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Alepo y Batey

  • may 11, 200713:34h
  • 11 comentarios

De Alepo, el que menos, sabe que es una ciudad que tiene la suerte y la desgracia de haber caído, después de las rebambarambas fronterizas artificiales (y artificiosas) que impusieron al mundo colonizado las metrópolis europeas, en el territorio de la actual República Árabe Siria.
Suerte, aunque muy poca, porque Alepo tiene un patrimonio medieval que la economía en estado catatónico del socialismo a la siria ha impedido (por falta de medios, no por condescendencia hacia la cultura) desfigurar. Desgracia, en abundancia, porque la gente de Alepo (la segunda ciudad de Siria) sobrevive bajo el apagón que Bashar Al-Assad, heredero de la dictadura instaurada en 1963 en aquel país, quien mantiene en penumbras a sus ciudadanos para no perder un ápice de poder. No sé si la gente sabe que Al-Assad significa “el león”. (El apellido original de esta familia, que el padre de Bashar y fundador de la dictadura cambió, era Al-Wahash, que en árabe significa “la bestia”.)

De Batey, el que más, sabe que es el incipiente núcleo suburbano de una fábrica cubana de azúcar, que después de otras rebambarambas, esta vez, políticas (y en consecuencia económicas y sociales), ha desbordado las fronteras de su marco rural para imponerse, como modo y medio de vida, hasta en la capital de la Isla. Capital, que en otros tiempos era admirada por su galopante y equilibrado crecimiento, su urbanismo y, sobre todo, su urbanidad.

Fábrica de nada —en La Habana no se fabrica, hoy por hoy, a excepción de los habanos, producto alguno digno de atención internacional—, la capital de Cuba se parece cada día más al batey de un central en la medida en que se ha hecho más visible la voluntad que muy bien apunta Antonio José Ponte en el documental Arte nuevo de hacer ruinas: dar la impresión de que en algún momento de su reciente historia la tan anunciada invasión norteamericana tuvo lugar.
A diferencia de Alepo, a Batey la dejaron en cal y cabilla vivas (aunque con algunos remiendos por aquí y por allá) y el monte le creció debajo de sus derrumbes. Y hasta se criaban puercos y pollos detrás de sus puertas y ventanas similares a una escenografía de cataclismo experimental.

Alepo vive, al menos, bajo una actividad de mercadería incesante. Inherente a la cultura árabe, el trueque y la compraventa febril en los zocos mantiene a sus habitantes ocupados, aunque dado el caos económico del país no logren ir muy lejos con este mercadeo minorista. En Batey cualquier actividad que se asemeje a una compra o venta ha sido declarada ilícita. Allí los negocios se hacen a escondidas, como si la venta de lo que se tiene o la compra de lo que se carece fueran actos que pudieran atentar contra la seguridad del país.

Alepo produce, además, un célebre jabón que lleva su nombre y que es producto de prestigio en todo el mundo. El consumismo sofisticado de capitales como París hace que este producto se venda en los supermercados biológicos a precio superior que el de marcas de mayor renombre. Pues todo parece indicar que, a pesar del escaso atractivo de su forma y envoltorio (como casi todo lo que viene con la marca de producto socialista), el jabón de Alepo, que es extracto de olivo y laurel, reúne las condiciones que exigen los detractores de las químicas y otros ecologistas, verdes y procromañones de estas latitudes.

Pero Batey (aunque siempre en desventaja) también lleva lo suyo en la materia. El ladrillo higiénico que exhibe su nombre se fabrica o fabricaba (ignoro si ha sobrevivido a los penúltimos marasmos) en la capital de la Isla. Y la gente, a falta de algo mejor para el aseo, terminaba echándole mano al tremebundo jabón, un adoquín de potasa y sulfuroso olor que parecía haber sido fabricado con la intención de quitarle la costra al Diablo.

Esta ha sido, pues, mi última digresión a la hora del baño. A mi amigo, que es francés y nunca conoció de la existencia de Batey, le ha dado ahora por traer a casa el de Alepo que, quiéralo o no, aunque aventaje en mucho a su “homólogo” cubano (dicen) me obliga a imaginar La Habana derrumbándose y con una costra de churre.

A lo mejor alguno de los lectores de este blog recuerda el nombre de aquella pasta dental húngara o búlgara —que para los tiempos que corría daba igual—, salada y de obligadas muecas, que a ningún cubano le gustaba a pesar de que de vez en cuando había que echarle mano. Yo creo que se llamaba Neopomorín, nombre de quimioterapia. Lo digo porque por ahí deben ir los disparos de los ecologistas, ya que la misma pasta búlgara o húngara (aunque con nombre cambiado) está ya en venta en el mercadillo biológico del que hablo. Estoy tratando de evitar que mi amigo la descubra porque no quiero seguir discurriendo a la hora de hacer espuma.

