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Adua la Pedagoga (8)

  • may 08, 200709:06h
  • 19 comentarios

De todas formas, por mucho que dos amigos se “quieran”, la amistad entre hombres está siempre determinada por eso que se llama la rivalidad.

La cultura trata de canalizar ese deseo natural de ser más fuerte, rico, bello, afortunado, que el otro que se supone “querer”, pero allá en los retruécanos de ese cerebro reptiliano que dicen algunos que dormita en la base de nuestro cerebelo, o en un desván o sótano más o menos olvidado de nuestra compleja masa encefálica está agazapado el salvaje que nunca entenderá de sublimaciones y que lo que quiere es desollar al otro, sea quien sea, para comérselo vivo y fagocitar su proteína en beneficio propio.

Nada de particular, por lo tanto, en que Néstor se hubiese dejado montar por su míster Hyde, y que su Doctor Jekyll sufriera desmayos al cambiarle tan espectacularmente sus posibilidades de portarse mal con los que hasta entonces habían sido sus “buenos” amigos.

Néstor tuvo también particularmente marcado ese rasgo común a tantos de los que hemos sido criados dentro del ámbito de la cultura hispánica: el carácter autoritario de nuestros egos.

Cuando entró en contacto con Reinaldo Arenas, esta característica se le exacerbó de manera superlativa. Guillermo Cabrera Infante, que fue gran amigo suyo, también sufría de ese egocentrismo tan similar al del anciano jefe de estado que hoy se aferra a lo que le queda de salud y vida para seguir siendo quien es contra vientos y mareas y contra quien quiera que se le ponga delante. Genio y figura hasta la sepultura.

Se diría que el anticastrismo de ciertos anticastristas, y esto es sobre todo flagrante en los más autoritarios, fuese principalmente envidia del éxito que Fidel Castro ha tenido en su vida, de la manera en que se ha salido siempre con la suya y de cómo ha logrado transformar el revés en victoria infinidad de veces. Todos nosotros estamos muy orgullosos de ser como somos, como quiera que seamos.

Mi felicidad profunda de ser maricón, por ejemplo, no se diferencia esencialmente de su infinito placer de haber poseído hasta el collín a toda una Isla, y no de las más pequeñas del planeta, todita para él, el tiempo que le ha salido de su güabina, para hacer lo que a él le haya salido de su meollo.

Toda madre cubana quiere tener un hijo como Fidel Castro, que destimbale a todos sus enemigos y se le escape siempre al diablo. Haberse pasado su ya larga vida tratando de hacer mella en el formidable poder que los Estados Unidos han desarrollado sobre todo el orbe es empresa tan descomunal que nadie en su sano juicio hubiera podido acometerla. Y la manera en que el pueblo cubano, más o menos, le ha seguido la corriente es la respuesta que nosotros damos a quien se nos sabe imponer.

Nos sometemos instintivamente, con el comportamiento natural de la especie de mamíferos a la que pertenecemos. Tiene mucho que ver con el cariño que tenemos a nuestros padres, el respeto a quien nos gobierna, sea quien sea, o la veneración que sentimos por el maestro aunque éste se equivoque cien veces. Todo eso esta fundido íntimamente y grabado de forma indeleble en nuestros cerebros y tenemos que aprender a vivir con ello si de verdad queremos ser sinceros con nosotros mismos.

A esta forma de afectividad yo la llamo el abuso consentido y es muy común entre nosotros los criollos. Esa dependencia afectiva que es aquello a lo que llamamos “cariño”, asustados de su contrapartida que es el “odio”. Y el odio nos parece algo tan feo que nos cuesta muchísimo trabajo llegar a confesar que lo sentimos. Pocos se atreven a odiar. Hay que ser muy temerario, corajudo o imprudente en el caso que nos atreviésemos a odiar a alguien más fuerte que nosotros, cosa que se produce muy a menudo porque casi nunca odiamos a alguien menos fuerte que nosotros. Al menos fuerte se le desprecia.

Estas son las duras realidades de nuestra “individuación”, que determinan todos esos comportamientos que condenamos moralmente, pero con los cuales tenemos que aprender a convivir sin agitarnos demasiado por eso. Azorados ante esa dura realidad psicológica preferimos disimular y aprender a decir como aquel sabio negro de la Piña, el Mamey y el Zapote de la Santísima Trinidad: “Sí, mi amito”, y seguirle la corriente al más fuerte.

