- ago 07, 2006 • 10:52h
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Carta abierta a molleras cerradas (fragmento)
por Enrique Labrador Ruiz
Soy un radical en el sentido profundo del término, libre; no voy en recuas no quiero que nadie me gobierne; hasta el final de mis días soy persona hecha de una sola pieza. Nada de dúctil ni de fláccido. Ese mandarín, ese bárbaro que huele mal, ¿va a ser eterno? Maldigo la hora aciaga del asalto a no sé qué, porque no llevo la cuenta de estas desdichas en detalle; en volumen maldigo la correlación de dolor que han echado en nuestros corazones los barbáricos sujetos que imponen su voluntad en todo tiempo, en uno y otro espacio: el vital, el emocional, el espectral, que espectros somos. En medio de tanta mugre, hice lo que pude, ¿cómo qué?
Huyéndole a lo guarro, apolillado y envejecido por el uso y el abuso del maltrato. ¿Querrían decirme algunos si me vieron tras de rutas situacionales?
(Cortesía de Juana Rosa Pita)





