- abr 12, 2007 • 10:37h
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El estilo del chiísmo es la oposición, la resistencia, su percepción autovictimizante. Los chiítas son una suerte de perdedores activos que han perfeccionado el arte de la conspiración y el golpe individualizado. Son una minoría con iniciativa: combatientes analíticos, mártires y guerrilleros, scaramushers.
Son militantes del profeta Alí, marido de Fátima y, por tanto, yerno de Mahoma. El islamismo resolvió el problema de la descendencia divina de una forma más sensata que el catolicismo pero menos hábil políticamente hablando: Mahoma no tuvo descendencia masculina ni designó sucesor.
Los chiítas creen que el legítimo sucesor es Alí, quien finalmente consiguió serlo durante unos años (dicen que cinco), hasta morir asesinado. Tampoco sobrevivieron sus hijos Hassán y Hussein. Es decir, desde el siglo VII, fecha en que el linaje de Alí queda trunco, sus seguidores viven energizados por una oposición sin sosiego.
Los chiítas han dado la espalda al califato y sólo reconocen como jefes de su culto a los imanes, el último de los cuales es Mohammed, quien como se sabe, no ha muerto sino que simplemente ha desaparecido en una gruta de la gran mezquita de Samara, en Iraq. Eso fue en el año 878 y aún se le espera como garantía del Reino de la Justicia.
En “tempo créole” (crepuscular), Fidel Castro es algo así como el último de los profetas cubanos, un Mahoma de yarey. El imán oculto, el pastor desaparecido el 31 de julio de 2006 en la sala de un hospital o en el cuarto de un búnker. Castro no vive y a la vez no ha muerto. No ha venido pero está viniendo. De vez en cuando hace guiños, sugiere su presencia en una estrella, en una cumbre, en un cumpleaños, en una letra… Sus seguidores se han tornado fanáticos con la misión de liberar al mundo del diabólico capitalismo y, lo que es peor, de la izquierda democrática, “sunita”, que ha reescrito en oro el Manifiesto que cuelga en su califato verdeolivo.
Fidel Castro podrá demorarse todo lo que quiera: lo seguiremos esperando diez, cien, mil años. Los que hagan falta. Siempre en la oposición, en la incomprensión, en la revolución, en la indigencia.
Emilio Ichikawa
Miami






Sí, los paralelos entre la idiosincrasia de esos nacidos mártires y el castrismo no son casuales. Quizás en el castrismo se produce por la veta hispánica de papá Angel,el gallego incansable. Los musulmanes también creen en esos seres celestiales…
Esa inspiración de fanatismo militar-mesiánico le viene al castrismo de una fuente muy lejana pero que muchas veces logra inspirar a aquellos que se apoyan en su propio victimismo para definir la realidad. Recuerden que los chías creen que el pariente de Mahoma va a regresar para llevarlos al triunfo final. ? Va a llegar Castro a convertirse en objeto de culto? Ya está pasando con C.Guevara. Hasta hay una película sobre este tema, con velas y devociones. Con mucha propaganda cualquiera se hace santo.
Emilio, amén.
garrix
si, creo que esa especie de “seguidores de castro” que dicho sea de paso “si” los hay dentro y fuera de cuba muy a pesar de lo que supone el exilio, están llamados a un pacto de confraternidad en el fracaso, mediante sus armas (casi siempre las letras y eso para ustedes los escritores es algo a tener en cuenta) echaran las culpas de todo mal al dinero, al capital y a al poder que ellos no controlan, se la pasan dando vueltas por la red traficando con palabras utópicas y se saludan y despiden con una modestia tan oficial que ya es egocéntrica. Muy feliz tu articulo Emilio
lastima que me haga triste esta mañana
El Teju