Vuelvo a Néstor. Como por esa época a veces yo sufría de necesidades materiales pues mi pintura no se vendía con facilidad cuando me dio por pintar aquellos paisajes metafisicos de célticos resabios que no interesaban a nadie, él no perdía la ocasión de decirme con un retintín muy particular de vieja señora catalana compadecida: “Pooooobre”, gozando hasta la última gotica la diversidad de las venturas que nos había deparado el hado en ese preciso momento.

Néstor siempre tuvo cierta envidia de la soltura con la que yo me desenvolvía en la calle, de cómo le sabía sacar fiestas a los muchachos y de cómo me los llevaba fácilmente a la cama ganándome su pleno consentimiento con mis mañas. Eso que se llama la capacidad de “seducir”. Él estaba siempre de lo más almidonado y no sabía ligar.

Que claro quede que culpa mía no era, porque el mismo Julio Angulo, hijo de aquel legendario Angulo del Templo de Changó en Párraga, que se hizo famoso provocando en los años cuarenta el mayor escándalo que haya sufrido la Regla de Ocha en Cuba, cuando le hizo Ifa a su hijo cundango, pensando que Orumila lo iba a curar de su mariconería. Babalao fue, pero maricón quedó y siguió siendo. Porque parece que ni el Santo puede con la mariconería, caballeros, miren lo fuerte que es “la cosa”. Pues como iba diciendo, Julio Angulo, hermano de ese primer babalao cundango de la Isla, después que me tiró el ékuele y me salio Oché Melli, y me leyó la letra, me contó el patakín correspondiente, y me dijo dos o tres boberías más, se me puso muy serio de repente y me pregunto muy fino: “¿Porqué usted no se volvió a casar cuando quedo viudo?”. Y yo me le quise escurrir y le dije que yo había tenido una madrastra siendo niño y que no quería que mis hijos sufrieran esa amarga experiencia.

Pero el negro no era bobo. Y me puso una carita tan escéptica que le tuve que confesar que yo no necesitaba tener a mi lado a una mujer. Y sintiéndose ya mas en confianza me dijo muy cariñosamente: “Usted no es homosexual, lo que le sucede es que usted está embrujado desde hace muchísimo tiempo. Una negra palera que por otra parte también era puta y puta vocacional, de esas de las que tanto abundan en Cuba, de las que singan por gusto y cobran porque hay que vivir de alguna manera y para vivir hay que ganarse la vida de algun modo, pero no porque el dinero les interese particularmente, y que les encanta ser putas y por nada del mundo trabajarían en otra cosa que no fuera sacarle la leche a los varones necesitados de sus servicios, pues esa puta, puta y bruja ademas, sintiendo que le llegaba la hora de su muerte, y no queriendo perder el placer que le causaba ser poseída por un macho, hizo eficazmente lo que sabía muy bien como hacer y se le metió en el cuerpo a usted que era un bebito de pocos meses. Es ella la que a través de su cuerpo seduce a los hombres que se acuestan con usted.”

Cuando al llegar de vuelta a mi casa le conté a mi amigo de entonces esa revelación del mas allá que me acababa de dejar perplejo.

Maferefun Orula, modupué Yeyè.

El negro me echó una franca sonrisa de satisfacción profunda y me dijo entusiasta: “Esa es la que yo me estoy singando”. Y se quedo de lo más ufano.

De hecho yo no era egoísta con mis amigos y ponía en relación con gusto a los muchachitos, principalmente portugueses, marroquíes y argelinos, en esa época, con mis amigos intelectuales, menos hábiles que yo en la caza del bugarroncito callejero. En los cafés del Bouleverd Wagram, la Butaca Loca, la Aspirina, Luisa la de los Chulos, Luisa la de los Huevos, Talanquera la murciana, la Gitana y tantas otras maricas, andaluzas principalmente, eran la atracción y el desahogo de mucho jovencito necesitado tanto de ganarse unos francos como de aligerarse los testículos complaciendo a estas simpáticas y dicharacheras, y muy folclóricas mariconas cubiertas de alhajas, como decían ellas, y no por feas menos afectuosas y maternales con los enamoraditos adolescentes que bajo su protección caían.

