- oct 28, 2006 • 22:13h
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Tiene la palabra el compañero búlgaro Milcho Leviev
Años antes de que Paquito viniera a Bulgaria, al principio de los sesenta, cuando yo era director de la orquesta de la Radio-televisión, el bossa-nova llegó como una ola gigante, y nosotros comenzamos a tocar mucho este género musical. Un dÃa, el secretario general del Partido Comunista de la radio me llamó a su oficina para decirme:
–Camarada Leviev, pare ya de tocar bossa-novas.
–¿Y eso por qué? -pregunté.
–Bueno, ¿usted sabe quién importó el bossa-nova del Brasil a los Estados Unidos?
–Principalmente Stan Getz, ¿no es asÃ?
-Correcto -dijo el comisario-. ¿Pero quién envió a Getz al Brasil?
–Y yo qué sé. Supongo que su manager, ¿no? -le contesté.
–¿Ya usted ve? -dijo el dirigente-. Ustedes los músicos no saben absolutamente nada de polÃtica. ¡La CIA lo envió!
–¿La CIA? ¿Y eso pa’ qué? -pregunté ya un poco confundido.
–¿Para qué?, pues para sabotear el cha-cha-chá de la hermana Cuba socialista -fue su inesperada respuesta.
Esta increÃble historia es verÃdica, y lo que más siento es que nunca tuve oportunidad de contársela a Stan Getz, quien seguramente se hubiera divertido mucho con ella.
Paquito D’Rivera, Mi vida saxual, Seix Barral, Barcelona, 2000, p. 171.



