- abr 30, 2007 • 11:51h
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Si una mañana de primavera un viajero, fuera ya del poblado de Bauta, asomándose desde la abrupta costa de la realidad sin temor al viento y al vértigo de la prensa, lee el extenso reportaje de La Vanguardia de hoy (páginas tres y cuatro), donde la sombra se adensa en una red de líneas que se entrelazan, en una red de líneas que se intersecan sobre la alfombra de hojas de periódico iluminadas por la luna en torno a una fosa vacía, “¿Cuál historia espera su fin allá abajo?”, pregunta, ansioso de escuchar el relato verdadero.