Había muchas broncas entre los machitos y broncas entre los maricones por cuestiones de celos, promesas no cumplidas, tarros y engaños, robos y deslealtades, como suele también haberlas en las mejores familias y en todo tipo de microsociedad. Que no hay peor astilla que la del mismo palo, ni odio mayor que aquel que surge entre dos hermanos.

A mí me gustaba esperar a que esas riñas tumultuarias entre pandillitas de portugueses y argelinos terminaran, para llevarme al vencedor conmigo a la cama. Me hacía tremendo cráneo disfrutar de su dulzura después que haberlo visto desahogar toda su cólera a puñetazos contra algún contrincante.

Ramón Alejandro
París

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19 respuestas
Comentarios

  • Anonymous dice:

    este no es el pájaro que vino aquí a miami a llorar miseria en la radio y que luego fue a cuba a llorar de emoción en el umbral de la uneac? todo ese cuento que hace me huele a bambolla y con lo remalo que está no creo que ningún negro cubano se haya puesto pa él

  • Anonymous dice:

    R. Alejandro y M.A. Smit son contemporaneos. Ambos son cubanos que han pasado la mayor parte de su vida fuera de Cuba. Ambos son artistas y si se mira bien ambos comparten cierta similitud estetica en su obra. Miserias humanas tenemos todos y valores tambien. Me quedo con los valores de los dos.
    Sweetwater

  • Anonymous dice:

    anonimo,
    No me falta el valor de firmar en nombre propio.
    Me falta muchas cosas fisicas, eso si, como un regalo para alumbrarme el camino mortal. Pero espiritualmente estoy limpio, y duermo bien, y morrire bien. Yo no tengo que matar ningun pollito abajo de un puente en el downtown para limpiarme, o buscarme lastima por hechos que han causado el mal a los que les rodea, debido a su propio ser. Enemigos tampoco tengo, ni celos o envidiosos, y amigos los cuento en mi mano defectuosa, estoy feliz. Gracias a la sabiduria de Dios, mis defectos son fisicos, no como otros, que son peores. Ese defecto no tiene cura.
    “Algunas personas sencillamente se merecen que los traten a patadas por el trasero, y los Ramones del mundo existen para propinarlas con gusto”, esa es la mentalidad de los Castros, Hitlers, y lo mas bajo que existe moralmente. Lo que escribes no es defensa para Alejandro, al revez, solo apoya lo que he escrito. Pero ya, final del tema, “Eso” no merece mas mi atencion, ni energia, escribiendo o pensando en seres ocultos y la negatividad de su producto.

    Marc Andries Smit

  • Anonymous dice:

    Lo del holandés volador ya no tiene nombre!

    Pero por favor, no saquen más a relucir aquí las tragedias de los hijos, ni lo bien que se portaron él y su esposa y otras esposas esculturadas de Miami…

    Es un bochorno oirlo hablar tan desvergonzadamente. Algunas personas sencillamente se merecen que los traten a patadas por el trasero, y los Ramones del mundo exieten para propinarlas con gusto.

    La muerte de un hijo es un trago amargo que sólo pueden bajar los monstruos de la Existencia. Y matar a un hijo es aún más exquisito. Eso es para grandes ligas, y el holadesito (que le falta una mano y una pata y no no una oreja) juega en las Little Leagues.

  • Anonymous dice:

    ilación.(Del lat. illat?o, -?nis).1. f. Acción y efecto de inferir una cosa de otra.
    2. f. Trabazón razonable y ordenada de las partes de un discurso.
    3. f. Fil. Enlace o nexo del consiguiente con sus premisas.

    10 puntos para Ernesto.

    hilación (que pudiera venir de hilar no existe)

  • Anonymous dice:

