- oct 03, 2006 • 10:58h
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En un ensayo sobre la visión de la historia de Cuba en la poesía de Eliseo Diego publicado en el más reciente número de La Habana Elegante, Rafael Rojas cuestiona o matiza los comentarios que sobre “Pequeña historia de Cuba” ofrecí en Límites del origenismo. Comoquiera que las diferencias entre su lectura y la mía no son sólo de detalle y lo que se debate, más allá de la interpretación de un poema en particular, es un asunto tan importante como las relaciones entre los idearios antimodernos de ciertos poetas cubanos y su colaboracionismo con el régimen castrista, aprovecharé esta ocasión para reafirmar y precisar mi posición al respecto.
Ante todo, me interesa señalar que aunque es cierto que en esas últimas páginas leo sólo ese poema y dos prosas de El libro de quizás y de quién sabe, no dejo de referirme a lo largo del libro a otros escritos de Diego. A saber: una carta de comienzos de los sesenta a Carlos M. Luis publicada en 1994 en la revista Újule, fundamental para comprender la discrepancia raigal del surrealismo y del existencialismo que Diego comparte con Lezama, Vitier, García Marruz y Smith; y la conferencia de 1959 “Esta tarde nos hemos reunido”, donde, como estos tres últimos, Diego concibe la poesía a partir del misterio católico de la Encarnación. Es, desde luego, poco si lo comparamos con mis abundantes citas de Lezama, Vitier y García Marruz —que Carlos M. Luis, en un ejercicio crítico muy revelador de su escasa inteligencia, se dedicó a contar—, pero ello no obedece a prejuicio alguno sino a la decisión de ocuparme sobre todo de la parte crítica, ensayística y teórica de la obra de los origenistas católicos, ciertamente breve y coyuntural en el caso del autor de En la Calzada de Jesús del Monte, cuya poesía, no obstante, sí he tenido muy en cuenta, en particular este libro fundamental del canon de Orígenes, que cito en más de una ocasión —a propósito de su velado diálogo con La isla en peso, y también de la impronta conservadora de sus motivos criollistas—, como también he tenido muy en cuenta las interpretaciones sobre la poesía de Diego ofrecidas por Vitier en su reveladora reseña del poemario de 1949 y por García Marruz en la titulada “Ese breve domingo de la forma”. Diego está, pues, mucho más presente en mi estudio crítico del origenismo que lo que podría parecer a primera vista.
Aclarado esto, me ocupo ya de los señalamientos de Rojas a mi lectura de “Pequeña historia de Cuba”, poema que relaciono con el contexto político-social al que alude de diversas maneras y que Rojas prefiere situar en otro distinto, el del conjunto de la producción lírica de Diego, que él contrapone a la obra, ostensiblemente ideológica y comprometida con el régimen castrista, de Cintio Vitier. Rojas afirma compartir “el centro” de mi interpretación de “Pequeña historia de Cuba” —esto es, que el poema refleja una resistencia católica al dinero y la usura, que la misma confluye con el anticapitalismo comunista de la dictadura de Castro, y que constituye, por tanto, una legitimación del statu quo definido por la Zafra de los Diez Millones y el caso Padilla—, para enseguida exponer una serie de precisiones que tienen que ver, las primeras, con los orígenes culturales de los “discursos anticrematísticos” y el resto con el grado de implicación del poema de Diego en la ideología y la realidad de la dictadura. (…)
Duanel Díaz
Madrid
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[...] PD3: Duanel Díaz: Precisiones sobre Eliseo Diego y su “Pequeña historia de Cuba”. [...]