William Navarrete
París

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11 respuestas
Comentarios

  • Anonymous dice:

    Oye “tú”, anónimo de las 4:25 p.m., que yo no soy ninguna “mamita”, ni eso que tú crees- yo no sé qué ?! , actually. Como te decía, “Historical accuracy, please”. Antes de hablar, de escribir, I wish you to be humble. Y respeto con el conocimiento, con la cultura, con la historia. Be careful. Y busca en Google!, busca!. Ahí encontrarás.
    Mis mejores deseos de superación revolucionaria,

  • Anonymous dice:

    ¡ Oyeme, mamita, te dio fuerte ! Voy a tener que mandarte un cangre de yuca que aquí los venden barnizados, engrasados y todo. Estoy que no quepo de asombro : ¿ todas esas fechas la Humanidad puede conocerlas ahora gracias a tu divina búsqueda ? Coño, si yo siempre dije que el día en que nos faltaras no íbamos a acordarnos ni del año en que la marquesa de Campo Florido se atragantó con los dos boniatos que el marqués le puso en la boca ! Reconoce que los últimos datitos que das los sacaste del sarcófago de Herodes que acaban de descubrir (dicen) por allá, por allá. Gracias, gracias. Estamos hechos contigo. ¡Y salvados ! En lo adelante, pa’ qué darle a la tecla de Goggle si Google eres tú.

  • Anonymous dice:

    1516-1517: los otomanos conquistan Siria y Egipto (antes habían conquistado Nicea, Gallipoli, Anatolia, Varna, Kosovo, Bosnia, Crimea). La Meca reconoce el poder otomano.
    1534: los otomanos toman Bagdad.
    1639: conquista definitiva de Bagdad por los otomanos.
    1914: el Imperio otomano se alía con Alemania.
    1917: los ingleses ocupan Bagdad y Jerusalén.
    1918: Fin de la dominación otomana en los países árabes.
    O sea, 402 anos de dominación otomana.
    Alepo formó parte del imperio otomano desde 1520. Y es musulmana desde 632. Los turcos seléucidas la habían tomado ya, no obstante. en 1100, junto con Damasco, Jerusalén, Antioquía, Medina, La Meca, entre otras.
    En lo que respecta a las denominaciones geográficas al menos en el Imperio Otomano, el nombre de “Siria” aparece desde 1520, con Alepo incluida. Hubo un período en el que Alepo no estuvo en el territorio que ya entonces se entendía como “sirio”: durante la invasión de los mongoles, en 1265. Estaba justo en la frontera entre los mongoles y el sultanato mameluco (“sirio-egipcio”), al cual pertenecía Damasco.
    Durante el imperio bizantino, la noción de “Siria” también existió, con ese nombre. Se hablaba de los “súbditos sirios”, entre los que se incluían los de Alepo.
    Con los Ptolomeos, también se hablaba de “Siria”.
    En sus orígenes, Alepo formó parte del imperio hitita; luego, de la Asiria. En fin, al menos desde 1099 Alepo se incluye en el territorio que los otros aceptaban como sirio.
    Historical accuracy, please…

  • Anonymous dice:

    Ja ja ja. Todo el Medio Turco fue oriente en una época bastante otomana, la del Imperio Grandecito. ¿Ya aprendiste a redactar “anónimo” de las 8.33 am?… porque hasta el otro día tenia que corregirte texticos… Ahora vas a tener que afincarte fuerte porque lo que Natura no da Salamanca no lo presta…

  • Anonymous dice:

    Ja ja ja. Todo el Medio Oriente fue turco en una “época” bastante grandecita, la del Imperio Otomano. Que los cruzados hayan estado allí, como en otras ciudades de la región, no significa que por eso se les tenga que denominar “medioevales”.

  • Anonymous dice:

    claro, porque el único que no dice bobadas es el navarrete… que escribe como si supiera de todo y no sabe de nada, uno más de la yuca que quiere pasar por intelectual

  • Anonymous dice:

    Siria fue protectorado francés, y fue medieval porque por allí anduvieron los cruzados. Donde está Alepo fue turco en otra época. Así que no digan bobadas.

  • Anonymous dice:

    Hasta tanto sé, Alepo siempre perteneció a lo que desde hace muchísimo tiempo llamaron “Siria”. No es el caso de las “rebambarambas colonialistas”. En realidad, la Siria hegemonista e “imperialista” actual reclama como territorios suyos casi todo el Medio Oriente -desde luego, !Israel!. Pero no es el caso de Alepo: esa villa árabe por excelencia, la menos semita de toda la actual Siria, nadie se la disputa ni nadie le reclama otros diferendos históricos que no sean los que se entienden como “sirios”.

  • Anonymous dice:

    El jabón de Alepo no es un AOC de esa ciudad “medioeval”; se puede encontrar, más o menos el mismo, en otras “culturas” mediterráneas, las del aceite de oliva. Los que venden en París, en Olivier and Co, son mucho mejores, más refinados. Medioeval entre comillas porque el término no aplica ni a la ciudad ni al Medio Oriente: sencillamente, ellos se detuvieron en el tiempo, que no es precisamente el del denominado Medioevo europeo, sino uno más anterior, y en el que todavía permanecen, y del que son incapaces de salir.

  • Anonymous dice:

    Recuerdo el olor del equipaje de mi padre regresando de Siria tras la guerra del 73. Incomparable el aroma de Alepo con el tufo grasoso del Batey. Y que me dicen de los inmanejables jabones bolos que de vez en cuando sustituian al Nacar, todavia algo heredero de sus padres Camay y Palmolive?
    Avon de lavar

  • Anonymous dice:

    Lástima que Navarrete no sepa redactar. Qué trabajo cuesta entenderlo, chico… Y nada dice de ese Jabon Candado de los años cincuenta, que mi madre siempre compraba…