    Again… anonimo, de las 11:25,
    Vamos no confundir la orientacion sexual con la persona. Tengo amigos que juegan en los dos “teams”, y hasta algunos homosexuales que cumplen ya 20 años juntos, y fieles (algo que hoy en dia es una gran cosa para heteros o homos). Yo fui, repito fui amigo de Ramon, como la fue mi mujer, y muchos otros aqui en Miami, cuando vino de Paris. Ramon Alejandro vivio aqui casi diez años, y muchos, Armando Alvarez Bravo y su Mujer Tanya, Pedro y Taina Portal, Silvia, Diana, etc. etc., tantos mas, le dieron lo que pedia y los ayudaron como amigos a el y sus hijos. Como Ramon trato ese tesoro de la amistad? Con un cuchillo en la espalda, a cada uno de ellos, uno por uno, como un niño, se ocupo de escaparse de la amistad a su salida, como una solucion egoista, y limpiandose de la mas minima responsabilidad. Como pintor es muy bueno, pero, tambien como escorpion sirve. La manera que traiciono y uso las personas, que solo querian ayudarlo a el y sus hijos, y aprovecho haciendo un papelucho de amistad mientras que se burlaba de los que lo ayudaban, es algo malo de una personalidad, no sexualidad. Si, existe un egocentrismo y egoismo en su personalidad, y el lo esta pagando poco a poco, kilito por kilito de su cuenta en el banco Karma. Ya su reputacion de ser un mal amigo es conocida, aqui, en Paris, y quizas en Cuba. Su complejo, de tirrar la piedra y sentarce como el gran intelectual para “ayudar”, ya es tragico. Solo queda en acordarse de su difunto y buen hijo Roman, quien tenia muchos amigos aqui en Miami, que lo mantienen vivo en sus memorias. Su otro hijo Freddy, que mi señora y yo tambien le tenemos cariño, solo deseamos que Ramon algun dia se de cuenta de todo el mal que ha hecho, por su bien. Solo ahora escribe sobre esos placeres como el se los recuerda, sera para ocultar la verdad? Perhaps, it is necessary for him to concentrate on his sexual exploits in order to avoid dealing with the reality of his destructive path and self. I could go on, but why waste this space writing about what many of you already know. Just keep in mind that sexuality, although is used to define us, male, female, heterosexual or homosexual, is not an excuse for abuse of others. Particularly, those which do not discriminate and only try to help as friends.

    Ernesto, forgive me for the my bad spanish.

    Marc Andries Smit, et al

  • Anonymous dice:

    Siempre siguiendo su ejemplo.
    Revolucionariamente,
    Che Gueviagra

  • Anonymous dice:

    Respeten a los verdaderos mambises del Siglo XXI.
    Viagramonte

  • Anonymous dice:

    Vieron a Machetico comprando Viagra en la 8.

  • Anonymous dice:

    Hes verdad, que hignorante soy.
    m

  • Ernesto dice:

    No, m, no, que yo a esto de la ortografía le tengo respeto. Busque en http://www.rae.es, y verá que “ilación” se escribe sin h. Aunque dudé, que conste.

  • Anonymous dice:

    ay, la santa iglesia ya llegó al blog… también néstor almendros y severo sarduy murieron trágicamente… ambos de sida, además de ser dos grandes artistas, y el compañero alejandro no para de hablar mal de ellos

  • Anonymous dice:

    Correcto, pero chapeaste tambien una hache que debia estar.
    m

  • Anonymous dice:

    Con la yerba no se metan…

  • Ernesto dice:

    I’m sorry por la ilación, Machetico, pero hemos tenido que darle un chapeo al patio. Aquí se admiten todos los comentarios, menos la yerba mala de los personales.

  • Anonymous dice:

    Debi decir debiera, no bebiera.

  • Anonymous dice:

    Sedujo, Anonimo 11:25, sedujo. Son los groseros, heteros u homos, los que no saben escribir o ni siquiera contar lo que han vivido, quienes no bebieran tener derecho a publicar memorias. Ramon caera mal, pero tiene derecho a contar su historia y lo hace bien. Asi no se habla de quien ha perdido un hijo tan tragicamente, ademas, sea quien sea. El Anonimo 1:17 da mucho mas asco que Ramon contando sus marranadas gay.
    machetico

  • Anonymous dice:

    Estas cosas de Ramón son tres veces mejores que las novelas cubiches esas que uno encuentra en las librerías.
    Está claro que los maricones tienen todo el derecho a contar sus conquistas, pero sólo si son entretenidas.

  • Anonymous dice:

    En este escrito vemos el problema de la mariconería. Si estos maricones se dedicaran a lo suyo en silencio, me importaría un bledo quién se la mete.
    ¿Acaso han publicado aquí un escrito de un hetero pavonéandose de las mujeres que sedució? Pero un maricón se cree en el derecho de hacerlo.
    Por eso es que a los maricones hay que tratarlos a “patá por el culo”.
    Si se dedicara sólo a pintar y no a emitir mariconerías guturales, hasta los cuadros le compraría.