sol se põe em São Paulo; Nove noites
2. Montesquieu, Cartas persas.
3. Mario Bellatin, El jardín de la señora Murakami; La escuela del dolor humano de Sechuán.
4. Revistas: Tsé-Tsé / El poeta y su trabajo / Cinegráfico
5. Reina María Rodríguez, El libro de las clientas.
6. Jorge Eduardo Eielson, Poesía escrita.
7. Carlos A. Aguilera, Teoría del alma china.
8. Juan L. Ortiz, Antología poética.
9. Sophia de Mello Breyner Andresen, Poemas escolhidos.
10 Régis Bonvicino, Página órfã.
11. Márcio Seligmann-Silva, O local da diferença. Ensaios sobre memória, arte, literatura e tradução.
Pero el libro que prefiero poner en mi mesa de luz es de Juan Forn y se llama La tierra elegida (Buenos Aires, Emecé, 2005). Forn se las arregla para, en lugar de reseñar veintisiete libros, contar veintisiete historias a partir de la vida y la obra de gente famosa o curiosa: el autor de una canción interpretada por Billie Holiday; el alcoholismo de Joseph Roth, la vejez desencantada de Sándor Marai; la honestidad de Albert Speer, tanto en Nuremberg como en sus memorias; la culinaria de Da Vinci; el anticristiano romance familiar de León Ferrari; el bushido de Anton Geesink en las Olimpiadas de Tokio en 1964; el club internacional y secreto de algunos devotos de Pessoa; las aficiones paraliterarias de George Plimpton, editor de The Paris Review… No esperaría menos de quien dedicó sus años mozos a trazar un mapa de lectura para Página 12 y terminó con pancreatitis.
De todos los que he leído, el más sensacional es el relato sobre la divertida genealogía de la exótica Madame Butterfly, acá “La malquerida”. Según cuentan los periodistas, la japonesita que llegó a Occidente con nombre menos poético en la pluma de Pierre Loti renacerá en otra novela. Por lo que adelanta Forn, hubo y habrá semen porteño circulando en el Oriente.





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